miércoles, 4 de febrero de 2026

LA VOCACIÓN DEL SALVADOR A SEGUIRLE #meditation #evangelio

Jueves de la Septuagésima

La vocación del Salvador a seguirle,

a imitación del capitán en la guerra

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Jueves de la Septuagésima

La vocación del Salvador a seguirle,

a imitación del capitán en la guerra

PUNTO PRIMERO. Considera cómo Cristo vino a conquistar al mundo y hacer guerra al infierno y libertar de su tiranía a los hombres, para lo cual junta sus ejércitos y los llama y convoca para esta guerra; y por los filos contrarios el demonio, oponiéndose a Cristo, forma campos y ejércitos para resistir a Cristo y oponerse a sus intentos; y mira a cuál de los dos has de seguir, porque es lance forzoso que sigas a uno solo, y no puedes a ambos; y si sigues a Cristo has de renunciar en todo a Satanás y su milicia.

PUNTO II. Considera junto a Babilonia, ciudad de confusión en un monte alto y pedregoso, a Lucifer en una como cátedra de fuego, humo, nieblas y oscuridad, con su bandera en la mano y a todos sus ministros en su presencia, a los cuales hace un razonamiento con grandes voces y orgullo, ordenándoles y persuadiéndoles que vayan por el mundo y pongan lazos a los hombres, cebándolos con riquezas , honras y deleites para hacerlos caer en vicios y despeñarlos por este medio en el infierno. Pondera aquí que usa de cátedra y bandera porque no hay honra que no afecte y quiere hacer a todas manos, y no hay medio que no intente para nuestra perdición, está en monte por su soberbia, pedregoso por su dureza y sequedad y por la esterilidad de todo buen deseo y pensamiento, y echando fuego por su crueldad, y humo por la oscuridad que causa en las almas de quien se apodera. Rumia esta verdad y conocerás por ella las calidades de mal espíritu porque no te engañen sus astucias y caigas en sus lazos.

PUNTO III. Considera en el campo Damasceno o en el de Jerusalén, que es ciudad de paz, a Cristo Nuestro Señor en un valle humilde, pero florido y ameno, con una bandera blanca en la mano, ya los ángeles y discípulos suyos en su presencia, a los cuales con voz mansa y rostro sereno exhorta a que vayan por el mundo y prediquen a todos los hombres el camino verdadero de la vida, exhortando los a la pobreza y desprecio de la hacienda, y a la mortificación, dando de mano a los deleites sensuales; y a la humildad, despreciando las honras de este siglo por adquirir las eternas. Y así el camino de la vida está en estas tres virtudes, pobreza, mortificación y humildad, como el de la muerte en los vicios contrarios, de codicia desordenada, deleites sensuales y soberbia. Pondera todo lo dicho, y en especial la humildad mansedumbre de Cristo y sus palabras y consejos y pide a Dios que te dé luz para conocer su voz y su espíritu, para seguirle y obedecerle en todo.

PUNTO IV. Medita los razonamientos de ambos capitanes, y los intentos que tienen y el fin de sus empresas y el premio de sus victorias, óyelos a ambos y mira a cual has seguido hasta aquí, y a cual debes seguir en adelante, oye las voces que te da Dios para que le sigas, y a los ángeles y ministros que te ha enviado, y te han hablado de su parte y te hablan cada día, y no te hagas sordo a sus voces; más resuélvete con fervor a seguirle y servirle el breve tiempo de esta vida, dando de mano a todo lo que el mundo adora, porque después merezcas gozar de su corona en el reino de la gloria.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.