domingo, 6 de enero de 2019

HONRAD A LOS POBRES A EJEMPLO DE LOS MAGOS. San Juan Bautista de la Salle

PARA EL DIA DE LA FIESTA DE LA ADORACION DE LOS REYES
(6 de enero)
San Juan Bautista de la Salle

Nunca nos cansaremos de admirar la fe de los santos Magos; pues no se halló en Israel fe que se parezca a la de estos admirables gentiles, según dice san Bernardo.
Descubren una estrella nueva y extraordinaria y, a su sola vista, parten de una región remota en busca de Aquel que, ni ellos conocen ni es conocido siquiera en su propio país.
Alumbrados por su luz y, más aún, por la de la fe, se ponen en camino para anunciar un nuevo Sol de justicia, en el lugar en que ha nacido, y dejan atónitos a sus habitantes con el ruido de semejante nueva. Ellos, en cambio, no se maravillan, porque siguen los destellos de la Luz verdadera, y porque " sólo la fe conduce a Jesucristo ", en expresión de san Pablo (1).
La estrella no se les muestra en vano: su aparición llevó consigo la gracia de Dios; y aquel día se trueca para ellos en día de salud, por haberse mostrado fidelísimos a las inspiraciones divinas.
¿Prestamos atención nosotros a las iluminaciones que de Dios recibimos? ¿Somos tan diligentes en seguirlas, como lo fueron los santos Magos en dejarse conducir por la estrella que los guiaba?
De esa pronta fidelidad a la gracia depende muchas veces la salvación y felicidad de un alma. Dios dispensó a Samuel el favor de hablarle, porque se presentó tres veces consecutivas para oírle, tan pronto como sintió su llamamiento. Y san Pablo mereció la gracia de su total conversión, porque se mostró primero fiel a la voz de Jesucristo que le hablaba.
Eso debéis hacer vosotros con tanta diligencia como ellos.
Luego que llegaron a Jerusalén, y dentro del palacio de Herodes, los Reyes Magos preguntan: ¿Dónde ha nacido el Rey de los judíos? (2).
¡Qué pregunta para hecha en el palacio mismo del príncipe! Es cierto, dice san Agustín, que varios reyes habían nacido en Judea, y que el propio Herodes - allí reinante tenía varios hijos; pero a ninguno de ellos venían a adorar y reconocer los Magos como Rey, por que el Cielo no los había enviado en su busca.
Verdad es también, según cuenta san Fulgencio, que poco antes le nació a Herodes un hijo en su palacio; el cual reposaba en cuna de plata, y era respetado de toda la Judea. Con todo, aquellos Reyes ni hacen caso de él ni le mientan siquiera en el palacio real.
