domingo, 26 de octubre de 2014

PENSAMIENTO DIARIO DE SANTA TERESA DE JESÚS: LA HERENCIA DE CRISTO REY

LA HERENCIA DE CRISTO REY

 ¡Oh, Hijo del Padre Eterno, Jesús, Señor nuestro, Rey verdadero de todo! ¿Qué dejaste en el mundo, qué pudimos heredar de Vos vuestros descendientes? ¿Qué poseísteis, Señor mío, sino trabajos y dolores y deshonras, y aun no tuvisteis sino un madero en que pasar el trabajoso trago de la muerte? En fin, Dios mío, que los que quisiéramos ser vuestros hijos verdaderos y no renunciar a la herencia, no nos conviene huir del padecer. Vuestras armas son cinco llagas. ¡Ea pues, hijas mías!, ésta ha de ser nuestra divisa, si hemos de heredar su reino; no con descansos, no con regalos, no con honras, no con riquezas se ha de ganar lo que El compró con su sangre (F 10, 11).

"¡Oh Rey de la gloria, 
Señor de los señores, 
Emperador de los emperadores, 
Santo de los santos, 
no dejaréis de reinar por siempre." 
(CE 37, 6).

LA CRUZ: TRONO DE LA REALEZA DE JESÚS


COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY
Forma Extraordinaria del Rito Romano
Celebramos la solemnidad de Cristo Rey del Universo. El Evangelio de hoy nos presenta un pasaje del dramático interrogatorio al que Poncio Pilato sometió a Jesús, cuando se lo entregaron con la acusación de haber usurpado el título de «rey de los judíos». A las preguntas del gobernador romano, Jesús respondió afirmando que era rey, pero no de este mundo (Cf. Juan 18, 36). No vino a dominar los pueblos y territorios, sino a liberar a los hombres de la esclavitud del pecado y reconciliarles con Dios. Y añadió: «Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz» (Juan 18, 37). 
Pero, ¿cuál es la «verdad» que Cristo vino a testimoniar al mundo? Toda su existencia revela que Dios es amor: esta es, por tanto, la verdad de la que dio pleno testimonio con el sacrificio de su misma vida en el Calvario. La Cruz es el «trono» desde el que manifestó la sublime realeza de Dios Amor: entregándose en expiación por el pecado del mundo, derrotó al dominio del «príncipe de este mundo» (Juan 12, 31) e instauró definitivamente el Reino de Dios. Reino que se manifiesta en plenitud al final de los tiempos, después de que todos los enemigos, y por último la muerte, hayan sido sometidos (Cf. 1 Corintios 15, 25-26). Entonces, el Hijo entregará el Reino al Padre y finalmente Dios será «todo en todos» (1 Corintios 15, 28). El camino para llegar a esta meta es largo y no es posible tomar atajos: es necesario que toda persona acoja libremente la verdad del amor de Dios. Él es Amor y Verdad, y tanto el amor como la verdad no se imponen nunca: tocan a la puerta del corazón y de la mente y, allí donde pueden entrar, ofrecen paz y alegría. Esta es la manera de reinar de Dios; este es su proyecto de salvación, un «misterio», en el sentido bíblico del término, es decir, un designio que se revela poco a poco en la historia. 
La Virgen María está asociada de una manera sumamente particular a la realeza de Cristo. Dios le pidió a ella, humilde muchacha de Nazaret, que se convirtiera en la Madre del Mesías, y María correspondió a esta llamada con todo su ser, uniendo su «sí» incondicional al del Hijo Jesús, haciéndose con Él obediente hasta el sacrificio. Por este motivo, Dios la exaltó por encima de toda criatura y Cristo la coronó Reina del Cielo y de la tierra. Confiamos la Iglesia y toda la humanidad a su intercesión para que el amor de Dios pueda reinar en todos los corazones y se cumpla su designio de justicia y de paz.
Benedicto XVI

