miércoles, 1 de junio de 2022

DÍA OCTAVO. DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO

 

DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO

Para pedir y preparar su venida y su morada perpetua en el alma

 

DÍA OCTAVO

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestro enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACIÓN PREPARATORIA

Con mucha pena de ser como soy y con muchas ganas de ser como Tú quieres que sea, vengo a pedirte, Corazón de mi Jesús Sacramentado, la venida del Espíritu Santo a mi pobre alma; poniendo por intercesores a nuestra Madre Inmaculada, al Santo Ángel de mi Guarda, a San José y a mis Santos Patronos. Amén.

 

ASPIRACIÓN

Colaborar a la acción misteriosa del Espíritu Santo en cada Comunión que recibimos y aspirar a ser cada día más hostia, o sea, más parecidos a Jesús Sacrificado.

 

PALABRAS DE JESÚS

 «Y comiendo con ellos, les mandó (Jesús) que no partiesen de Jerusalén, sino que esperasen el cumplimiento de la promesa del Padre, la cual. dijo, oísteis de mi boca; y es que Juan bautizó con el agua, más vosotros habéis de ser bautizados o bañados con el Espíritu Santo dentro de pocos días.» (Hechos, 1-4).

 

ORACIÓN Y JACULATORIAS LITÚRGICAS

«Quemad, Señor, con el fuego del Espíritu Santo nuestras entrañas y nuestro corazón para que os sirvamos con cuerpo casto y os agrademos con corazón limpio. Por Nuestro Señor Jesucristo que con Vos vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, endereza lo que está torcido.

Te pedimos, Señor, que infundas en nuestras almas el Espíritu Santo que nos creó con su sabiduría y con su providencia nos gobierna.

 

REFLEXIÓN

Esa elaboración y conversión gradual y constante de nuestro ser en hostia, por acción de las Hostias de nuestras comuniones, esa es la verdadera vida interior o espiritual; porque es el Espíritu Santo el gran Agente de esa misteriosa digestión y asimilación de la Hostia, el que, con el jugo de la caridad divina, que cada Comunión infiltra en nuestro ser y con el ejercicio de nuestra libre cooperación y adaptación va elaborando el hombre-hostia, de modo semejante, aunque, desde luego, no igual a como elaboró en el seno purísimo de la Virgen Inmaculada el cuerpo perfectísimo de su Hijo Jesús.

 

PETICIÓN

Espíritu Santificador, ¡quién conociera esas tus inefables elaboraciones para agradecerles, secundarlas y desagraviarte de tantas faltas de correspondencia!

ORACIONES FINALES DEL DECENARIO DEL ESPÍRITU SANTO

DÍA 2. CORAZÓN DE JESÚS, DESEO DE LOS COLLADOS ETERNOS

DÍA 2.  CORAZÓN DE JESÚS, DESEO DE LOS COLLADOS ETERNOS

Ejercicio del Mes de Junio en honor al Sagrado Corazón de Jesús con el Venerable P. Tomás Morales, S.J.

 

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestro enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Ante Jesús Sacramentado, visitándolo en el Sagrario ya presencialmente, ya espiritualmente, escuchemos como dichas a nosotros las palabras de Jesús dirigidas a santa Margarita María de Alacoque:“He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres y en cambio, no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este Sacramento de Amor”.  Ante la queja amorosa de Jesús, consagremos nuestra jornada como un acto de amor y reparación, haciendo el ofrecimiento diario de obras:

Ven Espíritu Santo,

Inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo,

para que ofrezcamos nuestras personas y obras,

en unión con El, por la salvación del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo,

por el corazón Inmaculado de María,

yo me consagro a tu Corazón,

y me ofrezco contigo al Padre,

en tu Santo Sacrificio del altar,

con mi oración y mi trabajo,

sufrimientos y alegrías de hoy,

por la redención del mundo,

y para que venga a nosotros tu Reino. Amén.

***

Día 2

Corazón de Jesús, Deseo de los collados eternos

Tus delicias las tienes en estar con los hijos de los hombres. Corazón de Amigo que nos das Tu presencia, Tus palabras, Tu vida y Tu muerte. Nos dejas Tu Madre, Tu Eucaristía y Tu Espíritu. Te entregas por nosotros hasta la sangre, el sudor y las lágrimas. Y llegas hasta suplicarme, Tú, la Sabiduría, la Belleza y el Poder infinitos: «He aquí este Corazón, que tanto ha amado a los hombres. tú, al menos, ámame».

Otórganos comprender lo que significas Tú para nosotros, como cristianos y como consagrados. Sin Ti, nuestra vida es locura. Tú eres para nosotros, más que para nadie, signo de Contradicción. La dulce y terrible disyuntiva: ruina o resurrección, vida o muerte.

