lunes, 30 de julio de 2018

HUMILDAD ES ANDAR EN VERDAD. Homilía



X domingo después de Pentecostés
 El fariseo y el publicano
A Dios nada se lo oculta, conoce lo más íntimo de nosotros mismos, por eso con el salmo podemos decir:
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Jesús, Hijo de Dios, Dios hecho hombre, conoce también os corazones de los que le escuchan, y sabiendo que había entre ellos algunos que se consideraban mejores que los demás narra la parábola del fariseo y del publicano que suben al templo a orar.
Parábola que pone de manifiesto que es la soberbia la que nos aparta de Dios y es la virtud de la humildad la que nos hace grandes ante Dios.
La verdadera humildad –dirá santa Teresa- es andar en verdad.
La virtud de la humildad nace del conocimiento, de conocer la verdad:
1º De quien es  Dios y quienes somos nosotros delante de Dios
2º De quienes son los demás:
3º De quien soy verdaderamente yo. 
1º¿ Quién es  Dios y quienes somos nosotros delante de Dios? Dios soberano, creador de todo, suma bondad, eterno, omnipotente, sabio, infinito, inabarcable, misericordioso…  Y ante él, ¿quiénes somos nosotros? Criaturas ante el Creador, la pequeñez ante la Infinitud, lo transitorio ante lo eterno, lo caduco ante lo eternamente perene. Recordar que somos criaturas y que hemos sido creados para conocer, amar, servir a Dios nos  ha de hacer andar en humildad.
La soberbia es enfrentarse ante Dios, es creerse dioses de la propia vida. La soberbia fue el pecado de Satánás, el pecado de nuestros primeros padres, como también el pecado del hombre moderno que niega a Dios la adoración y se constituye así mismo como Dios, creyéndose el centro del universo.  La soberbia frente a Dios está muy bien reflejada en aquel dicho: ¡Cuando se vio que los pájaro se tiren a las escopetas!”. Y la misma idea la refleja el profeta Isaías (10): ¿Se envanece el hacha contra quien la blande? ¿Se gloría la sierra contra quien la maneja? Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño.
Recordemos las palabras del salmo y sean estas inspiradoras de nuestra humildad: “Servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño.

2º ¿Quiénes son los demás? Criaturas de Dios, creadas a su imagen y semejanza, dignas de todo respeto y veneración, donde Dios ha derramado sus dones… ¿Cómo puedo creerme superior, por encima de los demás, mejor que mi prójimo? ¿Cómo puedo despreciar a aquel que como yo es criatura de Dios, salida de sus manos fruto de su amor? Todos, niños, ancianos, pobres, ricos, de una raza u otra, de cualquier condición, todos son criaturas de Dios, fruto de su amor,.  Si andamos en humildad, reconoceremos la belleza y las perfecciones que Dios ha puesto en los demás, llegaremos a considerarlos a todos más que nosotros mismos.
Faltar a la caridad, dejarnos llevar por la soberbia hacia el prójimo es pecar contra Dios mismo, pues ellos son imagen y semejanza de Dios: Lo que hicisteis a uno de estos mis humildes hermanos a mí me lo hicisteis.

3º La humildad además nos da el verdadero conocimiento de nosotros mismos: de quienes somos verdaderamente.
¡Es difícil conocerse! ¡Y cuántas veces entendernos a nosotros mismos! El stress de vida actual y la superficialidad de la vida nos lleva a tener dificultad en conocernos a nosotros mismos: nos sabemos quiénes somos, que sentimos, que queremos…
La soberbia nace de creernos ser lo que nos somos, de pensar que tenemos una virtudes que no son tales, de creernos poseedores de unos bienes que no tenemos. Lo creemos y pensamos que es verdad. Somos incapaces de conocernos. Si nos miramos al espejo no nos reconocemos, porque la imagen que nos hemos creado de nosotros mismos es otra.
Cuando la dura realidad nos da de bruces, nos asustamos de nosotros mismos: ¿Cómo puedo ser así? ¿Cómo he podido hacer tal o cual cosa? Yo no soy así…
¿Quién soy yo? –pregunta santa Teresa: la nada y el pecado, ella misma responde. El conocimiento de uno mismo hace reconocer que todo lo bueno que hay en uno no es propio sino don de Dios, y que solamente como propio nuestro tenemos el pecado, y si no sólo seríamos polvo, ceniza, la nada.
Creo que la razón por la que Dios no evita el pecado, aun cuando le pedimos las gracias para no caer y siendo el pecado lo que más detesta, está en la razón de que es la única forma de que nos mantengamos a raya en la humildad.
Él que siempre saca bien incluso de lo malo, se sirve del pecado –valga esta expresión- para mantenernos en la humildad delante de él, del prójimo, y hacia nosotros mismos.