¡Oh santa osadía la de nuestros Magos! ¡Entrar así en la capital y llegarse hasta el trono de Herodes! Nada temían porque la fe que los animaba y la grandeza del que venían buscando les urgía a olvidar y a tener en menos toda clase de consideraciones humanas; por eso consideran a Herodes, con quien están hablando, como infinitamente menor que Aquel que les había anunciado la estrella.
No es posible admirar debidamente que gentiles educados en los errores del paganismo poseyeran fe tan viva y se mostrasen tan fieles en seguir sus luces.
Esta fe se aumentó y fortaleció sobremanera cuando, congregados todos los príncipes de los sacerdotes y los escribas del pueblo, indagó de ellos Herodes el lugar en que había de nacer el Cristo. En Belén, le respondieron (3); a lo que agregó el rey dirigiéndose a los Magos: Cuando encontréis a ese Niño que buscáis, yo mismo iré a adorarle (4). Mas ellos, salidos del palacio, no volvieron a ocuparse del rey Herodes.
Así debe apremiaros la fe a despreciar todo cuanto el mundo estima.
Dejada la ciudad de Jerusalén, se dirigieron los Magos a la humilde aldehuela de Belén, para encontrar allí al Rey que buscaban. Iban conducidos por la estrella, que caminaba delante de ellos, hasta que, llegados al lugar adonde yacía el Niño, se paró (5). Entrando entonces en el establo, " vieron los Magos a un niñito envuelto en pobres pañales, acompañado de María su Madre ".
¿Cómo no temieron los Magos, a tal visión, ser víctimas de algún engaño? ¿Son éstas, insignias de rey? ¿Dónde está su palacio?; ¿dónde su trono?; ¿dónde su corte?: exclama san Bernardo.
Y prosigue: su palacio es el establo; un pesebre le sirve de trono; la compañía de la Santísima Virgen y san José forman su corte.
No tienen por despreciable el lugar; los pobres pañales no les causan extrañeza, ni los maravilla ver a un débil niño amamantado por su madre. Se prosternan delante de Él, dice el Evangelio (6); le reverencian como a su Rey y le adoran como a su Dios. Ved lo que les impulsó a obrar la fe, de cuyo espíritu estaban vivamente penetrados.
Reconoced a Jesucristo bajo los pobres harapos de los niños que instruís; adoradle en ellos; amad la pobreza y honrad a los pobres, a ejemplo de los Magos. Porque la pobreza ha de seros amable a vosotros, encargados de educar a los pobres. Muévaos la fe a hacerlo con amor y celo, puesto que ellos son los miembros de Jesucristo (7).
Ése será el medio para que el divino Salvador se complazca entre vosotros, y de que vosotros le halléis; ya que Él amó siempre la pobreza y a los pobres.

