lunes, 31 de julio de 2023

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


Mes del Inmaculado Corazón de María (documento completo en Scribd)

Texto en telegram https://t.me/IglesiadelSalvador/1963

 

MEDITACIÓN DIARIA

DÍA 1. EL MISTERIO DEL CORAZON DE MARÍA

DÍA 2. ¿CÓMO ES EL CORAZÓN DE MARÍA?

DÍA 3. LA UNIÓN DE LOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA

DÍA 4. LA SANTIDAD DEL CORAZÓN DE MARÍA

DÍA 5. EL CORAZÓN DE MARÍA ES EL CORAZÓN DE NUESTRA MADRE

DÍA 6. LA BELLEZA DEL CORAZÓN DE MARÍA

DÍA 7. EL CORAZÓN DE MARÍA EN EL EVANGELIO

DÍA 8.LA REVELACIÓN DEL INMACULADO CORAZÓN

DÍA 9. LOS PRIMEROS SÁBADOS DE MES

DÍA 10. LA VIRGEN LE MOSTRÓ SU CORAZÓN

DÍA 11.UN CORAZÓN RODEADO DE ESPINAS

DÍA 12. LE MOSTRÓ SU CORAZÓN HERIDO PARA CURAR NUESTRO EGOÍSMO

DÍA 13. LA VIRGEN NOS PIDE ACOGER SU CORAZÓN

DÍA 14. EL CORAZÓN DE MARÍA PREOCUPADO POR LA SALVACIÓN DE SUS HIJOS

DÍA 15. LA IMPORTANCIA DE LA DEVOCIÓN AL INMACULADO CORAZÓN

DÍA 16.DIOS QUIERE ESTABLECER EN EL MUNDO LA DEVOCIÓN AL INMACULADO CORAZÓN

DÍA 17.DIOS QUIERE CONCEDER LA PAZ AL MUNDO Y LAS GRACIAS A TRAVÉS DEL INMACULADO CORAZÓN

DÍA 18. DIOS PIDE REPARACIÓN DEL INMACULADO CORAZÓN

DÍA 19. DIOS QUIERE QUE EL CORAZÓN DE SU MADRE SEA UN REFUGIO PARA LAS ALMAS

DÍA 20. DIOS QUIERE QUE RUSIA Y EL MUNDO ENTERO SEAN CONSAGRADOS AL INMACULADO CORAZÓN

DÍA 21. TÚ, AL MENOS PROCURA CONSOLARME

DÍA 22. PRIMER SÁBADO DE CADA MES

DÍA 23. REPARAR LAS BLASFEMIAS E INGRATITUDES CONTRA EL INMACULADO CORAZÓN

DÍA 24. EL CORAZÓN DE LA INMACULADA

DÍA 25. EL CORAZÓN DE LA SIEMPRE VIRGEN

DÍA 26. REPARAR EL CORAZÓN DE LA VIRGEN MADRE

DÍA 27. EL CORAZÓN DE LA VIRGEN MADRE DE LA INFANCIA Y DE LA JUVENTUD

DÍA 28. LAS SAGRADAS IMÁGENES DEL INMACULADO CORAZÓN

DÍA 29. SOR MARÍA LUCÍA DE JESÚS, APÓSTOL DEL CORAZÓN INMACULADO

DÍA 30. LA GRAN PROMESADEL INMACULADO CORAZÓN

DÍA 31. AL FIN, MI INMACULADO CORAZÓN TRIUNFARÁ

 

31 de julio. SAN IGNACIO DE LOYOLA, CONFESOR

31 de julio. San Ignacio de Loyola, confesor

 

