sábado, 7 de marzo de 2026

SANTO ROSARIO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA EN EL PRIMER SÁBADO DE MES CON SAN JUAN DE DIOS

 


Santo Rosario.

Por la señal... 

Monición inicial: Hoy, primer sábado de mes, ofrecemos este rosario en reparación al Corazón Inmaculado de María respondiendo así a su llamada en la ciudad de Pontevedra (ESPAÑA) a Sor Lucía, a quien la Virgen se apareció en Fátima: "Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación."

Ofrecemos el rosario como acto de reparación:

-por las blasfemias y ultrajes que se cometen contra la Inmaculada Concepción de María.

-por las blasfemias y ultrajes que se cometen contra la Virginidad perpetua de Nuestra Señora.

-por las blasfemias y ultrajes que se cometen contra la maternidad divina de María, rechazando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

-por aquellos que infunden en los niños y en los jóvenes el desprecio hacia la Virgen Inmaculada.

-por aquellos que ultrajan, desprecian y maltratan las imágenes y representaciones de la Virgen Santísima.

 

*** PARA RECIBIR LA PROMESA DE LOS CINCOS PRIMEROS SÁBADOS ES NECESARIO, DURANTE CINCO MESES SEGUIDOS, EL PRIMER SÁBADO DE MES: 1) Rezar el rosario y meditar en sus misterios y 2) Confesar y comulgar con esta intención.***

 

Meditamos el rosario con algunos pensamientos de San Juan de Dios que, nacido en Portugal y después de una vida llena de peligros en la milicia humana, prestó ayuda con constante caridad a los necesitados y enfermos en un hospital fundado por él, y se asoció a compañeros con los que constituyó después la Orden de Hospitalidad.  

Su devoción a María Santísima era grande y sincera. Cuando comenzó a rezar el rosario dijo en una de sus cartas: “Me ha ido muy bien con el Rosario, que espero en Dios rezarlo cuantas veces pudiere y Dios quisiere”.

 

Acto de contrición: Señor mío Jesucristo... 

 

MISTERIOS GOZOSOS

1.- La encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de la Virgen María.

“Queréis tomar ejemplo de nuestra Señora la Inmaculada Virgen María, la cual siendo Madre de Dios, Reina de los Ángeles y Señora del mundo, tejía y trabajaba todo el día para su sustento; y de noche y parte del día oraba en su retiro, para darnos a entender que, después del trabajo hemos de dar gracias a nuestro Señor Jesucristo, porque usa con nosotros de tanta misericordia en darnos de comer, beber, vestir y todas las demás cosas sin merecerlo; que si Él no lo bendijera ¿qué valdría nuestro trabajo, astucia y diligencia?”

2.-La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.

“Si mirásemos cuán grande es la misericordia de Dios, nunca dejaríamos de hacer bien mientras pudiésemos: pues que, dando nosotros, por su amor, a los pobres lo que él mismo nos da, nos promete ciento por uno en la bienaventuranza.”

3.-El nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén

“Conviene que el alma, que es joya tan preciada, sea apartada de los deleites y carnalidades de la tierra, y de esta manera quede sola con Jesucristo, para ser después purgada en el fuego de la caridad con trabajos, ayunos y disciplinas y áspera penitencia, y así sea preciada de Jesucristo y resplandezca delante del acatamiento divino.”

4.-La purificación de Nuestra Señora y presentación del Niño Jesús en el templo

“Tres cosas debemos a Dios: amor, servicio y reverencia. Amor porque como a Padre Celestial hemos de amarle sobre todas las cosas del mundo. Servicio, sirviéndole como a Señor, por sola bondad y no por el interés de la gracia que ha de dar a los que le sirvieron. Reverencia como a Creador, no trayendo a la boca su Santo nombre, no siendo para darle gracias y bendecir su Santo Nombre.”

5.- El niño Jesús perdido y hallado en el templo

“Dándolo todo por el todo, que es Jesucristo, como vos lo dais y lo queréis dar, mostráis que queréis más a Jesucristo que a todo el mundo, confiando siempre en Él y por Él queréis a todos para que se salven.”

