DÍA 2
EL AMOR A LA PUREZA
MES DE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por la señal de la santa cruz…
ORACIÓN INICIAL
Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA 2
EL AMOR A LA PUREZA
El ángel del Señor volvió a decirle: «No temas, María, pues has hallado gracia delante de Dios. He aquí que concebirás en tu seno y parirás un Hijo que se llamará Jesús». El asombro de María fue en aumento. «¿Cómo puede ser esto —decía ella—, siendo así que yo he consagrado al Eterno mi virginidad?». Tales eran los sentimientos del corazón de María.
Pues bien, alma mía: María Santísima te da ejemplo de amor a la pureza, desistiendo de ser Madre del Hijo de Dios, si esto le ha de costar el perderla. Y tú buscas los placeres y los regalos, sin que nada se te prometa por ellos, antes bien exponiéndote a perder la gracia de Dios. ¿No te confundes viendo la pureza heroica de María, mientras tú apenas tienes fuerzas para resistir una ligera tentación?
***
La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración Final
Reina del Santísimo Rosario,
esperanza de los cristianos,
Madre de Misericordia,
dulzura de mi vida.
A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame, Señora, en mis trabajos;
defiéndeme en los peligros;
esfuérzame en los desmayos,
y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca la gracia para esta vida
y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
***
Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave María Purísima, sin pecado concebida.