domingo, 19 de abril de 2026

De las cualidades del buen pastor.

 


Lunes de la II de Pascua.

De las cualidades del buen pastor.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO PASCUA

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Lunes de la II de Pascua.

De las cualidades del buen pastor.

 

PUNTO PRIMERO. Considera que el buen pastor vela sobre su ganado, y con su cuidado y vigilancia descansan y se apacientan seguras sus ovejas: así has de considerar el cuidado y vigilancia que Dios tiene de su Iglesia y de ti en particular;  y cómo vela en tu provecho cuando tú estás durmiendo, para que reposes seguro, defendiéndote de tus enemigos. Pondera cuántas veces te hubieran despeñado en el infierno, sino fuera por la vigilancia y cuidado con que te defiende este buen Pastor, y saca de aquí por una parte afectos de agradecimiento al cuidado que tiene de ti, reconociendo que cada día le debes de nuevo la vida y el ser que tienes, y por otra una grande confianza en su defensa, para vivir seguro en su ser vicio teniendo tal pastor, que te defiende hasta poner la vida por ti , y saca últimamente enseñanza de su ejemplo para velar de día y de noche sobre el rebaño, o negocios que Dios te hubiere encomendado, sin perdonar diligencia ni trabajo por su amor.

 

PUNTO II. El buen pastor ama a sus ovejas, y se viste de su piel para ser amado de ellas; así Dios ama a los suyos y se vistió de la piel de nuestra carne, para conversar con nosotros y ser amado de los suyos. Contempla la grandeza de este beneficio y la intención de este amor, y saca de aquí afectos de amor intensísimo de Dios, y propósitos firmísimos de vestirte de su librea, pues él se vistió de la tuya por ti. Atiende al porte de vida, vestido, comida y tratamiento de este buen Pastor, y cómo le has de imitar y seguir, y ofrécete muy de corazón a su servicio.

 

PUNTO III. Dice Cristo, que a fuer de buen Pastor conoce todas sus ovejas, porque las tiene contadas, y conoce cuales y cuantas son, una de las cuales eres tú. Medita despacio el conocimiento que Dios tiene de ti, y cómo te tiene siempre presente y te mira, sin que se le esconda lo que piensas en tu entendimiento y lo que tramas en tu corazón, y vive en adelante como quien tiene presente a Dios, y es testigo de todas tus acciones; mira que te mira Dios, y haz todas tus obras mirándole a él, sin perderle de vista, y enderezándolas todas a su mayor gloria y servicio.

 

PUNTO IV. Considera lo que dice Cristo, que tiene otras ovejas que no son de este rebaño, las cuales le importa traer, para que sean todas de un rebaño y un pastor: en las cuales palabras tienes mucho que meditar y que aprender. Lo primero en la merced que Dios te ha hecho de traerte al rebaño de su Iglesia, y no dejarte fuera como a los paganos, infieles y herejes, todos los cuales perecen miserablemente. Mira qué fuera de ti, si te hubiera Dios dejado perecer, como a tan grande número de almas que deja perecer fuera de su Iglesia, y no ceses de hacerle gracias por ello y retornarle servicios por tan señalada merced. Lo segundo dice que a él le importa traerlas, siendo así que la importancia e interés es de las ovejas, pero tiene nuestro interés por propio suyo: reconoce su inmensa bondad y misericordia, y gózate de que sea tal tu buen Pastor, y ofrécele todas tus fuerzas para servirle en el ministerio de las almas, y traer todas las del mundo a su conocimiento; duélete de las muchas que se pierden, y pídele que envíe obreros y pastores, que recojan su rebaño y conviertan los infieles, apacienten sus ovejas, y sean todas de un rebaño y un pastor.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.