 

 

MISTERIOS DOLOROSOS

1. La Oración de Jesús en el Huerto

“Cuando os viereis apasionada, recurrid a la Pasión del Señor y a sus preciosas llagas y sentiréis gran consolación. Mirad toda su vida, ¿qué fue sino trabajos, para darnos ejemplos? De día predicaba y de noche oraba; pues nosotros, pecadorcitos y gusanitos, ¡para qué queremos descanso ni riqueza, pues aunque tuviéramos todo el mundo por nuestro, no nos haríamos un punto mejores, ni nos contentaríamos con más que tuviésemos! Sólo aquel está contento que, despreciadas todas las cosas, ama a Jesucristo. Dándolo todo por el todo, que es Jesucristo, como vos lo dais y lo queréis dar, buena Duquesa, mostráis que queréis más a Jesucristo que a todo el mundo, confiando siempre en Él y por Él queréis a todos para que se salven.”

2. La flagelación de Jesús atado a la columna.

“Tengáis siempre en vuestra memoria la preciosa sangre que nuestro Señor Jesucristo derramó por todo el género humano, y su Sacratísima Pasión, porque no hay más alta contemplación que en la Pasión de Jesucristo, y cualquiera que sea devoto de ella no se perderá con la ayuda de Jesucristo.”

3. La coronación de espinas

“Por todo habéis de dar muchas gracias a Dios, por el bien y por el mal. Acordaos de nuestro Señor Jesucristo y de su bendita Pasión, que volvía por el mal que le hacían, bien.”

4. Nuestro Señor con la cruz a cuestas camino del Calvario

“Por amor a Jesucristo os ruego que tengáis tres cosas en la memoria, que son: la hora de la muerte, de la cual ninguno puede escaparse; las penas del infierno; la gloria y bienaventuranza del Paraíso. En la primera, pensad cómo la muerte consume y acaba todo lo que este miserable mundo nos da, y no nos deja llevar con nosotros sino un pedazo de lienzo roto y mal cosido. Lo segundo, pensad cómo por tan leves deleites y pasatiempos que presto se pasan, hemos de ir a pagarlos, si morimos en pecado mortal, al fuego del infierno, que siempre dura. En tercer lugar, considerad la gloria y bienaventuranza que Jesucristo tiene guardada para los que le sirven, las cuales nunca ojo vio, ni oído oyó, ni corazón alguno pudo pensar.”

5. La crucifixión y muerte del Señor

“No hallo mejor remedio ni consuelo para cuando me encuentro apasionado que el mirar y contemplar a Jesucristo crucificado; y pensar en su Pasión santísima, con los trabajos y angustias que padeció en esta vida; y todo por nosotros, pecadores, malos, ingratos y desconocidos; y mirando al Cordero sin mancilla padecer tantos trabajos sin merecerlo. ¿Por qué queremos y buscamos descanso y placer en la tierra donde tantos males y penas dieron a Jesucristo, que nos crio y nos redimió? ¿Qué esperamos nosotros tener?”

 

MISTERIOS GLORIOSOS

1.-La Resurrección del Señor.

"Tres son las virtudes que nos encaminan al Cielo: la primera es la fe, por la que creemos todo lo que cree y tiene la Santa Madre Iglesia, guardando sus mandamientos y poniéndolos por obra; la segunda es la caridad, teniendo caridad primero de nuestras almas, limpiándolas con la confesión y penitencia, después caridad con nuestros prójimos y hermanos, queriendo para ellos lo que queremos para nosotros; la tercera es la esperanza en sólo Jesucristo, pues por los trabajos y enfermedades que por Él pasáramos en esta vida miserable, nos dará la gloria eterna por los méritos de su Sagrada Pasión y su gran misericordia.”

2.- La Ascensión del Señor

“Tened esperanza en Jesucristo sólo, que de Él seréis consolada aunque al presente paséis trabajos, porque al fin todos ellos han de ser para mayor consolación y gloria vuestra si por Jesucristo los padecéis.”

3.- La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en torno a la Virgen María

“No estéis desconsolada, consolaos con sólo Jesucristo. No queráis consuelo en esta vida, sino en el cielo, y si Dios os le quisiera dar aquí, dadle siempre gracias por ello.”

4.- La Asunción de María Santísima a los Cielos

“Sea Dios preferido a todas las cosas del mundo, confiando sólo en Jesucristo, que es la perfecta certidumbre.”

