DÍA 15
JESÚS CORONADO DE ESPINAS
MES DE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por la señal de la santa cruz…
ORACIÓN INICIAL
Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA 15
JESÚS CORONADO DE ESPINAS
Considera hoy, alma mía, las ingeniosas trazas de aquellos sayones que atormentaban a Jesús. No satisfechos con despedazar sus espaldas con azotes y su rostro con crueles bofetadas, atormentaban también su cabeza sacratísima poniéndole una corona de espinas.
Si querían deshonrarlo poniéndole como rey de burla, ¿no bastaba que colocaran sobre su cabeza otra corona que solo sirviera de escarnio y de desprecio? Por aquí puedes comprender cuánto odio tiene el enemigo a todos aquellos que sirven a Dios. Mira si debes estar alerta para no caer en las redes que constantemente te tiende el enemigo, y ten por cierto que, si no velas mucho sobre ti, caerás con frecuencia en el pecado.
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La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración Final
Reina del Santísimo Rosario,
esperanza de los cristianos,
Madre de Misericordia,
dulzura de mi vida.
A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame, Señora, en mis trabajos;
defiéndeme en los peligros;
esfuérzame en los desmayos,
y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca la gracia para esta vida
y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
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Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave María Purísima, sin pecado concebida.