EVANGELIO DEL DÍA: HEMOS VISTO SU ESTRELLA Y VENIMOS A ADORARLE

 EPIFANÍA DEL SEÑOR
Forma Extraordinaria del Rito Romano

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén  preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”». Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

 Mt 2, 1-12

Comentario al Evangelio
Homilía de maitines  LOS CIELOS CONOCIERON QUE ÉL ERA DIOS
 EL SEÑOR AMA LA NIÑEZ. San León Magno, papa
Benedicto XVI ERAN HOMBRES EN BUSCA DE ALGO MÁS

sábado, 5 de enero de 2019

EL ROSARIO DE HOY EN EL PRIMER SABADO DE MES EN REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA CON SANTA GENOVEVA TORRES




Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial:  Hoy, primer sábado de mes, ofrecemos este rosario en reparación al Corazón Inmaculado de María respondiendo así a su llamamiento en la ciudad de Pontevedra (ESPAÑA) por medio de Sor Lucía, vidente de Fátima: "Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación."
Se hace hoy memoria de santa Genoveva Torres Morales, virgen, que desde joven experimentó las contrariedades de la vida y soportó la enfermedad que le aquejaba. Fundó el Instituto de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Ángeles, para ayudar a la mujeres (1956).
Sobre el rosario decía: «El consuelo que siento al rezar el Santo Rosario me hace olvidar lo que Dios tenga dispuesto que haya de sufrir. ¡Señor, mándame lo que quieras! Siento nuevos bríos al terminar de rezar esta plegaria, la preferida por nuestra Madre del cielo».
Señor mío Jesucristo…
MISTERIOS GOZOSOS
1.- La encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de la Virgen María.
«¿Quién no practicará la vida cristiana, contemplando cómo la segunda persona de la Santísima Trinidad deja el cielo para hacerse hombre por nuestro amor?».
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las blasfemias y ultrajes que se comenten contra la Inmaculada Concepción de María.
2.-La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
«Admiremos la humildad de María. Fue a cuidar a su prima, haciendo todo lo posible por mostrarse mujer sencilla y pobre; su Hijo iba a ser conocido tan sólo como el “hijo del carpintero”.»
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las blasfemias y ultrajes que se comenten con la Virginidad perpetua de la Nuestra Señora.
3.-El nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén
«La santidad tiene por base la humildad, que es el fundamento de todas las virtudes. Visitando el Portal de Belén callan nuestras pasiones, que tienen por fundamento el orgullo.»
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las blasfemias y ultrajes que se comenten contra la maternidad divina de María, rechazando al mismo tiempo recibirla como madre de los hombres.
4.-La purificación de Nuestra Señora y presentación del Niño Jesús en el templo
«Entremos en el templo, donde Dios está y nos espera, con la misma reverencia y fervor con que María lo hizo al presentar a su Hijo. Entremos, sobre todo cuando nos aflige el dolor.»
OFREZCAMOS este misterio en reparación por aquellos que infunden en los niños y en los jóvenes el desprecio hacia la Virgen Inmaculada.
5.- El niño Jesús perdido y hallado en el templo
«En todas partes puedo encontrar a Jesús, porque en todas partes está. Pero, si lo pierdo por mi causa, ¿dónde lo encontraré mejor que en el templo por la confesión, la Eucaristía, la oración?»
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las profanaciones e ultrajes que se comenten contra las sagradas imágenes y representaciones de la Virgen María.
***
PARA RECIBIR LA PROMESA DE LOS CINCOS PRIMEROS SÁBADOS ES NECESARIO, DURANTE CINCO SÁBADOS SEGUIDOS: 1) Rezar el rosario y meditar en sus misterios y 2) Confesar y comulgar con esta intención.

