lunes, 5 de enero de 2026

EPIFANÍA DEL SEÑOR #meditacion de #navidad #evangelio

6 de enero

La Epifanía del Señor. (Mt 2.)

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

ORACIÓN PARA COMENZAR

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

6 de enero

MEDITACIÓN

La Epifanía del Señor. (Mt 2.)

 

Dice el sagrado Evangelio: en naciendo Cristo vinieron los sabios de Oriente a adorarle, guiados de una estrella; turbóse el rey Herodes, y con él toda su corte; junto consejo, y por su orden los envió a Belén; aparecióles la estrella que habían visto en el Oriente con sumo gozo de sus almas; llegaron y adoraron a Jesús, ofreciéronle sus dones, y teniendo aviso del cielo, volvieron por otro camino a su tierra.

PUNTO PRIMERO. Considera cómo en primer lugar llamó Dios a reconocer a su Hijo a los ángeles y pastores, y después a, los reyes y sabios, a Ana profetisa y a Simeón sacerdote, y trayendo de todos estados a adorar a Cristo, porque nace como el sol igual para todos, y a todos llama, y a ti para venir a su servicio, sin que tengas excusa por pobre o rico, por noble o plebeyo, por seglar o eclesiástico; a todos llama, para todos nace, no rehúses tú de buscarle y servirle, sino con toda diligencia ofrécete a su servicio.

PUNTO II. Considera cómo llamó a estos reyes por medio de una estrella, ya la primera luz de sus rayos se resolvieron a dejar sus tierras, vasallos, riquezas y comodidades, y tomar tan largo y trabajoso camino, para venir a adorar a Cristo, y a ofrecerse a su servicio, y aprende de su fervorosa obediencia a venir a Cristo, y a buscarle a costa de cualquiera trabajo, luego que te llamare por medio de la estrella de su inspiración, y a la primera luz que te diere de su santa vocación: mete la mano en tu pecho, y considera cuántas veces te ha llamado, y cuántas le has resistido, haciéndote sordo a su voz: avergüénzate de que los gentiles te llevan la ventaja en responderle y servirle, y no le des mas largas, sino con ánimo pronto y rendido dile con Samuel (1): Hablad, Señor que vuestro siervo oye: y con San Pablo (2): Señor, ¿qué queréis que haga? Aquí me ofrezco todo a vuestro servicio, y por esclavo vuestro.

PUNTO III. Considera, que en llegando a Jerusalén, corte del rey Herodes desapareció la estrella, y en saliendo, les volvió a aparecer y los guió hasta llevarlos a la presencia de Cristo, porque la luz del cielo y las inspiraciones de Dios desaparecen del alma con el bullicio de la corte, y se recuperan fuera de ella en la soledad y retiro de los negocios seglares: en las cortes de los reyes, en sus palacios y en el trato de sus cortesanos se pierde la devoción y la luz del desengaño para buscar a Cristo; y fuera de ellos se halla en la soledad y silencio, en el recogimiento y oración retirada con Dios: entra en cuentas contigo, y mira desapasionadamente cuantas veces has perdido la paz de tu alma y la luz del desengaño y los buenos propósitos y la estrella del conocimiento de Dios y del aprecio de los bienes eternos que te guiaba al cielo, por entrar en la corte y en la frecuencia de los pueblos y en los negocios del siglo: y pues el remedio está en huir de ellos, resuélvete con estos santos reyes a salir de los tráfagos y bullicio del mundo, y a dejar todos los negocios seculares y retirarte a procurar el negocio que más te importa, que es el de tu salvación, y hallarás la estrella de la devoción y la luz del desengaño que te llevará a la presencia del Señor, hasta unirte con él: últimamente pídele gracia para alcanzar esta gracia y fuerzas para ejecutar este consejo tan útil para tu alma.

PUNTO IV. Considera en aquel dichoso portal a Cristo Niño en manos de la Santísima Virgen y en compañía de San José, y a los santos reyes, arrodillados a sus pies, adorándole por Dios y ofreciéndole sus dones: entra con la meditación dentro de sus corazones, y contempla el gozo que tendrían cuando después de tan largo y trabajoso camino hallaron la joya que buscaban y vieron sus ojos al deseado de los siglos: no se hartarían de mirarle, y estarían bañados en un mar inmenso de alegría, ofrecerían a Cristo sus dones y mucho más sus corazones para servirle eternamente, y el Señor les retornaría millares de gracias y favores, enriqueciéndoles de fe, esperanza, caridad, fortaleza, luz y sabiduría celestial, conocimiento y aprecio de los bienes eternos y desprecio de los temporales, y un celo ardiente de traer todo el mundo al conocimiento y servicio de Cristo. Oye con atención los coloquios que tendrían con la Santísima Virgen, y con el glorioso San José los días que allí estuvieron, y saca de estos panales dulce miel de devoción para tu alma: reconoce cuánto importa seguir la estrella de la santa inspiración para venir a Cristo y el gozo sobre todo gozo que reciben los que de corazón se entregan a su servicio y colmo de todas las virtudes, y ofrécele tu corazón con estos santos reyes y cuanto poseyeres y tuvieres, y recibirás un galardón eterno.

(1) 1R. 3 (2) Act. 8.

 

 

ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.