Solos, obedientes y vacíos por las promesas absolutas de los votos, Tú eres ya nuestra Única Verdad, nuestro Único Camino, nuestra Única Vida.

Danos ímpetu de generosidad y entrega, sin cálculos ni cobardías, para llegar a amarte como al grande y único Amor de nuestra vida.

Haz que encontremos en Ti, purificadas y jerarquizadas, todas las cosas y personas que amamos. Haznos amarte en todo, en todos, siempre, conforme a Tu Santísima y Divina Voluntad.

Corazón de Jesús formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre.  En Ti confiamos.

 

***

LETANIAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

SAN JUAN EUDES

Corazón divino de Jesús. R/. Ten misericordia de nosotros.

Corazón amante y manso. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Corazón humilde y misericordioso. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Corazón del eterno Padre. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Principio del Espíritu Santo. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Corazón fiel a la divina Voluntad. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Corazón de Jesús, Corazón de la Virgen Madre. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Corazón herido por la lanza. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Corazón sacerdotal. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Fortaleza de los débiles. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Refugio de los pecadores. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Cordero encendido en el amor por el hombre. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Alegría y esperanza de nuestro corazón. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Corazón amado de nuestro corazón. R/. Ten misericordia de nosotros.

-Vida y norma de nuestro corazón. R/. Ten misericordia de nosotros.    

 

De todo pecado. R/. Líbranos, Señor.

-De la soberbia de la vida. R/. Líbranos, Señor.

-De la ceguera del corazón. R/. Líbranos, Señor.

-De la resistencia a la Gracia. R/. Líbranos, Señor.

-Por tu amor infinito al Padre celestial. R/. Líbranos, Señor.

-Por tu amor a María Virgen y Madre. R/. Líbranos, Señor.

-Por tu amor a todos los hombres. R/. Líbranos, Señor.

-Por tus eternos goces. R/. Líbranos, Señor.

 

Oración

¡Oh Dios, que por obra de tu amor nos hiciste miembros de tu único Hijo y nos diste tener con El un mismo Corazón!; concédenos cumplir con amor tu voluntad, para que, deseando lo que te agrada, podamos ver cumplidos nuestros justos deseos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

***

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.

Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.

Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

1 de junio. Santa Ángela de Mérici, virgen

 


1 de junio. Santa Ángela de Mérici, virgen

Ángela de Mérici, nacida de padres piadosos en Desenzano, diócesis de Verona, cabe el lago de Garda, en los estados de Venecia, desde su infancia guardó el lirio de su virginidad, que había determinado conservar siempre. Aborreciendo la vanidad femenina, no perdonó medio de hacer desaparecer la hermosura de su rostro y de su espléndida cabellera, a fin de agradar tan sólo al celestial Esposo de las almas. Huérfana en la adolescencia, animada del deseo de una vida más austera, intentó huir a un lugar désierto, pero se lo impidió un tío suyo, procurando practicar en su casa lo que no pudo hacer en la soledad. Y así, usaba con frecuencia del cilicio y de las disciplinas, no comía carne sino en sus enfermedades, no tomaba vino más que en las fiestas de Navidad y Resurrección, y muchos días no probaba alimento. Dedicada a la oración, sólo dormía breve tiempo sobre el duro suelo. Conoció que el demonio en forma de un ángel en forma de luz trataba de engañarla, le ahuyentó, y abrazando el hábito y la regla de la tercera Orden de San Francisco, juntó la pobreza evangélica al mérito de la virginidad.

No descuidó la piedad con el prójimo; daba a los pobres cuanto le sobraba de lo que para su alimentación había mendigado. Se complacía en servir a los enfermos. Recorrió muchos lugares rodeada de fama de santidad, consolando a los afligidos, reconciliando a los enemigos y sacando a los pecadores de los vicios. Con frecuencia se alimentaba del pan de los Ángeles, objeto de sus deseos; atraída hacia Dios con ardor de caridad, muchas veces se la veía en éxtasis, privada de los sentidos. Recorrió los santos lugares de Palestina, perdiendo en este viaje la vista al desembarcar en Candía, y recobrándola a su regreso; se libró milagrosamente de las manos de los bárbaros y de un naufragio. En tiempo del papa Clemente VII, acudió a Roma, para venerar la piedra de la Iglesia, y conseguir el perdón del jubileo. Habiéndole hablado el Papa, adivinó su santidad e hizo de ella grandes elogios; y únicamente después de reconocer que el cielo la llamaba a otra parte, permitió que marchase de Roma.