martes, 1 de enero de 2019

EVANGELIO DEL DÍA: LE PUSIERON POR NOMBRE JESÚS

OCTAVA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR
Forma Extraordinaria del Rito Romano
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Lc 2,21
COMENTARIOS AL EVANGELIO
HOmilía de MAitines  JESÚS, SOLO EL ES SANTO EN TODO
Santo Tomás de Villanueva EL HIJO DE DIOS QUISO HACERSE ESCLAVO

COMIENCE A SER SANTA Y EDIFICANTE VUESTRA VIDA. San Juan Bautista de la Salle

 
1 de enero
PARA LA FIESTA DE LA CIRCUNCISION DEL SENOR
San Juan Bautista de la Salle 
En su Circuncisión se somete Jesucristo a la ley que ordenaba circuncidar a todos los niños varones el octavo día después de su nacimiento (1), no obstante hallarse Él exento y por encima de todas las leyes, pues era el supremo legislador.Esta ley, además, concernía exclusivamente a los pecadores y, según eso, Jesucristo no estaba de ningún modo sujeto a ella, por ser incapaz de pecado.¡Admirable humildad la de Jesús, que toma la semejanza de pecador sin serlo y que, siendo en absoluto inocente, echa sobre sus hombros la carga de nuestros pecados al entrar en el mundo, porque sólo viene a la tierra con el fin de satisfacer por ellos!Ponderemos hoy la obediencia y la humildad del Salvador en este misterio: No vino al mundo, como dice Él mismo, para destruir la Ley, sino para darle cumplimiento (2).Aprended de Jesús a someteros a quienes Dios os ha dado por superiores; a humillaros en las ocasiones que se os presenten, y a circuncidaros con la circuncisión verdadera, no hecha por mano de hombre (3), como dice san Pablo, sino consistente, añade el Apóstol, en despojarse del cuerpo carnal; o sea, de nuestros peca dos, pasiones y malas inclinaciones; pues, como enseña en otra parte el mismo santo Apóstol, la verdadera circuncisión no es la que se hace en la carne y es sólo exterior; sino la del corazón, que se hace según el espíritu (4).Por tanto, como corresponde a quienes son de Jesucristo, mortificad vuestra carne con sus pasiones y malas inclinaciones, conforme sigue amonestando el Apóstol (5), y así, Jesucristo os hará revivir con Él, no obstante la incircuncisión de vuestra carne, aboliendo total mente el decreto de vuestra condenación (6). Jesucristo ejerce en este misterio la función y cualidad de Redentor de los hombres, derramando su sangre por el amor que les profesaba. Con esta efusión de sangre manifiesta que había empezado a presentarse en la tierra como pecador, y a cargar con nuestras iniquidades: 
Lo primero, porque la circuncisión no fue establecida en la antigua Ley sino para los pecadores.
Lo segundo, porque, constituido Jesucristo en el mundo pontífice de los bienes futuros, según atestigua san Pablo, se ofreció este día Él mismo a Dios en el Templo, como víctima inmacu1ada, para purificar nuestras conciencias de las obras muertas, y para tributar, en representación de todos los hombres, el verdadero culto al Dios vivo y eterno, en calidad de mediador de la nueva Alianza (7).
¿Puede haber cosa más humillante para el Hijo de Dios que pasar por pecador, siendo la santidad misma y el justo por excelencia? Con todo, Jesucristo, aunque libre de todo pecado, padece hoy en su sagrado cuerpo la pena que los hombres, por su condición de pecadores, estaban obligados a soportar.
Nosotros, en cambio, que tanto ofendimos a Dios, nos tenemos y queremos ser tenidos por inocentes y justos; buscamos y nos creemos con derecho a buscar nuestras comodidades, y ponemos todo nuestro conato en huir del dolor y las molestias.
Despertad en vosotros sentimientos de humildad, y confundíos interiormente al ver cómo huís las ocasiones de padecer, cuando Jesucristo las ha buscado por vuestro amor. Dadle también gracias por la extraordinaria bondad de que os ha dado pruebas en su circuncisión.
El Padre Eterno avisó a la Virgen Santísima, por el ángel que le anunció el misterio de la Encarnación de su Hijo, que debía llamarle JESÚS (8); en con secuencia, Ella y san José le impusieron en este día ese Nombre, que significa salvador.
Estaba muy puesto en razón que, al mismo tiempo que Jesucristo empezaba a padecer y a derramar su sangre por nuestros pecados, se le llamara así, a fin de que comenzase a llevarle desde aquel momento; pues tan admirablemente le convenía, según el ministerio que había tomado sobre Sí, y al tiempo mismo en que se ofrecía exterior y públicamente a Dios su Padre para desempeñarlo; de modo que no pareciese llevar en vano tan adorable Nombre.
¿No lleváis en vano vosotros los nombres de " cristiano " y de " ministro de Jesucristo " en la función que ejercéis? ¿Vivís de manera que corresponda a tan gloriosas denominaciones? ¿Instruís a quienes tenéis a vuestro cargo con el celo y la aplicación que exige Dios de vosotros para tan santo empleo?
Haceos dignos por vuestra conducta irreprochable, de calidad tan gloriosa, y portaos de tal manera que, desde hoy, comience a ser santa y edificante vuestra vida, y continúe siéndolo en lo sucesivo.

