viernes, 6 de marzo de 2026

VIACRUCIS ECUARÍSTICO DE SAN JOSÉ MARÍA ROBLES HURTADO

 

VÍA CRUCIS

EUCARÍSTICO

compuesto por

San José María Robles Hurtado

 

SAN JOSÉ MARÍA ROBLES HURTADO

Nació en Mascota, Jalisco (Diócesis de Tepic), el 3 de mayo de 1888. Párroco de Tecolotlán, Jalisco, y fundador de la Congregación religiosa Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado. Ferviente apóstol de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, escribió pequeñas obras para propagarla. Poco antes de ser ejecutado, escribió en una poesía sus últimos anhelos:

 

“Quiero amar tu Corazón,

Jesús mío, con delirio;

quiero amarle con pasión,

quiero amarle hasta el martirio.

Con el alma te bendigo,

mi Sagrado Corazón;

Dime: ¿Se llega el instante

de feliz y eterna unión?”

 

En la sierra de Quila, Jalisco (Diócesis de Autlán), fue colgado de un roble el 26 de junio de 1927.

 

 

 

 

 

 

EJERCICIO DEL SANTO VIACRUCIS

 

Por la señal…

 

ORACIÓN PREPARATORIA

Creo firmemente, Dios mío, que  estoy  en  vuestra  presencia  divina;  os  adoro  desde  el   abismo  de  mi  nada  y  os  doy  gracias  con  todo  mi  corazón por los incontables beneficios que os dignáis concédeme. Me humillo y  confundo  por  lo  mucho  que  os  he  ofendido.

 «He pecado, Padre mío  contra  el  Cielo  y  en  vuestra  presencia,  no  soy  digno  de  llamarme  hijo  vuestro,  pero  admitidme  siquiera  como  uno  de  vuestros  esclavos».  «Señor, tened piedad  de    por vuestra  misericordia  infinita». 

Yo os prometo con  todo  mi  corazón,  y  ayudado  de  Vos  mismo, nunca más volver a ofenderos. ¡Perdón, Señor; misericordia!

Os suplico,  Jesús  mío,  me  otorguéis  la  gracia  de  practicar digna, atenta y devotamente este santo ejercicio, imprimiendo en mi alma vuestros dolores infinitos y las virtudes de las cuales sois ejemplar divino en vuestra sacratísima Pasión y en el Santísimo Sacramento. Abrasad con vuestro amor mi helado corazón; obligadme a corresponderos ya con una vida santa y unidme estrechamente con Vos, en la Eucaristía.

A Vos acudo también, Madre afligidísima, a Vos que fuisteis la primera en recorrer esta senda del dolor, para  ofreceros  mi  tierna  compasión,  y  para  que  llenéis  mi  alma  de  los  mismos sentimientos que entonces experimentasteis.

Padre eterno, uno este santo ejercicio a los méritos infinitos de vuestro Hijo  y  a  los  dolores  de  mi  adorada,  Madre,  y  así  unido,  me  atrevo  a  presentarlo  a  vuestra  soberana  Gracia. Dignaos aceptarlo según las intenciones del Corazón Eucarístico de mi Salvador, y aplicad, os ruego humildemente, todas las indulgencias que ganare en sufragio de las almas del Purgatorio. Así sea.

 

***

Al principio de cada estación se puede decir:

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

R/. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

 

Y al final de cada estación:

V/. Señor, pequé.

R/. Tened piedad y misericordia de mí y de todos los pecadores.

V/. Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo

R/. Y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.


Se puede añadir Padrenuestro, Avemaría y Gloria en cada estación.

 

1.-JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

¡Oh  Corazón  Eucarístico  de  Jesús,  perdón,  misericordia;  yo  soy  el  verdugo  en  vuestra   pasión! Vos  inocentísimo,  y  yo  el  abominable  reo  que  merece  sentencia  de  muerte  eterna....   Pero  no  la  deis  contra  quien  tanto  os  ha  costado;  os  prometo  no  más  pecar,  imitaros  en   vuestro silencio en medio de mis penas y volveros amor por amor.