San Ignacio de Loyola en sus ejercicios espirituales hablad de tres grados de humildad: que son un movimiento creciente de descendimiento.  Recordando que “El que se humille será enaltecido pero el que se enaltezca será humillado”.
1º. Rebajarme y humillarme lo más posible para cumplir en todo los mandamientos y evitar el pecado mortal.
2º. Indiferencia a lo que me venga, sin preferir más riqueza que pobreza, salud que enfermedad, éxito o fracaso, vida larga que corta, tratando de evitar el pecado venial.
3. Imitar y parecerme a Cristo, por lo que libremente deseo y escojo la pobreza con Cristo pobre en lugar de la riqueza, el oprobio con Cristo cubierto de oprobios en lugar de honores; y deseo más ser tomado por insensato y loco por Cristo, que primero fue tenido por tal, que por “sabio y prudente” en este mundo (Mt 11,25).

Quiere Jesús que andemos en humildad y por ello hoy nos repite “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.”

El fariseo subió al templo a orar, su soberbia lo hizo detestable ante Dios, porque no le dio gloria a él sino a sí mismo.
El publicano subió al templo a orar, la confesión de su pecado, lo hizo agradable a Dios y por su humildad robó y conquistó el corazón de Dios: “Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.”

Que la oración que concluyen las letanías de la humildad del Cardenal Merry del Val, que a todos nos vienen bien recitarlas, sea la petición de este día: Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.

domingo, 29 de julio de 2018

EVANGELIO DEL DÍA: DOS HOMBRES SUBIERON AL TEMPLO A ORAR

X DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
FORMA EXTRAORDINARIA DEL RITO ROMANO
Dijo también esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Lc 18, 9-14

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Homilía de maitines  EL CONOCIMIENTO DE SU CONCIENCIA LE REPELÍA, MAS SU PIEDAD LE APROXIMABA. Sam Agustín

PELIGROS DEL ORGULLO. Santo Tomás de Villanueva

Benedicto XVI  JESÚS NO EXCLUYE A NADIE DE SU AMISTAD

LA SOBERBIA Y LA HUMILDAD. Homilía del X domingo después de Pentecostés

SANTIAGO APÓSTOL, NECESITAMOS TU EJEMPLO, NECESITAMOS TU PATROCINIO




Santiago Apóstol 2018
Celebramos hoy la solemnidad del apóstol Santiago: Fiesta grande para España, para cada uno de los españoles, de los diversos pueblos y regiones.  Es nuestro patrono, el patrono de nuestra patria, el patrono del pueblo español.
¡Vivimos tiempos difíciles!
¿Quién entiende que en una casa no se celebre por todo lo alto la fiesta de la onomástica o el cumpleaños del padre de familia? ¿Qué hijos desagradecidos no querrían honrar a su padre en tal festividad? Pues, aquellos que no quieren celebrar la fiesta del Apóstol Santiago, como día grande de España, como día grande de nuestro pueblo, de nuestra historia, de nuestro ser. ¡Tristemente, muchos no quieren esto y llevan trabajando incansablemente  para destruir este Reino conquistado para la fe de Cristo por el apóstol Santiago!
Porque celebrar al Apóstol Santiago, es celebrar lo que España es y ha sido, lo que España tiene que ser. España o es católica o dejará de ser España. 
Hagamos nuestra en esta tarde la oración del Beato Narciso de Estenga, obispo de Ciudad Real, martirizado en agosto de 1936: “Santiago y cierra España. Que la cierres a tantas víboras ponzoñosas, a quienes no aprovecha el dolor de tardíos desengaños y cuya vida es ansias y desesperación, higueras estériles de pomposas hojas, cizaña que amarillea alborotando a la mies dorada.”
¡Estamos en tiempos difíciles! Y es necesario invocar al Apóstol Santiago con confianza de hijos, con insistencia de estar necesitados, de encontrarnos en apuros.
Vivimos tiempos de separación y ruptura; cuando siempre lo que ha caracterizado a nuestro pueblo es la unión dentro de la diversidad de costumbres y regiones.  Cuando los enemigos nos invadían, el pueblo español se aunaba para defenderse y para unir su suelo patrio.
Vivimos tiempos de apostasía, donde se rechaza la fe de nuestros mayores y la gente de hoy se jacta de ser enemigos de Dios y de su Iglesia.  ¿Qué queda de la España católica? ¿Qué queda de aquellos que se caracterizaron por defender el dogma, por llevarlo a América, por proclamarlo y defenderlo con la propia vida?
Vivimos tiempos de mentira, donde la falsedad y el error sustituyen a  la verdad, aplaudidos y difundidos por todos los medios públicos. La  historia es manipulada y se reinterpreta, para manipular las conciencias más jóvenes e infundirle el odio y el desprecio hacia España. 
Vivimos tiempos de muerte, donde la sangre de los más inocentes riega nuestros hospitales asesinados con todo el apoyo de la ley, donde los ancianos ya no podrán esperar la muerte tranquilos y disponiéndose a bien morir, sino temiendo la decisión médica o de los familiares, de que hay que asesinarlos con una muerte digna. Vivimos tiempos de muerte, porque las almas de los españoles están cada vez  más oscuras, ennegrecidas por el pecado, alejados de Dios, muertos vivientes pues en ellos nada hay de vida sobrenatural.
Vivimos tiempos de revolución, extendida a todos los ámbitos de la vida: familia, escuela, trabajo, iglesia, moral pública y privada…  España es aconfesional, dicen algunos; pero realmente España se está convirtiendo en enemiga de Dios.