31 de julio. San Ignacio de Loyola, confesor

Ignacio, español nacido en Loyola, de noble familia guipuzcoana, formó parte de la corte del rey católico, y después ingresó en el ejército. Una herida grave que recibió en el sitio de Pamplona, le obligó a guardar cama y le dio ocasión para pías lecturas que inflamaron su espíritu, determinándose a seguir los ejemplos admirables de Cristo y de los santos. Se dirigió después a Montserrat, donde hizo durante la noche la vela de las armas suspendidas ante el altar de la Virgen, y así comenzó el noviciado de la sagrada milicia. Luego fue a Manresa cubierto de un saco, pues sus ricos vestidos los dio a un pobre. Pasó allí un año, mendigando el pan y el agua, ayunando cada día menos los domingos, castigando su cuerpo con una cadena y un cilicio, durmiendo en el suelo, y azotándose hasta derramar sangre con disciplinas de hierro; fue favorecido del cielo con tales ilustraciones, que solía decir: “Si no existieran las Sagradas Escrituras, estaría dispuesto a morir por la fe, en razón únicamente de las cosas que Dios me reveló en Manresa”. A pesar de ser del todo iletrado, compuso Ignacio el libro de los Ejercicios Espirituales cuya excelencia viene certificada por la aprobación de la Sede Apostólica y por el bien que ha hecho a tantas almas.

Para prepararse a ganar las alma, usó los recursos que ofrece una formación literaria, y no se avergonzó de mezclarse con los niños para aprender la gramática. Como entretanto nada omitía para contribuir a la salvación del prójimo, es imposible enumerar las fatigas y escarnios, las pruebas durísimas que se vio obligado a sufrir, incluso azotes y encarcelamientos, que le llevaron casi al punto de la muerte; a él, empero, todo le parecía poco tratándose de procurar la gloria de Dios. En París, se le juntaron nueve compañeros de diversas naciones, que en aquella universidad eran distinguidos por ser maestros en artes y graduados en teología, y con ellos subió a Montmartre donde puso los cimientos de la orden que más tarde fundó en Roma, añadiendo a los tres votos acostumbrados, el cuarto relativo a las misiones, bajo una dependencia especial de la Santa Sede. Paulo III la admitió y la confirmó, y luego, otros Papas y el concilio de Trento la aprobaron. Al enviar a San Francisco Javier para predicar el Evangelio en las Indias, y al repartir entre varias partes del mundo a otros misioneros, declaró la guerra a la superstición y a la herejía, la cual persiguió con tanto éxito que se considera evidente que Dios suscitó a Ignacio y a su Compañía para combatir a Lutero, y a otros herejes de aquella época.

Pero la primera preocupación de Ignacio fue restaurar la piedad entre los católicos. La belleza de los templos, el catecismo y la frecuencia de la predicación y de los sacramentos recibieron de él un gran impulso. También abrió colegios para promover en la juventud la piedad y la cultura; fundó en Roma el colegio Germánico; para las mujeres arrepentidas y para las que estaban en peligro de perderse fundó refugios, y los huérfanos y los catecúmenos de ambos sexos tuvieron casas para recogerse. Infatigable en su ardor de ganar almas para Dios y en toda obra de piedad, decía: “Si me fuera dado optar, escogería vivir en la incertidumbre de mi salvación y dedicado al servicio de Dios y a la salvación del prójimo, más bien que morir al instante con la seguridad del cielo”. Tuvo sobre los demonios un poder grande. San Felipe Neri y otras personas pudieron ver su rostro radiante de luz celestial. A los 65 años, fue a reunirse con el Señor, cuya mayor gloria siempre había invocado y buscado en todas las cosas. La fama de sus grandes méritos y milagros hizo que Gregorio XV le pusiese en el catálogo de los santos, y Pío XI secundando las peticiones de santos obispos le declaró y constituyó celestial patrono de todos los ejercicios espirituales.

 

Oremos.

Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu nombre fortaleciste la Iglesia militante con un nuevo refuerzo, por medio del bienaventurado Ignacio, concédenos que, combatiendo con su auxilio y a imitación suya en la tierra, merezcamos ser coronados con él en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

 

 

ORACIONES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

HUMILDAD ES ANDAR EN VERDAD. Homilía

MISTERIOS GOZOSOS DEL ROSARIO DE HOY CON SAN IGNACIO DE LOYOLA

MISTERIOS DOLOROSOS DEL ROSARIO DE HOY CON SAN IGNACIO DE LOYOLA

MISTERIOS GLORIOSOS EL ROSARIO DE HOY CON SAN IGNACIO DE LOYOLA

domingo, 30 de julio de 2023

DÍA 31. ULTIMO DÍA DEL MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESÚS. PRECES Y CONSAGRACIÓN

DÍA 31. ÚLTIMO DÍA DEL MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE. PRECES Y CONSAGRACIÓN

 

SIETE OFRECIMIENTOS

DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

300 días de Indulgencia cada vez que se recen con un corazón contrito; Plenaria al mes, con las condiciones de rigor - Papa Pío VII, Rescripto del 22 de Septiembre de 1821.