De vuelta a Brescia, se instaló cerca de la iglesia de Santa Afra, e instituyó allí, por orden de una voz celestial oída en una visión, una nueva congregación de vírgenes bajo una disciplina especial y una regla muy santa; y puso este instituto bajo el patrocinio y advocación de Santa Úrsula, invicta capitana de una legión de vírgenes. Cerca ya de morir, predijo que su congregación tendría vida perenne. Siendo ya casi septuagenaria y rica en méritos, voló al cielo el día 27 de enero del año 1540. Su cadáver, expuesto por 30 días, se mantuvo flexible y conservó las apariencias de la vida. Luego fue depositado en el templo de Santa Afra, entre otras reliquias de santos, abundantes en aquel templo. Empezaron entonces a realizarse muchos milagros. Su fama se divulgó no sólo en Brescia y Desenzano, sino también en otras muchas partes, y el pueblo empezó a llamarla beata y a colocar su imagen sobre los altares; San Carlos Borromeo afirmó en Brescia, pocos años después de la muerte de la Sierva de Dios, que merecía ser inscrita en el catálogo de las santas Vírgenes por la Santa Sede. El culto que le tributaron los pueblos fue aprobado por varios obispos, y por muchos indultos de los Sumos Pontífices. El papa Clemente XIII, por solemne decreto, lo ratificó y aprobó. Por último, después de nuevos milagros debidamente comprobados, el papa Pío VII, en la solemne canonización que hizo en la basílica Vaticana el día 24 de mayo de 1807, la inscribió en el catálogo de las santas Vírgenes.

 

Oremos.

¡Oh Dios, que hiciste nacer en tu Iglesia, por medio de Santa Ángela de Mérici, una nueva congregación religiosa de mujeres!; concédenos, por su intercesión, vivir con pureza de ángel para que renunciemos a todo lo terreno que nos priva de las alegrías del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

LA FUENTE DE TODO CONSUELO. Santo Tomás de Aquino

 


Miércoles después de la Ascensión

LA FUENTE DE TODO CONSUELO

Santo Tomás de Aquino

Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de las misericordias, y Dios de toda consolación (2 Cor 1, 3).

1. Nosotros bendecimos a Dios, y Dios nos bendice a nosotros, pero de distinta manera. Para Dios, decir es hacer, como dice la Escritura: Él dijo, y fueran hechas las cosas (Sal 32, 9). Para Dios, bendecir es hacer el bien y derramar el bien. Mas nuestro decir no es causal, reconoce solamente, expresa lo que existe. Para nosotros bendecir es lo mismo que reconocer el bien. Luego, cuando damos gracias a Dios, lo bendecimos, esto es, lo reconocernos como bueno y dador de todos los bienes. Por consiguiente, el Apóstol rectamente da gracias al Padre, porque es misericordioso y consolador. Los hombres necesitan sobre todo dos cosas:

1º) Que se le quiten los males, y esto lo hace la misericordia, que quita la miseria. El compadecerse es propio del Padre.

2º) Ser sostenido en los males que les sobrevienen, y esto se llama propiamente consolar, pues si el hombre no tuviese algo en que descansar su corazón, cuando le sobrevienen los males, no subsistiría. Entonces, alguien consuela a otro, cuando le lleva algún refrigerio con el que se alivia de los males. Y aun cuando en algunos males puede el hombre ser consolado, descansar y ser fortalecido, sin embargo, sólo Dios es el que nos consuela en todos los males. Por eso dice: Dios de toda consolación, porque sí pecas, te consuela Dios, pues es misericordioso. Si eres afligido, él te consuela, o sacándote de la aflicción con su poder, o juzgando con justicia. Si trabajas, te consuela recompensándote: Yo soy tu galardón (Gen 15, 1). Por eso se dice: Bienaventurados los que lloran (Mt 5, 5).

II. Para que podamos también consolar a los que están en toda angustia (2 Cor 1, 4). Existe un orden en los dones divinos. Pues Dios da a algunos dones especiales, para que éstos, a su vez, los derramen para utilidad de los demás; así no da la luz al sol para que se alumbre a sí mismo, sino a todo el mundo; por eso quiere que recaiga sobre los otros alguna utilidad de todos nuestros bienes, ya sean riquezas, poder, ciencia, sabiduría. Y así dice el Apóstol: El cual nos consuela en toda nuestra tribulación; pero ¿para qué? No únicamente para nuestro bien personal, sino para que ello aproveche a los demás. Por eso dice: para que podamos también consular. Podemos consolar a otro por el ejemplo de nuestra consolación; pues quien no ha experimentado consuelo, no sabe consolar. El espíritu el Señor sobre mí… para consolar a todos los que lloran (Is 61, 1-2). Podemos consolar exhortando a la paciencia en los padecimientos, prometiendo premios eternos. Y de este modo nuestro consuelo se convierte en el consuelo de los otros. (In II Cor., 1, 3)