EVANGELIO DEL DOMINGO: SÍ, YO SOY REY


SOLEMNIDAD DE CRISTO REY
Forma Extraordinaria del Rito Romano
En aquel tiempo, dijo Pilatos a Jesús: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Respondió Jesús: ¿Dices tú eso por cuenta propia o te lo han dicho otros de mí? Replicó Pilatos: ¿Qué? ¿Acaso soy yo judío? Los de tu nación y los pontífices te han entregado a mí; ¿qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuese mi reino, mis gentes hubieran luchado para que no fuera yo entregado en manos de los Judíos; pero mi reino no es de aquí. Replicóle Pilatos: ¿Con que tú eres rey? Respondió Jesús: Tú lo dices .Yo soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo aquél que pertenece a la verdad escucha mi voz.
Jn 18, 33-37

sábado, 25 de octubre de 2014

REPORTAJE DE LA CONMEMORACIÓN MENSUAL DEL PADRE PIO (OCTUBRE 2014)

 Como todos los días 23 de cada mes, un nutrido número de fieles nos reunimos en torno al Padre Pío para presentarle nuestras peticiones y dejarnos guiar por sus enseñanzas. Aquí va unas instantáneas de la Santa Misa celebrada en la Iglesia del Salvador por gentileza de Dña. Ana María Galvez.






PENSAMIENTO DIARIO DE SANTA TERESA DE JESÚS: ¡QUÉ BUENO ES DIOS!

¡QUÉ DIOS TAN BUENO!  
¡Oh, Señor mío! ¡Qué delicada y fina y sabrosamente sabéis tratar a quienes os aman! ¡Quién nunca se hubiera entregado a amar a nadie sino a Vos! Y es Dios tan bueno que, cuando por lo que Su Majestad sabe por ventura para gran provecho nuestro quiere que esté seco el pozo, haciendo lo que es en nosotros como buenos hortelanos, sin agua sustenta las flores y hace crecer las virtudes.  (V, 9)

EL PORQUE DE LA REITERACIÓN DE LA SANTA MISA. Beato Carlo Gnocchi

Por tanto se impone al educador una refinada obra de sublimación y santificación del dolor inocente.  Y a ésta no se llega sino a través del magisterio misterioso de la  Misa. Es en la Misa cotidiana donde el río de la Sangre divina se enriquece por la confluencia del dolor humano y es en el río divino  donde cada gota del sufrimiento humano y de llanto adquiere el valor  sobrenatural de redención y de gracia.
¿Por cuál otra razón la Misa es y será celebrada cada día sobre  la tierra hasta la consumación de los siglos, sino para hacer posible y  actual en el tiempo esta mística confluencia? Con el sacrificio del Calvario la redención de la humanidad ha  sido definitivamente concluida y nada debe o puede ser añadido de  parte de Dios. Ninguna necesidad hay, de parte de Cristo, de repetir  cada día tal sacrificio, como adviene, mística pero realmente, en la  celebración cotidiana de la Misa.
La exigencia de esta reiteración proviene, sin embargo, del hombre. Para actualizar en el tiempo y en la historia de cada hombre y de la humanidad, el valor de aquel sacrificio divino, era necesario hacer correr el río majestuoso de la redención a través de los siglos y a través de cada jornada, para dar oportunidad de que cada ser y cada tiempo uniese a este sagrado río el pequeño arroyuelo turbio de los propios sufrimientos y el tedio cotidiano de la propia existencia, con el único fin de conferirles, por tal feliz mixtura, valor sobrenatural de redención y de gracia.
He aquí por qué la Misa debe ser celebrada todos los días de todos los tiempos y he aquí por qué se puede hablar de una verdadera  renovación y que en ella se realiza un complemento necesario del sacrificio divino; en el sentido de que la humanidad encuentra el modo, cada día de su atormentada existencia, de celebrar su propia misa de dolor para unirla a la Misa de Cristo convirtiéndola en la Misa “total”; la Misa no solamente de Cristo-persona sobre el Calvario, sino la Misa de Cristo-humanidad a través de la historia.
Es, por tanto, en la Misa donde los niños deben hacer la ofrenda de su sufrimiento; cuando el sacerdote infunde en el cáliz las pocas e insípidas gotas de agua fría que, junto al vino ardiente y generoso se convertirán en la Sangre de Cristo redentor.
Así como hacen cada mañana los mutiladitos de guerra ofreciendo a Dios las propias mutilaciones para que Él conceda la concordia entre los hombres, la paz a los compañeros muertos con  ocasión de su desgracia, la bendición a cuantos les hacen el bien en nombre de Dios, y para que sus mutilaciones “sean una advertencia para todos y un estímulo para obras de paz y de bien, ocasión espiritual de perfección para nuestras almas; en fin, aumento de gloria para nuestra eternidad feliz” (Oración de los mutiladitos).
Es lo que, en el fondo, había querido decir un humilde soldado. La marcha sobre los montes, bajo el incendio del sol meridiano, había sido larga y pesada, sobre todo por la sed. Sobre la cima, el capellán había levantado rápidamente el altar de campaña y había comenzado la celebración de la Misa. Pero en el ofertorio, el acólito se había vuelto desconcertado hacia sus compañeros: la cantimplora reseca no daba más una gota de agua. Fue entonces que avanzó fuera de las filas un joven soldado, y, con gesto apurado ofreció al celebrante su intacta cantimplora de agua.
Aquella tarde ese soldado, hincado sobre sus rodillas en la tienda de campaña, escribía a su madre: “imagínate que sin mí el capellán no habría podido decir la Misa y que el agua de mi cantimplora se ha convertido en la sangre de Cristo en el cáliz de la Misa”.