 

2.-JESÚS SE ABRAZA CON LA CRUZ

¡Oh  Corazón  Eucarístico  de  Jesús,  perdón  misericordia;  yo  soy  el verdugo  en  vuestra  Pasión! Es  cierto  que  os  he  cargado  con  las  cruces  de  mis  iniquidades;  pero  yo  os  prometo  aliviaros  con  mi  respeto,  alabanzas, amor  y  reparaciones  a  Vos  en  el  Sagrario,  y  con  la  aceptación amorosa de todas las cruces que os dignéis mandarme.

 

3.-JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

¡Oh Corazón  Eucarístico  de  Jesús,  perdón,  misericordia;  yo  soy  el  verdugo  en  vuestra  Pasión! Cómo me angustio, Dueño mío, al considerar vuestra caída bajo el peso de la Cruz y las incontables  que  habéis  sufrido,  con  tanta  paciencia, viniendo sacramentado a mi corazón.  Perdonadme, Señor, y ya me apresuro a levantaros con mi arrepentimiento y a consolaros  con  el  firme  propósito  de  jamás  acercarme  a  la  Mesa  de  los  Ángeles sin  una  fervorosa  y  digna preparación.

 

 

4.-JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

¡Oh  Corazón  Eucarístico  de  Jesús,  perdón,  misericordia;  yo  soy  el  verdugo  en  vuestra  Pasión! Virgen   dolorosa   y   Madre   tiernísima,   cese   vuestro   llanto,   cese   vuestra   agonía.   El  verdadero  culpable  y  verdugo,  de vuestro sufrimiento así  como  el de  Jesús,  os  ofrece  sus  lágrimas  y  su  dolor,  y  os  promete  no  olvidar  vuestras  penas,  amaros  con  todo  el  corazón  y,  unido  a  Vos,  amar  sin  medida a vuestro Hijo en la Eucaristía.

 

5.-EL CIRINEO AYUDA A JESÚS

A CARGAR CON LA CRUZ

¡Oh  Corazón  Eucarístico  de  Jesús,  perdón,  misericordia;  yo  soy  el verdugo  en  vuestra  Pasión! Si  hasta  ahora  he  sido  vuestra  cruz,  de  hoy  para  siempre  seré  vuestro  Cirineo;  he  oído   vuestras  angustias quejas  y  me  determinan  a  deciros  desde  lo  íntimo  de  mi  alma:  «Yo quiero sacrificarme por Vos, víctima vuestra quiero ser; dadme vuestra cruz, dadme vuestro  amor, nada más os pido».

 

6.-LA VERÓNICA ENJUGA

EL ROSTRO DE  JESÚS

¡Oh  Corazón  Eucarístico  de  Jesús,  perdón,  misericordia;  yo  soy  el  verdugo  en  vuestra  Pasión! Bien  conocéis  y  sufrís  hondamente  mi  debilidad  y  bajeza  al  obrar  a  impulsos  de  mis   pasiones  y  del  respeto  humano.  ¡Cuántas  veces,  a  la  sombra  de  qué  dirán,  os  he abandonado y he renegado de Vos! ¿Qué hacer ahora? Venceré mis pasiones, pisotearé el respeto humano y viviré con Vos en el Sagrario.

 

7.-JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! He abusado de vuestro amor paciente; me he escudado con vuestra misericordia para ofenderos con más saña y libertad. Perdón, mil veces perdón, y haced que vuestras misericordias las aproveche en lo venidero para reparar, con todos mis actos, los sacrilegios que sufrís en el Santísimo Sacramento.

 

8.-JESÚS CONSUELA

A LAS PIADOSAS MUJERES

¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Consoladme, Jesús mío; Vos no ignoráis mis necesidades y mis angustias; y enseñadme, como a las hijas de Jerusalén, a llorar primero mis pecados que se han multiplicado como los cabellos de mi cabeza, para llorar después con un corazón muy puro, vuestra sacratísima pasión.

