VÍA CRUCIS
EUCARÍSTICO
compuesto por
San José María Robles Hurtado
SAN JOSÉ MARÍA ROBLES HURTADO
Nació en Mascota, Jalisco (Diócesis de Tepic), el 3 de mayo de 1888. Párroco de Tecolotlán, Jalisco, y fundador de la Congregación religiosa Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado. Ferviente apóstol de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, escribió pequeñas obras para propagarla. Poco antes de ser ejecutado, escribió en una poesía sus últimos anhelos:
“Quiero amar tu Corazón,
Jesús mío, con delirio;
quiero amarle con pasión,
quiero amarle hasta el martirio.
Con el alma te bendigo,
mi Sagrado Corazón;
Dime: ¿Se llega el instante
de feliz y eterna unión?”
En la sierra de Quila, Jalisco (Diócesis de Autlán), fue colgado de un roble el 26 de junio de 1927.
EJERCICIO DEL SANTO VIACRUCIS
Por la señal…
ORACIÓN PREPARATORIA
Creo firmemente, Dios mío, que estoy en vuestra presencia divina; os adoro desde el abismo de mi nada y os doy gracias con todo mi corazón por los incontables beneficios que os dignáis concédeme. Me humillo y confundo por lo mucho que os he ofendido.
«He pecado, Padre mío contra el Cielo y en vuestra presencia, no soy digno de llamarme hijo vuestro, pero admitidme siquiera como uno de vuestros esclavos». «Señor, tened piedad de mí por vuestra misericordia infinita».
Yo os prometo con todo mi corazón, y ayudado de Vos mismo, nunca más volver a ofenderos. ¡Perdón, Señor; misericordia!
Os suplico, Jesús mío, me otorguéis la gracia de practicar digna, atenta y devotamente este santo ejercicio, imprimiendo en mi alma vuestros dolores infinitos y las virtudes de las cuales sois ejemplar divino en vuestra sacratísima Pasión y en el Santísimo Sacramento. Abrasad con vuestro amor mi helado corazón; obligadme a corresponderos ya con una vida santa y unidme estrechamente con Vos, en la Eucaristía.
A Vos acudo también, Madre afligidísima, a Vos que fuisteis la primera en recorrer esta senda del dolor, para ofreceros mi tierna compasión, y para que llenéis mi alma de los mismos sentimientos que entonces experimentasteis.
Padre eterno, uno este santo ejercicio a los méritos infinitos de vuestro Hijo y a los dolores de mi adorada, Madre, y así unido, me atrevo a presentarlo a vuestra soberana Gracia. Dignaos aceptarlo según las intenciones del Corazón Eucarístico de mi Salvador, y aplicad, os ruego humildemente, todas las indulgencias que ganare en sufragio de las almas del Purgatorio. Así sea.
***
Al principio de cada estación se puede decir:
V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
R/. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Y al final de cada estación:
V/. Señor, pequé.
R/. Tened piedad y misericordia de mí y de todos los pecadores.
V/. Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo
R/. Y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Se puede añadir Padrenuestro, Avemaría y Gloria en
cada estación.
1.-JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra pasión! Vos inocentísimo, y yo el abominable reo que merece sentencia de muerte eterna.... Pero no la deis contra quien tanto os ha costado; os prometo no más pecar, imitaros en vuestro silencio en medio de mis penas y volveros amor por amor.
2.-JESÚS SE ABRAZA CON LA CRUZ
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Es cierto que os he cargado con las cruces de mis iniquidades; pero yo os prometo aliviaros con mi respeto, alabanzas, amor y reparaciones a Vos en el Sagrario, y con la aceptación amorosa de todas las cruces que os dignéis mandarme.
3.-JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Cómo me angustio, Dueño mío, al considerar vuestra caída bajo el peso de la Cruz y las incontables que habéis sufrido, con tanta paciencia, viniendo sacramentado a mi corazón. Perdonadme, Señor, y ya me apresuro a levantaros con mi arrepentimiento y a consolaros con el firme propósito de jamás acercarme a la Mesa de los Ángeles sin una fervorosa y digna preparación.
4.-JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Virgen dolorosa y Madre tiernísima, cese vuestro llanto, cese vuestra agonía. El verdadero culpable y verdugo, de vuestro sufrimiento así como el de Jesús, os ofrece sus lágrimas y su dolor, y os promete no olvidar vuestras penas, amaros con todo el corazón y, unido a Vos, amar sin medida a vuestro Hijo en la Eucaristía.
