30 de mayo.
Conmemoración de san Félix, papa y mártir
Félix,
romano, hijo de Constancio, gobernó la Iglesia en el tiempo del emperador
Aureliano. Ordenó que la Misa se celebrase sobre las reliquias o los sepulcros
de los Mártires. Celebró 2 ordenaciones en el mes de diciembre, en las que creó
9 presbíteros, 5 diáconos y 5 obispos para diversos lugares. Obtenida la palma
del martirio, fue sepultado en la vía Aurelia, en una basílica edificada y
consagrada por él mismo. Vivió en el pontificado 2 años, 4 meses y 29 días.
Oremos.
Dios
todopoderoso, concede a quienes creemos que tu Hijo y Salvador nuestro ha
subido hoy a los cielos, vivir en ascensión continua hasta alcanzar la eterna
morada. Por el mismo Señor Nuestro Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la
unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.
FIDELIDAD AL
VERDADERO PASTOR. — Proponiendo este pasaje evangélico a los neófitos de
Pentecostés, quiere la Iglesia ponerlos en guardia contra un peligro con que
pueden chocar en el curso de la vida.
En el momento
presente, son el rebaño de Jesús, el buen Pastor, y este divino Pastor se halla
representado ante ellos por los hombres que El mismo ha confiado el encargo de
apacentar sus corderos. Estos hombres han recibido su misión de Pedro, y todo
el que se halla con Pedro se halla también con Jesús. Pero sucede muchas veces
que se introducen falsos pastores en el aprisco y el Salvador los califica de
salteadores y ladrones, porque, en lugar de entrar por la puerta, penetran por
las tapias en el redil. Nos dice que El mismo es la Puerta por la que deben
pasar todos los que tienen derecho a apacentar su rebaño. Todo pastor, para no
pasar por ladrón, debe recibir la misión de Jesús, y esta misión no puede venir
sino por medio de aquel que ha establecido para que ocupe su puesto hasta que
venga El mismo en persona. El
Espíritu Santo
ha derramado sus dones en las almas de estos nuevos cristianos; pero las
virtudes que brillan en ellos no se pueden ejercer de suerte que les sirvan
para alcanzar la vida eterna, sino en el seno de la Iglesia verdadera. Si en
lugar de seguir al legítimo pastor tienen la desgracia de entregrarse a falsos
pastores, todas estas virtudes resultan estériles. Deben, pues, huir como de un
mercenario de aquel que no ha recibido su misión del Maestro, que únicamente
puede conducirles a los pastos de vida. Frecuentemente, en el correr de los
siglos se han encontrado pastores cismáticos; es deber de los fieles el huir de
ellos y todos los hijos de la Iglesia deben prestar atención a la prevención
que nuestro Señor les dirige aquí. La Iglesia que El ha fundado y que gobierna
por medio de su Espíritu Santo tiene como carácter y distintivo el ser
Apostólica. La legitimidad de la misión de los pastores se manifiesta por la
sucesión; y como Pedro vive en sus sucesores, el sucesor de Pedro es la fuente
del poder pastoral. Quien está con Pedro, está con Jesucristo.
En
verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las
ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que
entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las
ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las
saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las
ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que
huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».Jesús les puso esta comparación, pero ellos
no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «En verdad, en verdad
os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí
son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta:
quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido
para que tengan vida y la tengan abundante.
DÍA 30. ADORMIDERAS, ESPUELAS Y
CAPUCHINAS. MES DE MARÍA. BEATO FRANCISCO PALAU
Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.
Oración
preparatoria para todos los días.
Bellísima y habilísima Jardinera, aquí
tenéis a vuestros pies un corazón convertido por sus culpas en
bosque lleno de espinas y abrojos, donde tienen sus madrigueras
y hacen sus crías las pasiones más feas y vergonzosas: a vuestras
órdenes están millares de operarios pendientes de vuestros labios, que
esperan les mandéis arrancar de él todo lo malo y todo lo vicioso, y
sembrar y plantar lo santo, lo bueno y lo virtuoso.
Yo os entrego, yo os doy el terreno de
mi alma; mandad, Señora del mundo, mandad, Reina de los Ángeles, y
será transformado en un paraíso de delicias para Vos y Vuestro Hijo;
mandadlo, y vuestras órdenes serán fielmente ejecutadas. Yo os prometo que
cooperaré a mi conversión con santos propósitos y firmes resoluciones; mas
¡ay! éstas serán estériles si Vos no las fecundáis.