 

1° Padre Eterno, os ofrezco los méritos de la Sangre preciosísima de Jesús, vuestro amado Hijo y Nuestro Divino Redentor, por la propagación y exaltación de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única y verdadera fuera de la cual no hay salvación, y por la expansión de la Fe en todo el orbe.

En seguida se dirá un Gloria Patri, etc. y después la siguiente jaculatoria:

Sea para siempre bendito y alabado Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.

 
2° Padre Eterno, os ofrezco los méritos de la Sangre preciosísima de Jesús, vuestro amado Hijo y mi divino Redentor, por la paz y concordia entre los príncipes y reyes católicos, por la humillación de los enemigos de la Santa Fe y por la felicidad del pueblo cristiano.
Un Gloria Patri, etc. - Sea para siempre bendito y alabado Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.

 

3° Padre Eterno, os ofrezco los méritos de la Sangre preciosísima de Jesús, vuestro amado Hijo y mi divino Redentor, por que se reconozcan y arrepientan los incrédulos, sean extirpadas todas las herejías y convertidos los pecadores.

Un Gloria Patri, etc. - Sea para siempre bendito y alabado Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.

 

4° Padre Eterno, os ofrezco los méritos de la Sangre preciosísima de Jesús, vuestro amado Hijo y mi divino Redentor, por todos mis parientes, amigos y enemigos, por los pobres, enfermos y atribulados y por todos los que Vos sabéis que debo pedir y Vos queréis que pida.

Un Gloria Patri, etc. - Sea para siempre bendito y alabado Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.

 

5° Padre Eterno, os ofrezco los méritos de la Sangre preciosísima de Jesús, vuestro amado Hijo y mi divino Redentor, por todos los que hoy pasarán a la otra vida, a fin de que los libréis de las penas del Infierno, y los pongáis lo más pronto posible en posesión de vuestra Gloria.
Un Gloria Patri, etc. - Sea para siempre bendito y alabado Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.

 

6° Padre Eterno, os ofrezco los méritos de la Sangre preciosísima de Jesús, vuestro amado Hijo y mi divino Redentor, por todos aquellos que son devotos de este gran tesoro de vuestra Sangre, por los que están unidos conmigo para adorarla y honrarla, y finalmente por los que trabajan en propagar esta devoción.

Un Gloria Patri, etc. - Sea para siempre bendito y alabado Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.

 

7° Padre Eterno, os ofrezco los méritos de la Sangre preciosísima de Jesús, vuestro amado Hijo y mi divino Redentor, por todas mis necesidades espirituales y temporales, en sufragio de las Ánimas benditas del Purgatorio, y particularmente de las que han sido más devotas del precio de nuestra Redención y de los dolores y penas de vuestra amada Madre María Santísima.
Un Gloria Patri, etc. Sea para siempre bendito y alabado Jesús, que con su Sangre nos ha salvado. Un Pater Noster, Ave Maria y Gloria.

          

 

INVOCACIONES

A LA PRECIOSA SANGRE

Sangre Preciosa por mi amor vertida,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre redentora, vida de mi vida,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre derramada por las culpas mías,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre rubicunda, de estima infinita,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre, que llorando, mi Jesús vertía,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre, que en las lágrimas, hilo a hilo corrías,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre que te viste de hombres abatida,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre que brotaron de agudas espinas,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre que arrastrada fuiste y escupida,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre que vertieron manos atrevidas,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre del Costado en la cruel herida,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre dulce y suave, humana y divina,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre con que aplacas tu justísima ira,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre consagrada en Hostia pacífica,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre sin doblez, sangre inocentísima,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre con que borras la escritura antigua,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre en cinco pórticos de mejor piscina,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre de mi amante, sangre amabilísima,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre que te ofreces por quien más te pisa,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre que nutrió la dulce María,

