domingo, 27 de marzo de 2022

SOBRE EL AYUNO. San Basilio


IV domingo de Cuaresma

 

Lecciones del II nocturno de maitines

 

Sermón de San Basilio el Grande.

Homilía 1 del ayuno, antes del medio.

Moisés subió al monte fortalecido por el ayuno, ya que no se habría atrevido a subir a la cumbre que estaba humeando, ni a penetrar en la nube, si el ayuno no le hubiese dado fuerzas. Mediante el ayuno recibió los mandamientos divinos escritos por el dedo de Dios en las tablas. Del mismo modo sobre el monte, el ayuno le obtuvo el don de la Ley; pero al pie del monte la gula condujo el pueblo a la idolatría, y le manchó con el pecado. “El pueblo todo se sentó para comer y beber, y se levantaron para divertirse”. La embriaguez del pueblo inutilizó en un solo día los cuarenta días de trabajo y perseverancia del siervo de Dios, pasados en oración y ayuno. Las tablas escritas por el dedo de Dios, que mereció el ayuno, quebrolas la embriaguez. Pues creyó el santo Profeta que un pueblo dado al vino era indigno de recibir la ley de Dios.

En un momento, por causa de la gula, aquel pueblo formado por Dios con los más admirables prodigios, quedó esclavo de la más torpe idolatría de los Egipcios. Si comparas ambas cosas, verás que el ayuno conduce a Dios, y que los placeres causan la perdición. Si no ¿cuál fue la causa de la ruina y esclavitud de Esaú? ¿Acaso no fue aquel manjar por el que vendió su primogenitura? ¿no fue también por el ayuno que la oración de Ana fue atendida, y le fue concedido Samuel? ¿Qué hizo invencible al fortísimo Sansón? ¿Por ventura no fue el ayuno, en que fue concebido en el seno de su madre? El ayuno le concibió, le alimentó, y le hizo varón fortísimo. El Angel había ordenado prudentemente a la madre que no tocara nada procedente de la viña y que no bebiera vino ni sidra. El ayuno, que engendró a los profetas, fortalece y corrobora a los que ya son fuertes.

El ayuno hace sabios a los legisladores, es la mejor guarda del alma, compañero seguro del cuerpo, defensa y arma de los varones fuertes, ejercitación de los atletas y luchadores. El aleja las tentaciones, esfuerza la piedad, mora con la sobriedad y da la templanza. En los combates da fortaleza, en la paz enseña a vivir tranquilo; santifica el nazareno, perfecciona al sacerdote, ya que no es lícito ofrecer el sacrificio sin el ayuno, no sólo ahora en la mística y verdadera adoración, sino que ni en aquella en la cual se ofrecía en figura el sacrificio legal. El ayuno hizo que Elías pudiera contemplar la gran visión, ya que purificada su alma por el ayuno de cuarenta días, mereció en la cueva, ver a Dios en cuanto es posible al hombre. Moisés recibiendo de nuevo la ley, volvió de nuevo a ayunar. Los Ninivitas no se habrían librado de los castigos que les amenazaban a no ser por su ayuno y el de sus animales. En el desierto ¿quiénes perecieron? ¿no fueron los que desearon comer carne?