EL ESPÍRITU SANTO. San Jerónimo



"Debo preparar mi lengua y mi pluma a fin de que por ellas escriba el Espíritu Santo en el corazón de los oyentes o lectores. Yo debo prestarle mi órgano a fin de que El haga oír su pensamiento” 

 “No podemos llegar a la inteligencia de las Escrituras sin el auxilio del Espíritu Santo, que las ha inspirado y dictado”

"Yo soy como la oveja enferma descarriada del resto de la manada, y, si el buen pastor no me vuelve sobre sus hombros al aprisco, mis pasos resbalarán y, en el intento mismo de levantarme, daré conmigo mismo en el suelo. Yo soy aquel hijo pródigo que he malbaratado toda la parte de hacienda que mi padre me diera; y aún no me he postrado a los pies del que me engendrara, todavía no he empezado a repudiar los halagos de mis pasadas demasías. Y ahora que un tantico he comenzado no tanto a dejar mis vicios cuanto a quererlos dejar, el diablo trata de envolverme en nuevas redes. Ahora me pone ante los ojos nuevos obstáculos y rodea todo mar y todo océano. Ahora, puesto en medio de este elemento, no puedo ni avanzar ni retroceder. Sólo me queda que por vuestras oraciones me empuje el soplo del Espíritu Santo y me conduzca al puerto de la codiciada orilla."

EVANGELIO DEL DOMINGO: EL PARÁCLITO SERÁ QUIEN OS LO ENSEÑE TODO


DOMINGO DE PENTECOSTÉS
Forma Extraordinaria del Rito Romano
Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo. Levantaos, vámonos de aquí. 
Jn 14, 23-31

COMENTARIOS AL EVANGELIO  Homilía de maitines  PURIFIQUE LAS MANCHAS DE SU INTERIOR, EL QUE PREPARA PARA DIOS LA HABITACIÓN DE SU ALMA. San Ambrosio ¿POR QUÉ VINO EL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS? Santo Tomás de Villanueva
 LOS APOSTOLES PERSEVERARON EN ORACIÓN . San Juan Bautista de la Salle 
 SOBRE LA DISPOSICIONES PARA RECIBIR EL ESPÍRITU SANTO. San Juan Bautista de la Salle
BENEDICTO XVI  EL ESPÍRITU, PRECISAMENTE POR EL HECHO DE QUE ACTÚA ASÍ, NOS INTRODUCE EN TODA LA VERDAD

sábado, 30 de mayo de 2020

LOS APOSTOLES PERSEVERARON EN ORACIÓN . San Juan Bautista de la Salle

LOS APOSTOLES PERSEVERARON EN ORACIÓN 
MEDITACIÓN PARA EL DÍA DE PENTECOSTÉS 
San Juan Bautista de la Salle
" Los santos Apóstoles perseveraron en el retiro, entregados a la oración ".(1) desde la subida de Jesucristo al cielo hasta el presente día de Pentecostés - fiesta que los judíos celebraban para conmemorar la recepción por Moisés de la Ley antigua, en el monte Sinaí -,después de lo cual, el Espíritu Santo descendió sobre ellos y sobre cuantos estaban con ellos reunidos en una sala espaciosa " (2), para darles la Ley nueva, que es ley de gracia y de amor.
Difundióse sobre ellos y dentro de ellos a modo de viento impetuoso (3), queriendo significarnos que, así como al crear al hombre, sopló Dios sobre él - según expresión de la Escritura - un hálito de vida (4); del mismo modo, al comunicar Jesucristo a sus Discípulos. La vida nueva, con el fin de que sólo vivieran en adelante según la gracia; sopló en ellos su divino Espíritu para darles alguna impresión de esa su vida divina.
Éste es el día santo en que debe reposar también sobre vosotros el Espíritu de Dios, para poneros en condiciones de no vivir ni obrar en adelante sino movidos de su impulso. Atraedle a vosotros disponiendo debidamente para ello el corazón.
Dícese en los Hechos de los Apóstoles que aquel viento, símbolo del Espíritu de Dios que se derramó sobre los discípulos de Jesucristo, invadió toda la casa: y eso para significar lo dicho a continuación: que todos los allí reunidos fueron llenos del Espíritu Santo (5).
Recibieron a la sazón los santos Apóstoles tal abundancia de gracias, que " sus voces resonaron en toda Jerusalén " (6): no hablaban de otra cosa que de Jesucristo resucitado, y tenían continuamente en los labios las palabras de la Sagrada Escritura, que les servían como norma de conducta.
Después de verle expirar en la cruz, todos se habían dispersado y escondido por miedo a perder la vida; mas, una vez recibido el Espíritu Santo, se reúnen y congregan en el mismo lugar, y allí se alientan y estimulan a padecer por el nombre de Jesucristo; (7) y hasta se consideran felices y se congratulan por ello.
En vuestro estado, necesitáis la plenitud del Espíritu de Dios, pues no debéis vivir ni proceder en él sino conforme al espíritu y luces de la fe; y sólo el Espíritu de Dios puede poneros en tal disposición.
Añaden a continuación los Hechos de los Apóstoles que aparecieron sobre todos los discípulos allí reunidos como lenguas de fuego aisladas entre sí las cuales se posaron sobre cada uno de ellos; y que comenzaron desde entonces a hablar diversas lenguas, según la gracia que el Espíritu Santo les otorgaba (8).
¡Oh maravilla! Los poco antes tan rudos, que eran incapaces de comprender las sagradas verdades que Jesucristo les proponía, fueron en un instante iluminados de tal modo, que explicaban con claridad e increíble precisión las palabras de la Sagrada Escritura; de manera que " todos los allí presentes estaban fuera de si, dominados de profundo asombro " (9); y que en poco tiempo, se convirtieron muchos, porque, según san Pedro les dijo, " el Espíritu de Dios se había derramado sobre ellos " (10).
El empleo que vosotros ejercéis os pone en la obligación de mover los corazones; no podréis conseguirlo sino por el Espíritu de Dios. Pedidle que os conceda en este día la misma gracia que otorgó a los santos Apóstoles y que, después de llenaros de su Espíritu para vuestra santificación, os lo comunique también para promover la salvación de los otros.