5.-EL CIRINEO AYUDA A JESÚS
A CARGAR CON LA CRUZ
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Si hasta ahora he sido vuestra cruz, de hoy para siempre seré vuestro Cirineo; he oído vuestras angustias quejas y me determinan a deciros desde lo íntimo de mi alma: «Yo quiero sacrificarme por Vos, víctima vuestra quiero ser; dadme vuestra cruz, dadme vuestro amor, nada más os pido».
6.-LA VERÓNICA ENJUGA
EL ROSTRO DE JESÚS
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Bien conocéis y sufrís hondamente mi debilidad y bajeza al obrar a impulsos de mis pasiones y del respeto humano. ¡Cuántas veces, a la sombra de qué dirán, os he abandonado y he renegado de Vos! ¿Qué hacer ahora? Venceré mis pasiones, pisotearé el respeto humano y viviré con Vos en el Sagrario.
7.-JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! He abusado de vuestro amor paciente; me he escudado con vuestra misericordia para ofenderos con más saña y libertad. Perdón, mil veces perdón, y haced que vuestras misericordias las aproveche en lo venidero para reparar, con todos mis actos, los sacrilegios que sufrís en el Santísimo Sacramento.
8.-JESÚS CONSUELA
A LAS PIADOSAS MUJERES
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Consoladme, Jesús mío; Vos no ignoráis mis necesidades y mis angustias; y enseñadme, como a las hijas de Jerusalén, a llorar primero mis pecados que se han multiplicado como los cabellos de mi cabeza, para llorar después con un corazón muy puro, vuestra sacratísima pasión.
9.-JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Os agradezco con vuestro mismo amor infinito la paciencia que me habéis tenido. ¡Cuánto me amáis y a qué precio tan subido me habéis rescatado! A vuestro ejemplo, os prometo levantarme siempre que tenga la desgracia de caer, subir gozoso el Calvario que me preparéis y reparar con especialidad las ofensas que recibís de vuestras almas predilectas.
10.-JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Me avergüenzo y arrepiento de mis impurezas, causa de vuestra afrentosa desnudez, y os pido, por esta vuestra pena, imprimáis en mi alma un odio constante e inmenso a vicio tan detestable y bestial. Desnudadme de todo apego a las criaturas y cubridme con el ropaje de vuestra gracia, para abrigaros con él siempre que tenga la felicidad de recibiros en mi pecho.
11.-JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Para enseñarme a obedecer, Vos, nuestro Dios, os sujetáis a vuestros verdugos, y yo, vilísima criatura a Vos mismo desobedezco, como otro ángel rebelde. Pero, Salvador y modelo mío, ya no será así; os prometo sujetarme pronta, voluntaria y ciegamente a todos mis superiores, sean quienes fueren.
12.-JESÚS MUERE EN LA CRUZ
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Yo, inhumano, os he dado la muerte, y Vos, misericordiosísimo, me habéis dado la vida y vida eterna. «¿Qué devolveré al Señor por todos sus beneficios?» Aquí estoy, Señor, dispón de mí según vuestra divina voluntad. Mas no sé ni puedo deciros.
13.-JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón, misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Virgen dolorosa, yo quiero reparar mi crimen y así mitigar vuestro quebranto. Para conseguirlo, adoptadme por hijo, hacedme participante de vuestros dolores y dadme con largueza vuestra compasión y amor siempre que tenga la felicidad de recibir a vuestro Jesús en la Eucaristía, para consolarlo y amarlo dignamente.
14.-JESÚS ES DEPOSITADO EN EL SEPULCRO
¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, perdón misericordia; yo soy el verdugo en vuestra Pasión! Recibid, en reparación de mis crímenes que claman venganza al Cielo, mi última y la más fervorosa y humilde de mis promesas: llorar mis pecados, nunca más ofenderos, vivir con Vos en el Tabernáculo y trabajar cuanto pueda, por vuestra gloria. Corazón Eucarístico de mi Dios, si tengo que separarme del Sagrario por mis deberes, concededme el inmerecido don de que mi alma jamás se separe de este divino Nido, testimonio el más elocuente del infinito amor que me tenéis. Ahí en el Sagrario, quiero vivir eternamente. ¡Jesús está vivo! ¿Dónde está, muerte, tu victoria?
