DÍA 12
LA ORACIÓN, ARMA CONTRA LA TENTACIÓN
MES DE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por la señal de la santa cruz…
ORACIÓN INICIAL
Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA 12
LA ORACIÓN, ARMA CONTRA LA TENTACIÓN
Dijo Jesús a sus tres amados discípulos: «Orad para que no entréis en tentación». Y esto mismo les ordenó luego, cuando los encontró dormidos. «¿Por qué dormís? Levantaos y orad para que no entréis en tentación». Era el único medio para salir sin falta en aquellos momentos de prueba.
Tal vez, si hubieran estado en oración, no se hallaran luego tan débiles, huyendo los unos y dejándole, a pesar de haberle visto obrar tantos milagros. Mira, no te suceda a ti también esto, alma mía, por no acudir con tiempo a la oración, que es la principal arma contra los enemigos. Si quieres vencerlos y evitar por este medio el pecado, no ceses jamás en este ejercicio provechoso.
***
La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración Final
Reina del Santísimo Rosario,
esperanza de los cristianos,
Madre de Misericordia,
dulzura de mi vida.
A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame, Señora, en mis trabajos;
defiéndeme en los peligros;
esfuérzame en los desmayos,
y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca la gracia para esta vida
y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
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Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave María Purísima, sin pecado concebida.