 

9.-JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Os agradezco con vuestro mismo amor infinito la paciencia que me habéis tenido. ¡Cuánto me amáis y a qué precio tan subido me habéis rescatado! A vuestro ejemplo, os prometo levantarme siempre que tenga la desgracia de caer, subir gozoso el Calvario que me preparéis y reparar con especialidad las ofensas que recibís de vuestras almas predilectas.

 

10.-JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en  vuestra Pasión! Me avergüenzo y arrepiento de mis impurezas, causa de vuestra afrentosa desnudez, y os pido, por esta vuestra pena, imprimáis en mi alma un odio constante e inmenso a vicio tan detestable y bestial. Desnudadme de todo apego a las criaturas y cubridme con el ropaje de vuestra gracia, para abrigaros con él siempre que tenga la felicidad de recibiros en mi pecho.

 

11.-JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Para enseñarme a obedecer, Vos, nuestro Dios, os sujetáis a vuestros verdugos, y yo, vilísima criatura a Vos mismo desobedezco, como otro ángel rebelde. Pero, Salvador y modelo mío, ya no será así; os prometo sujetarme pronta, voluntaria y ciegamente a todos mis superiores, sean quienes fueren.

 

12.-JESÚS MUERE EN LA CRUZ

¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Yo, inhumano, os he dado la muerte, y Vos, misericordiosísimo, me habéis dado la vida y vida eterna. «¿Qué devolveré al Señor por todos sus beneficios?» Aquí estoy, Señor, dispón de mí según vuestra divina voluntad. Mas no sé ni puedo deciros.

 

13.-JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Virgen dolorosa, yo quiero reparar mi  crimen y así mitigar vuestro quebranto. Para conseguirlo, adoptadme por hijo, hacedme participante de vuestros dolores y dadme con largueza vuestra compasión y amor siempre que tenga la felicidad de recibir a vuestro Jesús en la Eucaristía, para consolarlo y amarlo dignamente.

 

14.-JESÚS ES DEPOSITADO EN EL SEPULCRO

¡Oh Corazón  Eucarístico  de  Jesús,  perdón  misericordia;  yo  soy  el  verdugo  en  vuestra  Pasión! Recibid, en reparación de mis crímenes que claman venganza al Cielo, mi última y la  más  fervorosa  y  humilde  de  mis promesas:  llorar  mis  pecados,  nunca  más  ofenderos, vivir con Vos en el Tabernáculo y trabajar cuanto pueda, por vuestra gloria. Corazón  Eucarístico  de  mi  Dios,  si  tengo  que  separarme  del  Sagrario  por  mis  deberes,  concededme  el  inmerecido  don  de  que  mi  alma  jamás  se  separe  de   este  divino  Nido,   testimonio  el  más  elocuente  del  infinito  amor  que  me  tenéis.  Ahí  en  el  Sagrario,  quiero  vivir eternamente. ¡Jesús está vivo! ¿Dónde está, muerte, tu victoria?

 

***

Para ganar la indulgencia concedida al rezo del Viacrucis, por las intenciones del Papa.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

***

 

ORACIÓN FINAL

Amabilísimo Redentor mío, con el alma transida de dolor os he seguido, paso a paso, en vuestros   sufrimientos   infinitos;   he   visto   vuestro   rostro   ensangrentado,   vuestras   sienes heridas,  vuestros  hombros  surcados,  vuestra  espalda  desgarrada,  vuestros  pies  y  manos  atravesados,  vuestro  Corazón  abierto  de  par  en  par,  y  todo  vuestro  cuerpo  exangüe  y  sin  parte sana: desde la coronilla de la cabeza hasta la planta de los pies, sois una llaga y «más parecéis gusano que hombre».