¡Apóstol Santiago, cuánto necesitamos de ti, de tu ejemplo, de tu intercesión, de tu patrocinio!
Necesitamos tu ejemplo en seguir a Cristo, prontamente, no anteponiendo nada a su amor. Dejando padre, familia, negocio y vida, todo por seguir a Jesucristo.
Necesitamos del ejemplo de tu firmeza en la confesión, en la valentía de vivir; no avergonzándose de la condición de discípulo de Cristo, no temiendo la incomprensión de los otros. Valentía en la respuesta ante las dificultades y la cruz. Como en el evangelio ante la pregunta del Maestro: ¿Podéis? Podemos.   
Necesitamos tu ejemplo y audacia para no conformarnos con mediocridades, sino en querer ser amigos predilectos de Jesús, en aspirar a sentarnos con él en el Reino de los cielos, aspiración légitima que tú sellaste con tu sangre y tu martirio.
Necesitamos tu ejemplo para no tener miedo a aquellos que nos persiguen, que nos critican, que nos rechazan, que son enemigos de Dios, de su Iglesia y de España.
Necesitamos tu ejemplo para vivir la justicia  y luchar contra la maldad y obstinación de los  malos.
Necesitamos tu ejemplo para ser testigo y  predicador del Evangelio: tú los fuieste  hasta los confines del mundo conocido; nosotros en nuestros ambientes y en nuestro mundo de hoy.
Necesitamos tu ejemplo, el ejemplo de tu amor y devoción a la Madre de Dios, la Virgen María.
Necesitamos el ejemplo de tu perseverancia ante la adversidad y la dureza cuando predicando el evangelio en España, muchos no creyeron, pero tú permaneciste con tu fe firme junto al Pilar.
Necesitamos tu ejemplo, necesitamos tu intercesión y patrocinio.
¡Si!, Apóstol Santiago, intercede por nosotros, intercede por España:
Para que no perdamos la fe,
Para que tengamos paz,
Para que se viva la justicia en el respeto a la ley de Dios,
Para que vivamos como hermanos
Para que a nadie le falte lo necesario para una vida digna,
Para que en definitiva, se establezca el reinado social de Jesucristo, reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz, y  se haga verdad la promesa al Padre Bernardo de Hoyos: Reinaré en España con más veneración que en otras partes. 
¡Santiago y cierra España y nuestras almas a todo lo que nos aparta de Jesucristo!
¡Santiago y abre España y cada uno de nuestro corazones a Jesucristo,  a su amor, a su gracia! Así lo pedimos. Así sea. Amén.

miércoles, 25 de julio de 2018

EVANGELIO DEL DÍA: EL CÁLIZ QUE YO HE DE BEBER LO BEBERÉIS

25 de julio
SANTIAGO, EL MAYOR. APÓSTOL
PATRONO DE ESPAÑA
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. Él le dijo:¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis bien lo que pedís. ¿Podéis beber del cáliz que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. El les dijo: El cáliz que yo he de beber lo beberéis, y recibiréis el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no me toca a mí disponerlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.
Mt 20, 20-23
 
COMENTARIO AL EVANGELIO
INVOCACIÓN AL APÓSTOL SANTIAGO. Oración del Beato Narciso de Estenga
Benedicto XVI LA PEREGRINACIÓN DE LA VIDA CRISTIANA
CELEBRAR LA FIESTA DE SANTIAGO APÓSTOL, ES CELEBRAR LA MISERICORDIA DE DIOS.
DIA DE SANTIAGO, DÍA GRANDE. Homilía.
HONRAR Y VENERAR AL APÓSTOL SANTIAGO. Homilía