SOBRE LA DISPOSICIONES PARA RECIBIR EL ESPÍRITU SANTO. San Juan Bautista de la Salle


Sobre las disposiciones para recibir el Espíritu Santo
MEDITACIÓN PARA LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS 
San Juan Bautista de la Salle

En el evangelio de este día Jesucristo nos señala tres disposiciones para recibir el Espíritu Santo, con las palabras siguientes: Si me amáis, guardad mis mandamientos, y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador para que esté siempre con vosotros (1).
La primera de tales disposiciones es amar a Dios y entregarse del todo a EL Para conseguirlo es necesario desasirse de todo lo criado, y aficionarse sólo a Dios; pues quien vive apegado al mundo y a sus bienes, se inhabilita para recibir el Espíritu de Dios, que sólo se da a quienes halla vacíos de todo lo que no es Dios.
De ahí que el mundo, como dice Jesucristo, no pueda recibir el Espíritu de Dios (2); porque el mundo sólo se aficiona a " la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida " (3).
Desasíos, pues, vosotros de todas las cosas, y no os aficionéis más que a solo Dios, si es que deseáis disponeros a recibir el Espíritu de Dios.
La segunda disposición para recibir el Espíritu Santo es guardar fielmente los mandamientos de Dios, y esmerarse en cumplir en todo su santa voluntad.
Pues, como Jesucristo asegura que " el Espíritu Santo permanecerá siempre en aquellos y con aquellos que le recibieren " (4); y que no puede complacerse sino en quienes procuran hacer siempre lo que Dios desea de ellos y conformarse en todo con su santa voluntad; síguese que nadie puede pretender recibirlo si no se dispone a cumplir en todo la voluntad de Dios.
No hay duda que vosotros habéis dejado el mundo con el fin exclusivo de consagraros totalmente a Dios y de poseer en abundancia su divino Espíritu; mas, si no ejecutáis con exactitud cuanto descubrís ser voluntad de Dios, no soñéis con alcanzarlo: poned aplicación muy esmerada en la observancia puntual de vuestras Reglas.
Nada dispone mejor a recibir el Espíritu Santo que la oración. Por eso asegura Jesucristo que nuestro Padre celestial dará su Espíritu, transido de amor y de bondad por nosotros, a todos cuantos se lo pidan (5).
Y como sabe que la plenitud del divino Espíritu se alcanza difícilmente; deseando comunicársela a sus santos Apóstoles, les asegura que El mismo rogará a su Padre por ellos (6), para que puedan recibirle con profusión.
Si queréis, pues, disponeros en la medida que Dios lo exige de vosotros, para ser henchidos del Espíritu de Dios el día de Pentecostés, día en que gustoso derrama El sus gracias, por haberse en él comunicado a los santos Apóstoles y a todos los que entonces componían la Iglesia; aplicaos atenta y fervorosamente a la oración, a fin de que podáis ser colmados de las gracias de Dios.
Y no ceséis de invocarle todos estos santos días: repetidle a menudo con la Iglesia estas sagradas palabras: " Envía tu espíritu Santo para darnos nueva vida y renovarás la faz de la tierra " (7).

jueves, 28 de mayo de 2020

Fórmula de Consagración de la Esclavitud Mariana

 Para descargar gratuitamente los documentos: 1) crea una cuenta, 2) subir algun documento y así se tiene acceso gratis a los que está publicado. La tasa económica es integramente para la empresa Scribd

Los astros nos sirven a nosotros, y nosotros no servimos al Señor. San Jerónimo


COMENTARIO DE SAN JERÓNIMO
DOMINGO DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN 
San Jerónimo

Bendice, Alma mía al Señor y no olvides sus beneficios. Sal 102,2. Muchos han sido los beneficios que el Señor nos ha otorgado, grandes los favores que nos ha concedido, pues para nosotros creo el cielo, la tierra, los elementos todos. Por nosotros, el sol, la luna, las estrella y todos los astros giran y regiran. Ay, infelices de nosotros, los astros están a nuestro servicio, y nosotros no servimos al Señor. Gran cosa es que, pues, que el Señor hiciera por nosotros todo cuantos vemos. (…) Grandes son tales cosas, pero superior a todas ellas es que Él naciera por nosotros. Él se dignó morir por nosotros, los mortales, para hacernos vivir.

