lunes, 5 de octubre de 2026

DÍA 6. JESÚS Y EL DESPRENDIMIENTO DE LAS RIQUEZAS. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 


DÍA 6

JESÚS Y EL DESPRENDIMIENTO DE LAS RIQUEZAS

 

MES DE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

DÍA 6

JESÚS Y EL DESPRENDIMIENTO DE LAS RIQUEZAS

Pero, ¿en dónde nace Jesús? En un mísero portal, en un establo de bestias, en la más pobre morada de la tierra. Él viene a dar al mundo ejemplo de todas las virtudes, y como las riquezas son la causa de la mayor parte de los pecados, por eso nace tan desvalido y tan pobre. Apenas tiene con qué cubrir su tierno cuerpecillo. Los padres que ha escogido carecen de todos los bienes de fortuna.

¡Tal es el ejemplo de Jesús, alma mía! ¿Y no te resolverá a seguirlo, despreciando en adelante todo lo superfluo? ¿Y no te conformarás con la pobreza, cuando Dios quiere probarte con este trabajo que Él sufrió primero por ti?

 

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.