 purifica mi alma de toda malicia.
Sangre siempre pronta a curar heridas,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre en que se funda la esperanza mía,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre que recauda la oveja perdida,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre liberal, sangre agradecida,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre encendedora de almas tibias,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre que haces fuerte al que en ti medita,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre santa, pura, amable y bendita,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre que estremece a la sierpe maldita,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre de mi alma, sangre de mi vida,

purifica mi alma de toda malicia.
Sangre, tú me salvas, tú me lavas y me limpias,

purifica mi alma de toda malicia.

 

. Adorámoste, Preciosa Sangre, y bendecímoste.

. Porque en la Cruz santa redimiste al mundo.

 

ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la Sangre de tu Hijo quisiste ser aplacado y que nosotros fuésemos redimidos, rogámoste que nos concedas de tal suerte hacer memoria del precio de nuestra salvación, que podamos en esta vida conseguir el perdón y en la eternidad, el premio de la gloria, por el mismo Jesucristo Señor nuestro, tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

CONSAGRACIÓN

A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO

 

¡Oh preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, derramada con infinita pasión, misericordia y donación!

¡Sangre majestuosa de todo un Dios encarnado en las purísimas entrañas de tu amadísima Madre, la Virgen María! Con profunda admiración, arrobo y reverencia me presento por María, con María y en María a tu divina Majestad. Como apóstol indigno me postro enamorado ante el misterio sublime de tu Pasión y Muerte en la Cruz.

¡Oh, Jesús amado! ¡Oh, Verbo encarnado y traspasado! Rebosante de anhelo caigo hoy ante tus plantas para unirme como brizna ínfima al insondable océano de tu entrega inagotable y admirable.

Así como en las terribles horas de angustia en Getsemaní pediste a Pedro, Santiago y Juan que velaran sin descanso, quiero responder con un sí a esta llamada que cada día se actualiza, pues la noche ha cubierto con un velo negro la redondez de la Tierra y las tinieblas acechan en penumbra a la humanidad golpeada por el pecado.

Señor mío, y Dios mío, con verdadera devoción yo, ____________________________________________________________ me consagro a tu Preciosísima Sangre derramada en el suplicio de tu Pasión. Como soldado de María quiero dejarme revestir con las armas de la oración y la penitencia para atraer a tu ardiente corazón, sediento y enamorado, las almas heridas y alejadas por el mal y envueltas en sombras.

¡Oh, Maestro bueno, de cuyo rostro desfigurado brotaron gotas de sangre y sudor al contemplar espantado la fealdad de nuestros pecados, indiferencias, desprecios, egoísmos, codicias y toda clase de males que asolan a los hombres! Imploro tu perdón y deseo adorar, amar y enjugar la Preciosísima Sangre que brotó de tu cuerpo y de tu rostro humano y divino.

Así como el maligno enemigo quiso desalentarte poniendo a prueba tu humanidad santísima al mostrarte el mal en todas sus formas, ruego, por tu gracia infinita, poder servirte de consuelo uniéndome a una de esas almas cuya vida y obras te fueron presentadas, a través de los ángeles, para alentar tus fuerzas en aquellas terribles horas de tremenda expiación.

Esposo compasivo, gracias por el plan de salvación.

Con las obras de mi vida tejeré un lienzo de amor, para cubrir tus cinco llagas que nos dieron redención.

 

En ___________________, el ___ de julio de 20__.