lunes, 31 de diciembre de 2018

TRES MEDITACIONES AL ACABAR EL AÑO. San Juan Bautista de la Salle



SOBRE LO QUE SE HA HECHO O DEJADO DE HACER PARA CON DIOS DURANTE EL AÑO
Estamos en el mundo únicamente para amar a Dios y darle gusto. No debemos hacer otra cosa durante toda nuestra vida, porque eso es lo primero que Dios nos manda y que " por sí solo encierra toda la ley ", según afirma el Señor (1). Y ha de ser tan grande nuestro amor a Dios, que no amemos nada sino a Dios o por Dios.
Podemos probar nuestro amor de tres maneras: primera, concibiendo sumo aprecio de Dios; segunda, aficionándonos sólo a Dios; tercera, haciéndolo todo por Dios.
¿Habéis hecho patente durante el año que sólo a Dios estimáis? ¿Os habéis sorprendido a menudo de admiración por sus infinitas grandezas y, sobrecogidos entonces de profundo respeto, a vista de tan sublimes perfecciones, habéis exclamado con el Profeta Rey que " sus magnificencias superan la capacidad del espíritu humano, y no pueden ser alabadas ni adoradas como se merecen "? (2).
¿Habéis tenido en cuenta que Dios se ha hallado presente a vosotros en todas partes? ¿Y os habéis abismado interiormente, en sentimiento de adoración, al considerar su divina presencia? Y, pues nada es tan grato al alma que ama a Dios como parar en ello la atención, ¿os habéis complacido, con David, en tan santo ejercicio? (3). Y, por respeto a la presencia de Dios tan inmenso, ¿habéis cuidado de manteneros en conveniente modestia, proporcionada a su majestad? Y puesto que se halla Dios presente en todas partes, ¿le habéis adorado por doquier?
Prestad atención a todos estos puntos, para demostrar a Dios el sumo aprecio que de Él hacéis.
Nuestra alma sólo ha sido creada por Dios para gozar de Él; luego, " toda su felicidad en la tierra consiste en no aficionarse más que a Él " (4), como dice muy bien el Real Profeta. Sería, pues, vergonzoso para el alma hecha partícipe de la naturaleza divina, que, según dice san León, degenerase hasta tal punto de su nobleza primitiva, que se envileciese a buscar su gozo en las criaturas.
¿Y a quién nos aficionaremos sino a Aquel de quien todo lo hemos recibido, que es nuestro único Señor y Padre, que ha dado el ser a todas las cosas (5), como enseña san Pablo, y que nos ha criado sólo para Sí?
Esta consideración y la del agradecimiento que le debemos por todos los beneficios que nos ha hecho, han debido ocupar a menudo nuestra mente en el decurso del año, y enternecer nuestro corazón, hasta impelernos a consagrar a Dios totalmente nuestras personas, y a decirle con san Agustín: " Hicístenos, Señor, para Ti, e inquieto estará nuestro corazón hasta que descanse en Ti ".
Si amamos verdaderamente a Dios, " todo cuando hacemos ha de ordenarse exclusivamente a su gloria " (6), como nos enseña san Pablo. Con ese único fin debisteis dejar el mundo; pues Dios ha de ser el término de vuestras acciones, como ha sido su principio.
" Si pretendierais agradar a cualquier otro que a Dios, no mereceríais, dice san Pablo, llevar nombre de servidores de Jesucristo " (7); pues no lo seríais en realidad, ya que el siervo ha de hacerlo todo en servicio de su señor.
Ésa era la amonestación que dirigía san Pablo a los fieles de su tiempo: ora comáis, les dice, ora bebáis, o, en resumen, cualquiera cosa que hagáis, hacedlo todo a gloria de Dios (8). Y en otra parte: Cuando hacéis, sea de palabra, sea de obra, hacedlo todo en nombre del Señor Jesucristo (9).
Ése ha de ser el único consuelo del cristiano en la presente vida: obrar por Dios que le ha creado, de quien todo lo ha recibido y a quien es deudor de todo el bien que pueda realizar en esta vida.
¿Habéis considerado frecuentemente durante el año que, pues Dios os ha concedido la vida y coopera a todas vuestras acciones, sin excepción deben éstas estar le consagradas, y que le inferís injuria cada vez que ejecutáis alguna por cualquier otro fin que no sea Él?