5.- La Coronación De La Virgen Como Reina Y Señora De Todo Lo Creado.

“Confiad solo en Jesucristo: ¡Maldito el hombre que confía del hombre!, de los hombres has de ser desamparado, que quieras que no, más de Jesucristo no, que es fiel y durable: todo perece excepto las buenas obras.”

 

MISTERIOS LUMINOSOS

1.-El Bautismo del Señor en el Jordán

“Siempre andad a duerme y vela el pie en el estribo, pues estamos si bien lo miramos, en una continua guerra con el mundo, el diablo y la carne, y siempre es necesario que miremos por nosotros; pues no sabemos la hora que llamarán a la puerta de nuestra alma, y cual nos hallaren, tal nos juzgarán.”

2.-El Milagro de las Bodas de Cana

“Ruega a nuestro Señor Jesucristo que en el saber sea viejo, más cada uno debe de tomar estado, aquello que Dios le diere, aunque los padres y las madres no deben de tomar ahora tantos trabajos y congojas, si no fuere para rogar a Dios que les dé estado de gracia a todos y a todas cuando Dios quisiere. El uno se casará y el otro cantará misa; y en esto todo que aquí digo yo no sé nada, que Dios sabe todo.”

3.- El anuncio del Reino invitando a la conversión.

“La Prudencia nos muestra cuán prudentes y sabios nos hemos de mostrar en todas las cosas que hagamos o pensemos, tomando consejo de los más viejos y que saben más. La Justicia quiere decir que seamos justos, dando a cada uno lo que es suyo; a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que es del mundo. La Templanza nos enseña que templadamente y con regla: comamos, bebamos, nos vistamos y todas las demás cosas que son menester para servicio de los cuerpos humanos. La Fortaleza nos dice que seamos fuertes y constantes en el servicio de Dios, mostrando alegre el rostro en los trabajos, fatigas y enfermedades, así como en la prosperidad y consuelo, dando gracias a Jesucristo por lo uno y por lo otro.”

4.-La Transfiguración del Señor

“Así como el oro es tan preciado metal y para ser preciado ha de resplandecer y tener el color que exige, lo cual requiere primero ser apartado de la tierra e inmundicia en que se da y después purgado por el fuego para quedar limpio y apurado, así también conviene que el alma, que es joya tan preciada, sea apartada de los deleites y carnalidades de la tierra, y de esta manera quede sola con Jesucristo, para ser después purgada en el fuego de la caridad con trabajos, ayunos y disciplinas y áspera penitencia, y así sea preciada de Jesucristo y resplandezca delante del acatamiento divino.”

5.- La institución de la Eucaristía

“Todos los días de este mundo ved a Dios, ved misa entera siempre, confesaos a menudo, si posible fuere; no durmáis en pecado mortal ninguna noche; amad a nuestro Señor Jesucristo sobre todas las cosas del mundo, que por mucho que vos le améis, mucho más os ama Él. Tened siempre caridad, que donde no hay caridad no hay Dios, aunque Dios en todo lugar está.”

 

OTROS PENSAMIENTOS DEL SANTO

LOS TRES ENEMIGOS DEL ALMA. “Si bien lo miramos, esta vida no es otra cosa sino una guerra continua, sufrida mientras estamos en este destierro y valle de lágrimas, combatidos siempre de tres enemigos mortales, que son: el mundo, el diablo y la carne. El mundo nos llama con vicios y riquezas, prometiéndonos larga vida, diciendo: anda, que joven eres; date a buen placer, que a la vejez te enmendarás. El diablo, echándonos siempre lazos, redes en que caigamos y tropecemos y no hagamos bien ni caridad; metiéndonos en cuidados de los bienes temporales para que no nos acordemos de Dios ni de poner el cuidado que habíamos de tener en nuestra alma en limpiarla y vestirla de buenas obras. Así, salidos de un cuidado nos encontramos metidos en otro; o, que ahora en acabando este negocio quiero enmendar mi vida y así una y otra vez, nunca acabaos de salir de los embaucamientos del demonio, hasta que viene la hora de la muerte y resulta falso todo lo que el mundo y el diablo prometen. Y si tal cual nos hallará el Señor, tal nos juzgará, bueno será enmendarnos con el tiempo, y no hacer como aquellos que dicen mañana, más mañana, y así nunca comienzan. El otro enemigo, el mayor, que como ladrón de casa y doméstico, bajo buenas palabras y buen parecer, procura siempre perdernos, es la carne o nuestro cuerpo, que no quiere sino buen comer, buen beber, buen vestir y dormir, poco trabajo, lujuriar y vanagloriarse.