Yo soy una tierra árida, seca,
consumida y abrasada por los ardores de mi concupiscencia; en vuestras
manos están las llaves de aquella fuente cristalina y pura cerrada por mis
culpas… abrid los favores y las gracias y los dones del cielo correrán
a torrentes sobre mí. Yo soy un huerto sin muros abierto a todas las
ilusiones del ángel malo, al mundo y a sus vanidades. Yo os constituyo su
guardiana, protegedme y amparadme.
Vos, oh amabilísima Hortelana, me pedís
durante todo este mes flores y yerbas aromáticas, ramilletes, guirnaldas
y coronas, ¡ay de mí! En mi alma no hay otra cosa que
confusión, desorden, vergüenza, espinas y un bosque desarreglado. Señora,
ordenadle, cultivadle, sembrad en él la semilla de todas las virtudes;
plantad en él esas flores que buscáis, ponedlas en orden según sus
especies.
Aquí estoy, vuestra propiedad soy,
no me opondré, no resistiré, sino que cooperaré a la obra santa que en
estos días, dedicados a vuestra gloria y al bien de mi alma, Vos os
proponéis hacer; principiadla, perfeccionadla y acabadla. Yo os ofrezco
estos ejercicios a honra vuestra y a la gloria de vuestro Hijo. Amén.
Bendita sea
tu pureza….
***
Día treinta
I.
Las adormideras, espuelas y capuchinas
1. Las adormideras, las espuelas, las
capuchinas y otras muchísimas flores que dejamos para ponerlas
adjuntas a las treinta especies ya indicadas, sirven para
embellecer nuestros jardines con su variedad de colores y formas. Las
adormideras son flores de primera magnitud, bellas por su forma y variedad
de colores, y suben muy altas en sus tallos; pero cuidado que nadie las
toque: no tienen olor.
II.
La eutropelia, o buen modo en los gestos exteriores
2. La templanza ha de poner orden no
sólo a los movimientos internos del ánimo, sino a los externos, como
son todos los gestos del cuerpo, los saltos, los bailes y danzas, los
juegos de gimnástica, modos, maneras y formas en el vestir. En todo esto
se han de guardar las leyes de la decencia, del decoro, de la honestidad,
del pudor y de la modestia y gravedad.
III.
Esta virtud en María
3. María fue tan compuesta en su
exterior cual correspondíaa su
ordenación y gravedad interior. Nadie la viojamás hacer un gesto desaliñado y, tanto en el vestir como en el andar y en toda su actitud exterior, fue un
modelo de decoro y de moderación.
IV.
Esta virtud a María
4. La descomposición interior sale a
fuera en los modos y gestos exteriores. El desorden del ánimo está luego
marcado en el frontispicio del corazón, que es el cuerpo. ¿Tienes en
tu exterior compostura? ¿Guardas orden y moderación? Recoge estas flores
y, porque les falta fragancia, únelas con las yerbas aromáticas de tu
jardín y con otras flores que perfumen tu ramillete, y al presentarlas
dirás a María:
Presentación
de la flor
Yo
os ofrezco moderación en todos mis gestos, acciones y movimientos
exteriores. Recibid mis propósitos, y dadles fuerza y eficacia.
3
Avemarías y Gloria Patri
***
Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.
Inmaculado Corazón de María, sed la
salvación mía.
Glorioso Patriarca san José, ruega por
nosotros.
Santos Ángeles Custodios, rogad por
nosotros.
Todos los santos y santas de Dios, rogad
por nosotros.
29 de mayo.
Santa María Magdalena de Pazzis, virgen.
María
Magdalena, nacida en Florencia de la noble familia de los Pazzis, comenzó casi
desde su cuna el camino de la perfección. A la edad de diez años hizo voto de
perpetua virginidad, y habiendo recibido el hábito de carmelita en el
monasterio de Santa María de los Ángeles, se mostró modelo de todas las
virtudes. Fue casta de tal suerte, que ignoró en absoluto cuanto puede empañar
la pureza. Por orden del Señor, pasó cinco años con sólo pan y agua, excepto
los domingos, que comía de vigilia. Mortificaba su cuerpo con cilicio,
disciplinas, frío, hambre, vigilias, poco vestido, y con toda clase de cruces.
Ardía
en un tan grande amor divino, que no pudiendo soportarlo, tenía que refrescar
su pecho con agua. Arrebatada fuera de sí, experimentó largos éxtasis, en los
cuales se le manifestaron altísimos misterios, y fue ilustrada por Dios con
grandes gracias. Sostenida por éstas, soportó una larga lucha con los espíritus
de las tinieblas, privada de fervor, desolada, abandonada de todos y
atormentada con tentaciones; lo permitió el Señor para que fuese ejemplo de
paciencia y de humildad profunda.