¿Vuestra intención única ha sido, como en san Pablo, no vivir ni obrar ya sino por Dios? ¿Os habéis puesto, como él, en la disposición de no hacer estéril en vosotros la divina gracia? (10).
Ha sido estéril, ciertamente, cada vez que dejasteis de obrar puramente por amor de Dios.
En adelante, portaos, según a ello os exhorta el mismo Apóstol, de modo digno de Dios, procurando agradarle en todo (11).
DE NUESTRO PROCEDER CON EL PRÓJIMO DURANTE EL AÑO Y DE AQUELLO EN QUE HEMOS FALTADO A ESTE RESPECTO
Con los superiores.- Es de obligación para vosotros, según lo advierte el Apóstol, proceder con los superiores, del modo que lo hacéis con Dios (1).
Como formáis un cuerpo visible, y no os basta el gobierno interno de Dios para llegaros a Él; necesitáis guías que os dirijan sensiblemente. Por eso os ha dado superiores, cuya obligación es ocupar con vosotros el lugar de Dios y encarrilaros exteriormente por el camino del cielo, de modo análogo a como lo hace Dios mismo interiormente con vosotros.
¿De qué manera habéis procedido durante el presente año con los superiores? ¿Los habéis considerado como ministros de Dios, que os han sido propuestos de su parte en calidad de lugartenientes suyos; puesto que sólo en virtud de la autoridad que Dios les confiere y de la que los ha hecho partícipes, tienen derecho a dirigiros y mandaros? ¿Ha sido ése el motivo de que os hayáis sujetado a su gobierno? Durante el presente año, ¿os habéis sometido a los superiores como os sometéis a Dios?
Eso supuesto, ¿habéis creído que debíais obedecerlos en todo y de la manera que os creéis obligados a obedecer a Dios, que dice: Quien os escucha me escucha? (2). ¿Estáis bien persuadidos en lo profundo del corazón de que cuanto os dicen lo dicen de parte de Dios, o más bien que os lo dice Dios mismo?
Poneos desde ahora en tal disposición, respecto de vuestros superiores.
Con los hermanos.- Acaso no habéis discurrido bastante, durante el año que termina, sobre la obligación que tenéis de vivir muy unidos a vuestros hermanos. Con todo, es éste uno de los principales deberes de vuestro estado, porque, como dice Jesucristo en su santo Evangelio, " todos sois hermanos " (3).
La primera razón de que falte, a veces, unión en las comunidades es que algunos pretenden alzarse sobre los demás, movidos de ciertas consideraciones humanas. Por ese motivo amonestó el Señor a sus Apóstoles que ninguno de ellos debía llamarse ni permitir que le llamaran maestro; porque no tenían más que un solo maestro, Jesucristo (4). Hasta es necesario, como enseña también el Salvador, que quien crea ser mayor entre vosotros, o lo sea en efecto, se estime y considere como el menor de todos (5).
Ved si, durante el año, habéis procedido así con los hermanos. Si os habéis ofendido con alguno de ellos, pensad - como recordaba Moisés a dos israelitas de su tiempo que se injuriaban y querellaban entre sí - que son hermanos nuestros (6), y que nos debemos soportar unos a otros caritativamente, según enseña el Apóstol (7).
Prestad atención a la palabra soportar: con ella se os indica que es menester tolerarse mutuamente, y por eso dice el Santo en otro lugar: Llevad las cargas unos de otros (8). Cada uno tiene sus cargas; pero, de ordinario, no es precisamente quien las tiene el que las lleva, pues no nota su pesadez; sino aquellos con quienes vive. Por eso es menester que todos carguen gustosa y amorosa mente con las del prójimo, si quieren vivir en paz con él, conforme nos exhorta repetidas veces san Pablo en sus epístolas. ¿Lo habéis hecho así este año?
Piedra preciosa es la caridad fraterna en el seno de las comunidades; por eso la recomendó reiteradamente Jesucristo a sus Apóstoles antes de morir (9). Perdida ella, todo está perdido. Conservadla, por tanto, cuidadosamente, si queréis que vuestra comunidad perviva.