Mis pecados, con furia infernal, os han destrozado a Vos, Víctima inocentísima y divina. A la vez que os contemplaba en el Pretorio, en la Calle de la Amargura y en el Gólgota, os  veía  también  en  el  Sagrario,  y  puede  descubrir,  Jesús  mío,  que  aquí,  donde  no  debíais  de  tener  sino  gratitud,  el  servicio  y  la  alabanza  de vuestros  hijos,  tenéis  de  ellos  y particularmente de mí, cruces, espinas, clavos, azotes, hiel y vinagre de nuestras frialdades,  ultrajes,  sacrilegios  y  mil  otras  abominaciones  que  sólo  Vos,  de  paciencia  y  misericordia infinitas, podéis tolerar.

¡Ah!,  cuánto  me  pesa  haberos  ofendido  y  con  qué  profunda  e  inmensa  gratitud  quiero corresponder a vuestras fineza. Ahora, especialmente, os agradezco las gracias que en este santo ejercicio  me  habéis  otorgado,  y  las  resoluciones  que  me  habéis,  hecho  formar; dadme vuestros auxilios poderosos para cumplirlas fielmente. No tengo, Señor, sino este miserable corazón, pero animado de muy buenos deseos, os lo entrego para siempre.  Recibidlo con  agrado y dignaos imprimir en él, os ruego nuevamente, vuestra Pasión, vuestras virtudes, un odio a muerte al pecado, y hambre y sed insaciables de vivir con Vos en el Sagrario y de recibiros así diaria como dignamente.  Y Vos, Madre mía, reina de los mártires, aceptad una vez más mi tierna compasión y no me olvidéis. Asistidme  en  mi  postrera  agonía  y,  en  vuestras  manos,  presentad  mi  alma  a  Jesús.  Así  sea.

 

 

INDULGENCIA PLENARIA DEL VIERNES SANTO AL BESAR LA CRUZ Y DIARIA POR EL REZO DEL VIACRUCIS

 

Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que:

1.      el Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor asista piadosamente a la adoración de la cruz en la solemne Acción litúrgica.

2.      practique el piadoso ejercicio del Vía Crucis o se una piadosamente al que practica el Sumo Pontífice y que es retransmitido por la radio o la televisión.

3.      Con el piadoso ejercicio del Vía Crucis se actualiza el recuerdo de los sufrimientos que soportó el divino Redentor en el camino desde el pretorio de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el monte de la Calavera o Calvario, donde murió en la cruz por nuestra salvación.

4.      Para ganar indulgencia plenaria se establece lo siguiente:

5.      El piadoso ejercicio debe practicarse ante las estaciones del Vía Crucis legítimamente erigidas.

6.      Para erigir el Vía Crucis se requieren catorce cruces, a las que provechosamente se acostumbra añadir otros tantos cuadros o imágenes que representan las estaciones de Jerusalén.

7.      Según la costumbre más extendida, este piadoso ejercicio consta de catorce lecturas piadosas, a las que se añaden algunas oraciones vocales. No obstante, para realizar este piadoso ejercicio, se requiere únicamente la piadosa meditación de la Pasión y Muerte del Señor, sin que sea necesaria una consideración sobre cada uno de los misterios de las estaciones.

8.      Se requiere el paso de una estación a otra. Si el piadoso ejercicio se practica públicamente y el movimiento de todos los presentes no puede efectuarse sin evitar el desorden, basta con que quien dirige el ejercicio se traslade a cada estación, sin que los demás se muevan de su lugar.

9.      Los que están legítimamente impedidos pueden ganar la misma indulgencia, si al menos por un tiempo, por ejemplo, un cuarto de hora, se dedican a la piadosa lectura y meditación de la Pasión y Muerte del Señor Jesucristo.

10.   Al piadoso ejercicio del Vía Crucis se asimilan, también en lo que se refiere a la consecución de la indulgencia, otros piadosos ejercicios, aprobados por la autoridad competente, en los que se recuerda la Pasión y Muerte del Señor, manteniendo las dichas catorce estaciones.

11.   Entre los Orientales, donde no hay costumbre de practicar este piadoso ejercicio, los patriarcas podrán establecer, para ganar esta indulgencia, otro piadoso ejercicio en recuerdo de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo.

 

Viacrucis Eucarístico compuesto por San Jose María Robles by IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO (ESPAÑA)