Brilló
por su caridad con el prójimo: pasaba muchas noches sin dormir, ya para
desempeñar los ministerios de sus hermanas, ya para servir a las enfermas, a
las cuales alguna vez curó besando sus llagas. Lloraba amargamente la perdición
de los infieles y de los pecadores, y se ofrecía a sufrir por su eterna
salvación, toda suerte de tormentos. Muchos años antes de su muerte, renunció a
todos los goces con que el cielo la colmaba, y repetía muchas veces: “Padecer,
no morir”. Finalmente, acabada por una larga y gravísima enfermedad, voló hacia
su divino Esposo el día 25 de mayo del año 1607, a los 41 años de edad. Siendo
ilustre por sus muchos milagros en vida y después de muerta, el papa Clemente
IX la inscribió en el número de las santas Vírgenes. Su cuerpo se conserva
incorrupto hasta nuestros días.
Oremos.
Oh
Dios, amante de la virginidad, que adornaste a la bienaventurada María
Magdalena, Virgen, inflamada en tu amor, con dones celestiales: concédenos, que
imitemos la caridad y pureza de la que veneramos celebrando su festividad. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.
LA VIRTUD DE LA
FE. — El Espíritu Santo crea la fe en nuestras almas, y por la fe conseguimos
la vida eterna; porque la fe no es la adhesión a una tesis racionalmente
demostrada, sino una virtud que procede de la voluntad fecundada por la gracia.
En el tiempo en que vivimos, la fe es rara. El orgullo del espíritu ha llegado
al colmo, y la docilidad de la razón a las enseñanzas de la Iglesia falta en un
gran número. Se cree cristiano y católico, y a la vez no está dispuesto a
renunciar a sus ideas con toda sencillez, si fuesen desaprobadas por la
autoridad, que sólo tiene el derecho de dirigirnos en la creencia.
Se permiten
lecturas imprudentes, a veces malas, sin intranquilizarse si se contraviene a
sagradas prohibiciones. Se hace poco por trabajar en una instrucción seria y
completa en cosas de religión, de suerte que se conserva en su espíritu, como
un veneno oculto, muchas ideas heterodoxas, que tienen curso en la atmósfera
que se respira. Con frecuencia ocurre que un hombre se cuenta entre los
católicos, y cumple los deberes exteriores de la fe por principio de educación,
por tradición de familia, por cierta disposición natural del corazón o de la
imaginación. Es triste decirlo, muchos juzgan tener fe, pero está extinguida en
ellos.
Con todo, la fe
es el primer lazo con Dios; por la fe, nos dice el Apóstol, se acerca uno a
Dios 1 y se queda unido a El. Tal es la importancia de la fe, que el Señor nos
dice que “el que cree no es juzgado”. En efecto, el que cree en el sentido de
nuestro Evangelio, no sólo se adhiere a una doctrina; cree, porque se somete de
corazón y de espíritu, porque quiere amar lo que cree. La fe obra por la
caridad que la completa, pero es un gusto anticipado de la caridad. Y por eso
el Señor promete ya la salvación al que cree. Esta fe sufre obstáculos de parte
de nuestra naturaleza caída. Acabamos de oírlo: “La luz ha venido al mundo,
pero los hombres han preferido las tinieblas a la luz” En nuestro siglo, las
tinieblas reinan y se hacen más densas; también se ve levantarse falsas luces;
espejismos falsos extravían a los viajeros, y lo repetimos, la fe se ha hecho
más rara, esta fé que une con Dios y salva de sus juicios. Espíritu divino,
líbranos de las tinieblas, corrige el orgullo de nuestro espíritu, rescátanos
de esta vana libertad que se la propone como el único fin de todo, y que es tan
estéril para el bien de las almas. Amamos la luz, deseamos poseerla,
conservarla y merecer por la docilidad y la sencillez de niños la dicha de
verla abierta en el día eterno.
Porque
tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree
en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al
mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree
en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en
el nombre del Unigénito de Dios. Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y
los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues
todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse
acusado por sus obras. En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz,
para que se vea que sus obras están hechas según Dios».
DÍA 29. ALABACA. MES DE MARÍA. BEATO
FRANCISCO PALAU
Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos,
líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.
Oración
preparatoria para todos los días.
Bellísima y habilísima Jardinera, aquí
tenéis a vuestros pies un corazón convertido por sus culpas en
bosque lleno de espinas y abrojos, donde tienen sus madrigueras
y hacen sus crías las pasiones más feas y vergonzosas: a vuestras órdenes
están millares de operarios pendientes de vuestros labios, que esperan les
mandéis arrancar de él todo lo malo y todo lo vicioso, y sembrar y plantar
lo santo, lo bueno y lo virtuoso.