Con los escolares. - Lo primero que debéis a los escolares es la edificación y el buen ejemplo. ¿Os habéis aplicado a la virtud con el intento de edificar a vuestros discípulos? ¿Habéis pensado que debíais servirles de modelo en las virtudes que intentáis inculcarles? ¿Habéis procedido como corresponde a buenos maestros?
Habéis debido enseñarles la religión: ¿lo habéis hecho este año esmeradamente? ¿Habéis considerado esta función como vuestro principal deber para con ellos? ¿Conocen bien el catecismo? Si no lo saben, o sólo imperfectamente, ¿no ha de imputarse a descuido vuestro?
¿Os habéis preocupado de enseñarles las máximas y prácticas del santo Evangelio y el modo de ejercitarse en ellas? ¿Les habéis sugerido algunos modos de practicarlas, apropiados a su estado y edad?
Todas estas distintas formas de instruirlos han tenido que ser frecuentemente materia de vuestras reflexiones, y habéis debido empeñaros en utilizarlas con éxito. " El maestro que se encariñe con la piedad engendrará sabiduría ", asegura el Sabio (10); esto es, acaudalará sabiduría para sí y, al mismo tiempo, hará sabios a quienes instruye.
¿Habéis enseñado a los que educáis aquellos conocimientos humanos que son de vuestra obligación, como la lectura, escritura y demás, con todo el esmero posible? Si no ha sido así durante este año, daréis cuenta rigurosa a Dios, no sólo del tiempo, sino de la manutención y de cuanto se os ha suministrado para los menesteres de la vida; porque ésa ha sido la intención de la obediencia al proveeros de todo lo necesario.
Tomad para lo futuro medidas adecuadas sobre todos estos puntos, que son de importancia.
DE AQUELLO EN QUE HABÉIS FALTADO RESPECTO DE VOSOTROS Y DE LA REGULARIDAD DURANTE EL AÑO
Se puede faltar a la observancia regular: dentro de casa, fuera de casa y en la escuela.
Dentro de casa, puede faltarse en tres cosas: la primera, en lo tocante a la fidelidad y puntualidad en los ejercicios; [la segunda, en lo relativo al silencio; la tercera, a la obediencia] (*).
¿Habéis considerado la observancia del primer punto como uno de los principales medios de salvación, ya que, de hecho, así es? Porque esa fidelidad os establece en cierta como seguridad de cumplir exactamente los mandamientos de Dios; pues, según dice Jesucristo: Quien es fiel en las cosas pequeñas, lo será también en las grandes (1).
¿No os habéis dispensado de comulgar, a la ligera y por mera desgana, algunas veces este año? ¿No habéis descuidado la oración, o dejado en ella libre paso a las distracciones? ¿Habéis considerado esos dos ejercicios como aquellos que atraen las gracias de Dios sobre todos los demás? Y, eso supuesto, ¿os habéis dado a ellos con amor?
¿Habéis mostrado estima a todos los ejercicios espirituales? ¿Los habéis considerado como medios absolutamente necesarios para llegar a la perfección de vuestro estado, y por consiguiente para asegurar la salvación?
¿Lo habéis dejado todo al oír la primera campanada, aun hallándoos con personas de fuera? Así ha de hacerse siempre sin falta; ya que, propiamente hablando, por la primera señal de la campana se os descubre la voluntad de Dios.
¿Habéis sido fieles a la guarda del silencio? Es el primer medio de establecer la regularidad en las casas; sin él, no puede esperarse que se asiente el orden dentro de las comunidades religiosas. Puesto que debéis contribuir a ordenar bien la vuestra, sed fieles a esos dos puntos.
Por su medio se asegura y mantiene con facilidad el orden, siempre que a ellos se agregue la obediencia en todo, a quien está encargado de llevar la dirección de la comunidad; porque la obediencia es la primera virtud en las comunidades, y lo que distingue esencialmente a éstas de las mansiones seglares.
No es de menor importancia ser observante fuera de casa que dentro de ella; pues hay obligación de edificar al prójimo, y esto se exige especialmente a los religiosos.
