X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

AVISOS DEL CULTO

***Miércoles 9 de agosto, la santa misa será a las 8:30. A partir del jueves, 10 de agosto, la santa misa diaria será a las 8:15. Los domingos a las 10:00.

Martes, día 15 de agosto, la Asunción de Nuestra Señora, santa misa a las 10:00.

Miércoles, 23 de agosto, Conmemoración del P. Pío, santa misa a las 18:00, precedida del Rosario.

*** A partir del martes 8 de agosto, el culto de la tarde se suspende hasta nuevo aviso; como también la hora santa de los jueves.

*** MISA MENSUAL EN ALBACETE. Domingo, 3 de septiembre. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA MENSUAL EN LUGO. Sábado 9 de septiembre. Santa misa a las 18:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com



sábado, 15 de agosto de 2015

OH VIRGEN INMACULADA. Oración del Venerable S.S. el Papa Pio XII

Oración a la gloriosa Asunción de la Sma. Virgen María en cuerpo y alma a los Cielos, compuesta y pronunciada por SS. Pío XII el día de la proclamación dogmática (1º-11-50)

¡Oh, Virgen Inmaculada, Madre de Dios y Madre de los hombres!, nosotros creemos, con todo el fervor de nuestra fe, en tu triunfal asunción en cuerpo y alma a los cielos, donde eres aclamada Reina por todos los coros de los ángeles y todo el ejército de los santos, y nosotros nos unimos a ellos para alabar y bendecir al Señor, que te ha exaltado sobre todas las demás criaturas, y para ofrecerte el obsequio de nuestra devoción y de nuestro amor.
Sabemos que tu mirada, que maternalmente acarició a la humanidad doliente y humilde de Jesús en la tierra, se sacia ahora en el cielo con la vista de la gloriosa humanidad de la Sabiduría increada, y que la alegría de tu alma, al contemplar cara a cara la adorable Trinidad, hace exultar tu corazón de inefable ternura, y nosotros, pobres pecadores, a quienes el peso del cuerpo hace pesado el vuelo del alma, te suplicamos que purifiques nuestros sentidos, para que aprendamos desde la tierra a gozar de Dios, sólo de Dios, en el encanto de las criaturas.
Confiamos en que tus ojos misericordiosos se inclinen sobre nuestras angustias, sobre nuestras luchas y sobre nuestras flaquezas; que tus labios sonrían a nuestras alegrías y nuestras victorias; que oigas la voz de Jesús que te dice de cada uno de nosotros, como de su discípulo amado: “Aquí está tu hijo”, y nosotros, que te llamamos Madre nuestra, te escogemos, como Juan, por guía, fuerza y consuelo de nuestra vida mortal.
Tenemos la vivificante certeza de que tus ojos, que han llorado sobre la tierra regada con la sangre de Jesús, se volverán hacia este mundo, atormentado por la guerra, por las persecuciones y por la opresión de los justos y de los débiles, y entre las tinieblas de este valle de lágrimas, esperamos de tu celestial luz y de tu dulce piedad, alivio para las penas de nuestros corazones y para las pruebas de la Iglesia y de la Patria.
Creemos, finalmente, que, en la gloria donde reinas, vestida de sol y coronada de estrellas, eres, después de Jesús, el gozo y la alegría de todos los santos y de todos los ángeles, y nosotros, desde esta tierra donde somos peregrinos, confortados con la fe en la futura resurrección, volvemos los ojos hacia Ti, vida, dulzura y esperanza nuestra.
Atráenos con la suavidad de tu voz, para mostrarnos un día, después de nuestro destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre, ¡oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!