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Para ganar la indulgencia concedida al rezo del Viacrucis, por las intenciones del Papa.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
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ORACIÓN FINAL
Amabilísimo Redentor mío, con el alma transida de dolor os he seguido, paso a paso, en vuestros sufrimientos infinitos; he visto vuestro rostro ensangrentado, vuestras sienes heridas, vuestros hombros surcados, vuestra espalda desgarrada, vuestros pies y manos atravesados, vuestro Corazón abierto de par en par, y todo vuestro cuerpo exangüe y sin parte sana: desde la coronilla de la cabeza hasta la planta de los pies, sois una llaga y «más parecéis gusano que hombre».
Mis pecados, con furia infernal, os han destrozado a Vos, Víctima inocentísima y divina. A la vez que os contemplaba en el Pretorio, en la Calle de la Amargura y en el Gólgota, os veía también en el Sagrario, y puede descubrir, Jesús mío, que aquí, donde no debíais de tener sino gratitud, el servicio y la alabanza de vuestros hijos, tenéis de ellos y particularmente de mí, cruces, espinas, clavos, azotes, hiel y vinagre de nuestras frialdades, ultrajes, sacrilegios y mil otras abominaciones que sólo Vos, de paciencia y misericordia infinitas, podéis tolerar.
¡Ah!, cuánto me pesa haberos ofendido y con qué profunda e inmensa gratitud quiero corresponder a vuestras fineza. Ahora, especialmente, os agradezco las gracias que en este santo ejercicio me habéis otorgado, y las resoluciones que me habéis, hecho formar; dadme vuestros auxilios poderosos para cumplirlas fielmente. No tengo, Señor, sino este miserable corazón, pero animado de muy buenos deseos, os lo entrego para siempre. Recibidlo con agrado y dignaos imprimir en él, os ruego nuevamente, vuestra Pasión, vuestras virtudes, un odio a muerte al pecado, y hambre y sed insaciables de vivir con Vos en el Sagrario y de recibiros así diaria como dignamente. Y Vos, Madre mía, reina de los mártires, aceptad una vez más mi tierna compasión y no me olvidéis. Asistidme en mi postrera agonía y, en vuestras manos, presentad mi alma a Jesús. Así sea.
INDULGENCIA PLENARIA DEL VIERNES SANTO AL BESAR LA CRUZ Y DIARIA POR EL REZO DEL VIACRUCIS
Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que:
1. el Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor asista piadosamente a la adoración de la cruz en la solemne Acción litúrgica.
2. practique el piadoso ejercicio del Vía Crucis o se una piadosamente al que practica el Sumo Pontífice y que es retransmitido por la radio o la televisión.
3. Con el piadoso ejercicio del Vía Crucis se actualiza el recuerdo de los sufrimientos que soportó el divino Redentor en el camino desde el pretorio de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el monte de la Calavera o Calvario, donde murió en la cruz por nuestra salvación.
4. Para ganar indulgencia plenaria se establece lo siguiente:
5. El piadoso ejercicio debe practicarse ante las estaciones del Vía Crucis legítimamente erigidas.
6. Para erigir el Vía Crucis se requieren catorce cruces, a las que provechosamente se acostumbra añadir otros tantos cuadros o imágenes que representan las estaciones de Jerusalén.
7. Según la costumbre más extendida, este piadoso ejercicio consta de catorce lecturas piadosas, a las que se añaden algunas oraciones vocales. No obstante, para realizar este piadoso ejercicio, se requiere únicamente la piadosa meditación de la Pasión y Muerte del Señor, sin que sea necesaria una consideración sobre cada uno de los misterios de las estaciones.
8. Se requiere el paso de una estación a otra. Si el piadoso ejercicio se practica públicamente y el movimiento de todos los presentes no puede efectuarse sin evitar el desorden, basta con que quien dirige el ejercicio se traslade a cada estación, sin que los demás se muevan de su lugar.
9. Los que están legítimamente impedidos pueden ganar la misma indulgencia, si al menos por un tiempo, por ejemplo, un cuarto de hora, se dedican a la piadosa lectura y meditación de la Pasión y Muerte del Señor Jesucristo.
10. Al piadoso ejercicio del Vía Crucis se asimilan, también en lo que se refiere a la consecución de la indulgencia, otros piadosos ejercicios, aprobados por la autoridad competente, en los que se recuerda la Pasión y Muerte del Señor, manteniendo las dichas catorce estaciones.
11. Entre los Orientales, donde no hay costumbre de practicar este piadoso ejercicio, los patriarcas podrán establecer, para ganar esta indulgencia, otro piadoso ejercicio en recuerdo de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo.
Viacrucis Eucarístico compuesto por San Jose María Robles by IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO (ESPAÑA)