Lo primero a que debe prestarse atención fuera de casa es a guardar mucha modestia. San Pablo lo recomienda a los fieles sobre cualquier otra cosa, cuando dice: Vuestra modestia sea patente a todos los hombres (2). Como si dijera: " No os contentéis con ser modestos cuando estáis solos y en privado, como efectiva mente debéis hacerlo, porque el Señor está cerca de vosotros; sino también en presencia de todos los hombres ".
Por consiguiente, cuando salgáis de casa, portaos de tal forma, que todos la noten y queden edificados de vuestra modestia. Es eso necesario porque, trabajando en la salvación del prójimo, debéis empezar por dar buen ejemplo, si queréis ganar a los otros para Dios.
Tenéis que observar también exacto silencio en las calles y, según vuestras Reglas, rezar en ellas el rosario, para no distraeros con aquellos objetos que se ofrezcan a la vista, y poder prestar atención a la divina presencia.
La paciencia y el silencio han de seros, de igual modo, particularmente necesarios cuando seáis objeto de injurias o de cualquiera otra actitud capaz de produciros disgusto.
¿Habéis sido fieles en guardar todas esas observancias durante el año? Son de mucha trascendencia, si no queréis escandalizar a otros, ni derramar vuestro espíritu al andar por las calles. Ha de poderse distinguir fácilmente en ellas a las personas consagradas a Dios de los seglares; y eso, por el aspecto exterior, y por el modo de comportarse; ya que, según dice san Pablo, son deudoras de la edificación que deben dar, no sólo a los sabios, sino también a quienes no lo son (3); los cuales suelen escandalizarse de todo, particularmente en las personas religiosas.
La escuela es el lugar donde los Hermanos permanecen la mayor parte del día, donde ejercen las funciones que más los absorben y en el que encuentran más ocasiones de distraerse. Por eso toda diligencia sobre sí mismos será poca, a fin de que no se amengüe en la escuela el mérito que de tales ocupaciones deben sacar para la salvación de sus almas, ni falten en ella a ninguna de sus obligaciones.
¿Habéis sido puntuales este año en seguir el orden de las lecciones, en serviros siempre de la " señal " y en reprender a los escolares cada vez que han cometido alguna falta? No podéis excusaros de hacerlo sin quebrantar uno de vuestros deberes principales.
¿Habéis sido fieles en explicar cada día el catecismo, durante todo el tiempo señalado y del modo que os está prescrito? ¿Habéis procurado con diligencia que los discípulos se instruyan en la doctrina cristiana? Es ésa vuestra obligación principal, aunque no podéis desatender los otros puntos.
¿No habéis procedido alguna vez con negligencia y flojedad en la escuela? ¿No habéis hablado en ella de cosas inútiles con los niños, pidiéndoles noticias o escuchando gustosos las que ellos os contaban? ¿No habéis leído en la escuela algún libro diferente de los que usan los alumnos a quienes tenéis cargo de instruir?
En una palabra, ¿no habéis perdido en ella el tiempo que, en vuestra profesión no es más vuestro que el del sirviente, obligado a emplearlo por completo en utilidad de su señor, como vosotros en provecho de los escolares?
¿No habéis aceptado algo que os hayan éstos ofrecido? Ya sabéis que tal cosa, en ningún caso os está permitida, pues, si cayereis en dichas faltas, vuestra escuela dejaría de ser gratuita, aun cuando no recibierais de los alumnos más que tabaco; lo cual no debe hacerse ni tolerarse, puesto que el uso del tabaco no se os permite, y debéis dar clase gratuitamente: esto es esencial a vuestro Instituto.
Examinad si habéis incurrido en esta clase de faltas durante el año y cuántas veces; y, en caso afirmativo, si las habéis acusado en confesión puntualmente. Tomad resoluciones adecuadas sobre todos estos puntos.
Despojaos, por fin, hoy, del hombre viejo, y revestíos del nuevo, como a ello os exhorta san Pablo. Y pedid a Dios, según aconseja el mismo Apóstol, que renueve mañana en vosotros el espíritu de vuestro estado y de vuestra profesión (4).