EVANGELIO DEL DÍA: CUANDO VENGA EL PARÁCLITO…

DOMINGO DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN
Forma Extraordinaria del Rito Romano
Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho. No os dije estas cosas desde el principio porque estaba con vosotros.
Jn 15, 26-27: 16, 1-4

COMENTARIOS AL EVANGELIO 

Homilía de maitines EL PARÁCLITO CONVIRTIÓ A LA FE, QUE OBRA MEDIANTE LA CARIDAD. San Agustín
OBRA DEL ESPÍRITU SANTOS EN LAS ALMAS. Santo Tomas de Villanueva
DAD A CONOCER A DIOS. San Juan Bautista de la Salle
Benedicto XVI  EL ESPÍRITU SANTO «MAESTRO INTERIOR»

EVANGELIO DEL DÍA: DESPUÉS DE HABLARLES, EL SEÑOR JESÚS FUE LLEVADO AL CIELO

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Forma Extraordinaria del Rito Romano
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos». Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.
Mc l6, 14-20
Comentarios al Evangelio

EVANGELIO DEL DOMINGO: En verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará


V DOMINGO DE PASCUA


Forma Extraordinaria del Rito Romano

Ese día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre». Le dicen sus discípulos: «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».

Jn 16, 23-30
COMENTARIOS AL EVANGELIO 
Homilía de maitines CUALQUIER COSA QUE SE PIDE CONTRA LOS INTERESES DE LA SALVACIÓN NO SE PIDE EN EL NOMBRE DEL SALVADOR. San Agustín

COMO DEBEMOS PEDIR. Santo Tomás de Villanueva
 LA NECESIDAD DE LA ORACIÓN. San Juan Bautista de la Salle
BENEDICTO XVI LA PALABRA DE DIOS Y EL ESPÍRITU SANTO

EL CLAMOR DEL CORAZÓN. San Jerónimo



COMENTARIO AL EVANGELIO
V DOMINGO DE PASCUA
San Jerónimo
Presta oídos, Señor, a mis palabras (Salmo 5,2). Nadie más que la Iglesia posee tal confianza. El pecador no se atreve a decir “Atiende Señor a mis palabras.” Tampoco se atreve a decir “Señor atiende a mis palabras” el que está airado y lanza maldiciones; más bien prefiere que Dios tenga cerrados sus oídos.
Escucha mi clamor. En las Escrituras, el clamor no es propio de la voz, sino del corazón. Dícele el Señor a Moisés: ¿Por qué me andas llamando a gritos?, siendo así que Moisés no había alzado su voz. Escucha mi clamor. Afirma también el apóstol san Pablo: Clamando en nuestros corazones: Abba, Padre. Cierto es que, quien grita, no lo hace con el corazón, sino con la lengua. ¿Cómo es que, entonces, el apóstol Pablo dice eso de clamando en nuestros corazones? Por tanto, cuando es nuestro gemido y nuestra conciencia los que imploran, Dios percibe ese clamor. De ahí, que Jeremías diga: No permanezca en silencio la pupila de mi ojo. A veces también la pupila del ojo clama a Dios. Cierto es que, si la pupila del ojo clama, no es ella la que lo hace, sino la lengua. Más del mismo modo que clamamos en nuestros corazones cuando imploramos al Señor con nuestros lamentos, así también la pupila de nuestro ojo clama a Dios cuando derramamos nuestras lágrimas ante su presencia.

LA SANTIDAD, SEÑOR, HERMOSEA TU CASA. San Jerónimo



COMENTARIO AL EVANGELIO
IV Domingo de Pascua
San Jerónimo

La santidad, Señor, hermosea tu casa (Salmo 92,5) Todo aquel que crea morar en la casa del Señor, pero no posee la santidad, será extraño a ella, por carecer del ornamento propio de esta casa. La santidad, Señor, hermosea tu casa (Salmo 92,5) Si, según dice el Apóstol Pablo, somos templo y morada de Dios, la santidad de nuestra vida debe ser, consecuentemente, galanura y encanto de la Iglesia, más si en nosotros se descubren vicios y pecados, no supondremos un ornato para la casa del Señor, sino deshonra y desdoro de la misma. La santidad, Señor, hermosea tu casa (Salmo 92,5)  Casa del Señor es la Iglesia.