Yo os entrego, yo os doy el terreno de
mi alma; mandad, Señora del mundo, mandad, Reina de los Ángeles, y
será transformado en un paraíso de delicias para Vos y Vuestro Hijo;
mandadlo, y vuestras órdenes serán fielmente ejecutadas. Yo os prometo que
cooperaré a mi conversión con santos propósitos y firmes resoluciones; mas
¡ay! éstas serán estériles si Vos no las fecundáis.
Yo soy una tierra árida, seca,
consumida y abrasada por los ardores de mi concupiscencia; en vuestras
manos están las llaves de aquella fuente cristalina y pura cerrada por mis
culpas… abrid los favores y las gracias y los dones del cielo correrán
a torrentes sobre mí. Yo soy un huerto sin muros abierto a todas las
ilusiones del ángel malo, al mundo y a sus vanidades. Yo os constituyo su
guardiana, protegedme y amparadme.
Vos, oh amabilísima Hortelana, me pedís
durante todo este mes flores y yerbas aromáticas, ramilletes, guirnaldas
y coronas, ¡ay de mí! En mi alma no hay otra cosa que
confusión, desorden, vergüenza, espinas y un bosque
desarreglado. Señora, ordenadle, cultivadle, sembrad en él la semilla de todas
las virtudes; plantad en él esas flores que buscáis, ponedlas en orden
según sus especies.
Aquí estoy, vuestra propiedad soy,
no me opondré, no resistiré, sino que cooperaré a la obra santa que en
estos días, dedicados a vuestra gloria y al bien de mi alma, Vos os
proponéis hacer; principiadla, perfeccionadla y acabadla. Yo os ofrezco
estos ejercicios a honra vuestra y a la gloria de vuestro Hijo. Amén.
Bendita sea
tu pureza….
***
Día
veintinueve
I.
Alabaca
1. Entre las plantas odoríficas que son
estimadas y esmeradamente cultivadas en los jardines y terraplenes,
la alabaca tiene la preferencia. Su flor no tiene estima, pero
va adjunta a la viola morada y con ella forma ramillete.
II.
La humildad
2. La soberbia entumece y exalta al
hombre y le coloca en un lugar que no le corresponde, pretendiendo
hacerle pasar por lo contrario de lo que es y ostentando lo que
no tiene. Para no perecer envenenado por el hálito pestífero de esta
infernal cabeza, necesitamos una virtud que ponga freno a nuestros deseos
y apetitos de honor, gloria, dignidad y grandeza mundana, sea material o
espiritual, y ésta es la humildad. La alabaca, si nadie la comprime,
pisa ni toca, si el viento no la agita, no perfuma el jardín; pero si las
dan contra ella, si va entre pies, si prensan sus hojas, entonces es
cuando da su olor y nos muestra la suavidad de sus perfumes: tal es
el verdadero humilde.
III.
La humildad de María
3. ¡Cuán lejos estaba María de pensar
que Gabriel arcángel le anunciase su elección para la alta dignidad
de Madre de Dios! Se tenía por la más dichosa entre las mujeres sólo
con poder besar los pies de aquella virgen pura que había de ser la Madre
del Salvador. Dios vio la humildad de su sierva y la exaltó.
IV.
La flor a María
4. Busca en tu alma la humildad
verdadera. ¿Te complaces en ser lo que no eres? ¿Ostentas lo que no
tienes? ¿Deseas ser ante los hombres lo que no eres delante de Dios?
¿Apeteces glorias, honores y grandezas vanas? Si así fuese, eres soberbio
como los demonios… Siéntate en el lugar más bajo, sea tu dicha ser tratado
como merece un vil pecador: alégrate en las afrentas, devora y come con
gusto y buen apetito los desprecios y los oprobios, y, al poner hoy en manos
de María tus propósitos, dile:
Presentación
del ramillete
Humildísima y purísima Virgen: Yo acepto
de buena voluntad, como cosa merecida y debida, todos los desprecios,
afrentas y humillaciones que me vengan, de cualquier parte que procedan.
Yo no quiero pasar sino por aquello que soy, y soy un pobre y miserable
pecador. Recibid, Reina mía, este mi ramillete como emblema de
mi humildad.
3
Avemarías y Gloria Patri
***
Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.
Inmaculado Corazón de María, sed la
salvación mía.
Glorioso Patriarca san José, ruega por
nosotros.
Santos Ángeles Custodios, rogad por
nosotros.
Todos los santos y santas de Dios, rogad
por nosotros.