Para estos tres enemigos precisamos mucho el favor, ayuda y gracia de Jesucristo; despreciarnos a nosotros mismos del todo, por el todo, que es Jesucristo, confiando sólo en El, confesando la verdad y todos los pecados al pie del confesor, cumpliendo la penitencia que nos mandare, y proponiendo nunca más pecar por sólo Jesucristo; y si pecáremos, confesar a menudo. De esta manera podremos vencer a estos enemigos que he dicho, no confiando en sí mismo porque caeríamos mil veces al día en pecado, sino confiando sólo en Jesucristo; y por sólo su amor y bondad, no murmurar ni hacer mal ni daño al prójimo, sino querer para el prójimo aquello que querríamos que nos hiciesen a nosotros; desear que todos se salven y amar y servir a sólo Jesucristo por ser El quien es. Y no por temor del infierno. Y en cuanto sea posible que el confesor sea bueno, docto y de buena fama y vida. Todo esto, hermana mía en Jesucristo, lo sabéis vos mejor que yo, y cuando vos quisierais enviarme algún buen consejo, lo recibiré de muy buen agrado, como de hermana mía en Jesucristo.”

 

“Así, pues, hermana mía en Jesucristo, esforcémonos todos por amor de Jesucristo, y no nos dejemos vencer de nuestros enemigos: el mundo, el diablo y la carne. Sobre todo, hermana mía, tened siempre caridad, que es la madre de todas las virtudes.”

 

“Todo lo que nuestro Señor Jesucristo hiciere, lo habéis vos de dar por hecho y lo habéis de tener por bueno.”

“Los pecados que yo hiciere, confesarlos y hacer penitencia de ellos, porque los bienes que los hombres hacen no son suyos sino de Dios.”

 

LA OCUPACIÓN DIARIA. “En tres cosas, buena Duquesa, habéis de emplear el tiempo de cada día: en oración, en el trabajo y en el mantenimiento para el cuerpo.

En oración, dando gracias a Jesucristo, luego que os levantéis por la mañana, por los bienes y mercedes que siempre os hace, por haberos criado a su imagen y semejanza y porque nos dio la gracia de ser cristianos; pidiendo después misericordia a Jesucristo para que nos perdone y rogando, en fin, a Dios por todo el mundo.

En el trabajo, trabajando corporalmente, ocupándonos en algún ejercicio que sea virtuoso, para que merezcamos lo que comemos, a ejemplo de Jesucristo, que trabajó hasta la muerte, y porque no hay cosa que engendre más pecados que la ociosidad.

En mantenimiento para nuestro cuerpo, porque así como un arriero cura y mantiene un animal para servirse de él, así conviene que le demos a nuestro cuerpo lo que necesita y de esta manera tengamos fuerzas para servir a Jesucristo.”

 

 

Continuad pensando siempre en la Pasión de nuestro Señor Jesucristo y en sus llagas preciosas, y decidle que queréis más a Él solo que a todas las cosas del mundo, y que queréis y amáis lo que Él quiere y ama, y aborrecéis lo que El aborrece, y que por su amor y bondad, no por otro interés, queréis hacer bien y caridad a los pobres y personas necesitadas.

 

“Estoy aquí empeñado y cautivo por solo Jesucristo. Viéndome tan empeñado, muchas veces no salgo de casa por las deudas que debo, y viendo padecer tantos pobres, mis hermanos y prójimos, y con tantas necesidades, así al cuerpo como al ánima, como no los puedo socorrer, estoy muy triste, más empero confío en Jesucristo; que él me desempeñará, pues él sabe mi corazón. Y, así, digo que maldito el hombre que fía de los hombres, sino de solo Jesucristo; de los hombres has de ser desamparado, que quieras o no; más Jesucristo es fiel y durable, y pues que Jesucristo lo provee todo, a él sean dadas las gracias por siempre jamás. Amén.”