30 de julio. SANTOS ABDÓN Y SENÉN, MÁRTIRES

30 de julio. Conmemoración de san Abdón y Senén, mártires

 


30 de julio. Conmemoración de san Abdón y Senén, mártires

Durante el imperio de Decio, Abdón y Senén, persas, fueron acusados de enterrar en sus propiedades los cuerpos de los cristianos que eran dejados insepultos. Detenidos por orden del emperador, intentaron obligarles a sacrificar a los dioses; mas ellos se negaron, proclamando la divinidad de Jesucristo, por lo cual, tras haber sido sometidos a encarcelamiento, al volver Decio a Roma, les obligó a entrar en ella cargados de cadenas, caminando delante de su carroza triunfal. Conducidos por las calles de la ciudad ante las estatuas de los ídolos, escupieron sobre ellas en señal de execración, lo que les valió ser expuestos a los osos y los leones, los cuales no los tocaron. Luego de degollarlos, arrastraron sus cuerpos, atados por los pies, delante del ídolo del sol, pero fueron retirados secretamente de aquel lugar, para darles sepultura en la casa del Diácono Quirino.

 

Oremos.

Oh Dios, que a tus santos Abdón y Senén otorgaste abundancia de gracias para llegar a la gloria de que disfrutan, concede a tus siervos el perdón de los pecados, de suerte que, ayudados de los méritos de tus Santos, podamos vernos libres de toda adversidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

LAS LÁGRIMAS DE JESÚS. Dom Gueranger

 


LAS LÁGRIMAS DE JESÚS. Dom Gueranger

IX domingo después de Pentecostés

El pasaje que se acaba de leer en el Santo Evangelio, se refiere al día de la entrada triunfante del Salvador en Jerusalén. El triunfo que Dios Padre preparaba a su Cristo antes de los días de su Pasión, no era desgraciadamente, pronto se vio, el reconocimiento del Hombre-Dios por la sinagoga. Ni la dulzura de este rey que venía a la hija de Sion montado en una asna[6], ni su severidad misericordiosa contra los que profanaban el templo, ni sus últimas enseñanzas en la casa de su Padre, podrían abrir aquellos ojos obstinadamente cerrados a la luz de la salvación y de la paz. Los mismos lloros del Hijo del Hombre no podían, pues, alejar la venganza divina: fue necesario que llegase por fin el turno a la justicia.

Conviene que contemplemos por unos instantes las lágrimas de Jesús. "El Señor volvió su mirada a la gran ciudad, hacia la mole del Templo, y una tristeza infinita embargó su alma... Lloró sobre su patria; fueron verdaderos sollozos, y las palabras que pronunció tenían, en efecto, un acento como entrecortado, en que se descubría la violencia de la emoción. No perdamos nunca de vista que el Señor ha pertenecido a nuestra humanidad. Amaba a Jerusalén como judío, como Hijo del Hombre, como Hijo de Dios. Jerusalén era el corazón de Israel y de todo el mundo religioso, la ciudad que Dios se había escogido. Habría podido llegar a ser la capital del mundo mesiánico destinado a abrazar a todas las naciones. En el pasado, nunca le faltaron las advertencias y los castigos saludables: y, durante tres años, el Señor mismo ¡la había iluminado tan abundantemente! Hasta en el Calvario, y más allá, por el ministerio de sus Apóstoles, debía tender los brazos a su pueblo. Pero todo sería inútil, y por fin, sería necesario que interviniese la justicia. Y nosotros podemos leer en el historiador Josefo (libros V y VI de la Guerra de los Judíos) con qué rigurosa exactitud se realizó la profecía del Señor, concerniente al castigo de Jerusalén, que es la más impresionante lección de la Historia"[7].

EVANGELIO DEL DOMINGO: AY SI CONOCIESES EL MENSAJE DE LA PAZ

IX DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
FORMA EXTRAORDINARIA DEL RITO ROMANO
En aquel tiempo: Al llegar Jesús cerca de Jerusalén mirando a la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: ¡Ah, sí conocieses también tú, en este día, el mensaje de la paz! Mas ahora está oculto a tus ojos. Sí, vendrán días sobre ti, en que te circunvalaran tus enemigos y te rodearán y te estrecharán por todas partes, y te arrasarán con tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por no haber conocido el tiempo en que Dios te ha visitado. Y habiendo entrado en el templo comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en él, diciéndoles: Escrito está: ¡Mi casa es casa de oración; Y vosotros la tenéis convertida en cueva de ladrones! y enseñaba todos los días en el templo
Lucas 19, 41-47
  TEXTOS DE LA MISA IX domingo después de Pentecostés
 
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