EL ROSARIO DE HOY CON EL BEATO CARLOS GNOCHI


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: Entre los santos y beatos de este día, se encuentra el beato Carlos Gnocchi, sacerdote de Milán, llamado "el apóstol de los mutilados" por su especial dedicación a los huérfanos y heridos de guerra, particularmente a los niños. Falleció de un cáncer el 28 de febrero de 1956, a la edad de 54 años.
Como testimonio de su devoción y amor a la Virgen, puso bajo su protección casi todos los centros de su fundación. 
MISTERIOS GOZOSOS
1.- La encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de la Virgen María.
“El hombre debe absolutamente superarse y donarse, porque si no se atrofia. El individuo aspira con toda su fuerza a convertirse en persona. Pero esto no lo puede hacer sino es siguiendo la vocación para la cual ha sido enviado al mundo. Solo en este caso el servicio no es abatimiento; sino edificación de la personalidad. Porque el hombre no puede servir sino es por algo que lo supera y lo eleva: y esta es la voluntad de Dios, manifestada en la vocación del hombre de hoy.”
2.-La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
“Muchos se preocupan de sentirse bien, más que de vivir bien,  por lo que acabarán sintiéndose mal. Trata de hacer todo el bien en la vida y acabarás sintiéndote muy bien.”
3.-El nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén
“En medio de la ajetreo y el bullicio, no se olvide de nuestro pobres. Sería como dejar al Señor en el momento de la prueba y la Pasión, como por desgracia hicieron los discípulos temerosos. Las dificultades del momento, no deben enfriarnos, sino empujarnos a una mayor caridad. Sepa que no hay medio más eficaz para abreviar la prueba y alejar las desgracias que el de la caridad. Lo afirma la Sagrada Escritura, lo demuestra repetidamente la historia de la Iglesia. En tiempos de calamidad, tiempo de vivir la caridad.”
4.-La purificación de Nuestra Señora y presentación del Niño Jesús en el templo
"Los hijos no son de los padre, son de Dios. Ellos tienen una misión en el mundo y una batalla propia, con la bendición de sus padres."
5.- El niño Jesús perdido y hallado en el templo

“Cuando se acepta el don de la vida, don supremo de Dios, acto gran de fe por parte de los que son custodio de una alma para educarla para la vida del cielo, Dios lo recompensa con la alegría más pura… ¡Qué bella, y digo heroica, la empresa de la vida, cuando se la ve cristianamente, cuando se la ve desarrollarse, incluso en medio de las penas y dificultades, bajo la mirada y la dirección del Padre que está en el cielo y que todo lo conduce y guía a la salvación y felicidad eterna de nuestras almas! Incluso el dolor, como purificación y desapego de las cosas terrestres, para unirnos más directamente a Dios.  

viernes, 24 de octubre de 2014

HORA SANTA CON EL PAPA FRANCISCO: LA IGLESIA UNA Y SANTA

REPORTAJE DE LA FIESTA DE SAN JUAN PABLO II

 El pasado 22 de octubre, a las 18:15 se celebró en la Iglesia del Salvador la fiesta de San Juan Pablo II. He aquí unas instantáneas de la ceremonia por gentileza de Dña. Ana María Galvez.






ORACIÓN 

Oh Trinidad Santa, te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de Tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor. Él, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo. Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad, el favor que imploramos. Amén.
(Pídase la gracia que se desea alcanzar)

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

CONFERENCIA: DEMONIO Y TEOLOGÍA