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lunes, 28 de septiembre de 2026

NOVENA A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, MADRE DE DIOS Y SEÑORA NUESTRA, BAJO EL TÍTULO DEL ROSARIO

NOVENA

A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA,

MADRE DE DIOS Y SEÑORA NUESTRA,

BAJO EL TÍTULO DEL ROSARIO

 

ORACIONES PARA COMENZAR

Y FINALIZAR TODOS LOS DÍAS

 

Por la señal…

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, en quien creo como verdad infalible; en quien espero como misericordia infinita; a quien amo como a bondad suma; por ser Vos quien sois, me pesa de todo corazón de haberos ofendido, y quisiera haberme muerto antes de haberos ofendido la primera vez.

Detesto, Señor, todas mis culpas, y deseo borrarlas con una verdadera penitencia; propongo firmísimamente enmendarme y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos; y así lo espero, ayudado de vuestra divina gracia y de la poderosa protección de vuestra Santísima Madre y Reina del Santísimo Rosario, cuya novena ordeno para mayor gloria vuestra y bien de mi alma.

Amén.

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh clementísima Virgen! ¡Oh amabilísima Madre! ¡Oh dulcísima María, consuelo y refugio de pecadores, abogada de los mortales y mediadora entre Dios y los hombres! ¡Oh piadosísima Intercesora, que, viendo al mundo en peligro de perecer al estrago de la justa indignación de tu ofendido Jesús, revelaste a tu querido siervo Domingo, privilegiado hijo de tus finezas, el más oportuno remedio, firme alcázar y seguro asilo del Santísimo Rosario, por el cual fue reformado el mundo e indultado de los enojos del más terrible Juez!

Concédenos, benignísima Madre, que por el mérito y eficacia de tan saludable devoción acertemos a desarmar las iras de nuestro Dios y Señor, recuperar su amistad y gracia, y volver a la ternura de sus paternales brazos, borrando con las aguas de una fervorosa penitencia las ofensas que han provocado el rigor de su justicia; para que, reconciliados con tu amantísimo Hijo, merezcamos oír aquella tan dichosa bendición: «Venid, benditos de mi Padre y vuestro, a recibir el reino que os está preparado desde el principio del mundo»; venid, benditos de mi Madre y vuestra, a poseer las delicias de su hermosísimo rostro y ternuras de su dulcísimo pecho en la eterna bienaventuranza.

Amén, Jesús.

 

Se lee la oración propia de cada día. Al final se añade.

 

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA

¡Oh buen Dios!, que así amaste al mundo con tanto exceso de caridad, que nos diste a tu unigénito Hijo, para que por su vida, muerte y resurrección nos consiguiese el premio de la eterna salud; os rogamos concedáis piadoso a los que meditamos los misterios de nuestra redención en el Rosario de la Sacratísima Virgen María, que le sirvamos amantes y humildes, reformando nuestras vidas a las luces de tan divinos ejemplares, Jesús y María, y consigamos los premios y gracias que Madre e Hijo nos prometen, y en particular el favor que suplicamos en esta santa novena, una muerte feliz, y que con los ángeles os alabemos por toda la eternidad. Amén, Jesús.

***

 

DÍA 1.º

Dios te salve, ave del celestial paraíso; Dios te salve, paloma inocentísima, fecundada por el Espíritu divino en los gozos de la Encarnación; Dios te salve, tristísima tórtola, llorosa en los tormentos de la Pasión; Dios te salve, hermosísima fénix, renacida en el fuego de la caridad a las glorias de tu Asunción.

Dios te salve, sin el ay de la corrupción al concebir, sin el ay de la molestia en la preñez y sin el ay del dolor al parir; Dios te salve, amorosísima Madre, sin el ay de la culpa y sin el ay de la pena.

Dios te salve y sálvanos por la eficacia de las Ave Marías con que os hemos saludado, de las miserias que atrajo al linaje humano aquella prevaricadora primera madre, trocando en perdón el gemido de la culpa y en gloria el lamento de la pena.

Amén, Jesús.

 

Petición.

Ahora cada uno pedirá aquella gracia o favor que desea conseguir por la intercesión de María Santísima en esta novena; y, para más obligarla, se rezarán tres Ave Marías con tres Gloria Patri, etc., en reverencia de los tres órdenes de misterios del Santísimo Rosario.

 

 

DÍA 2.º

Dios te salve, María, aurora hermosa, que, pariendo al mejor Sol de justicia, Cristo Jesús, iluminaste todo el mundo; María, mar de amarguras en las recias olas de su dolorosa Pasión; María, Señora y Emperatriz soberana, exaltada sobre todas las criaturas en tu gloriosa Coronación.

Dios te salve, María, estrella del mar, entrada del paraíso y puerta de la salud; alúmbranos, astro hermosísimo, y con las luces de tu Santísimo Rosario destierra las sombras de muerte que oscurecen nuestras almas; convierte en amarguras de penitencia las delicias de este engañoso siglo, que nos despeñan a la culpa; y pues tienes, como Emperatriz augusta, el cetro de cielo y tierra, restituye a los desterrados hijos de Eva los gozos de la celestial patria.

Amén, Jesús.

 

Petición.

Ahora cada uno pedirá aquella gracia o favor que desea conseguir por la intercesión de María Santísima en esta novena; y, para más obligarla, se rezarán tres Ave Marías con tres Gloria Patri, etc., en reverencia de los tres órdenes de misterios del Santísimo Rosario.

 

 

DÍA 3.º

Dios te salve, María, llena eres de gracia; llena de gracia en tu vientre virginal, sagrario riquísimo que encerró al Autor de las gracias; llena de gracia en tu corazón, feliz concha de la plenitud de los dones; llena de gracia, porque del lleno de tus gracias comunican los santos y participan los pecadores; llena de gracia, porque de tu plenitud nos vino el precio de la redención, y esperamos el premio de la remuneración.

Ayúdanos, graciosísima Madre, por las excelencias de tu salutación angélica y por los misterios de tu Santísimo Rosario, para encontrar la preciosa joya de la gracia, que perdimos por la desgracia de la culpa; para que la tierra estéril de nuestras almas se limpie de las espinas de los vicios y se vista de la amenidad hermosa de las virtudes.

Amén, Jesús.

 

Petición.

Ahora cada uno pedirá aquella gracia o favor que desea conseguir por la intercesión de María Santísima en esta novena; y, para más obligarla, se rezarán tres Ave Marías con tres Gloria Patri, etc., en reverencia de los tres órdenes de misterios del Santísimo Rosario.

 

DÍA 4.º

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; contigo por la suma concordia de tu voluntad con la de Dios; contigo por la suma unión de tu carne con la persona del Hijo de Dios; contigo por la suma intimidad de madre natural con tu Hijo Dios.

El Señor es contigo como Señor con su más querida sierva, como esposo con su más agraciada esposa y como hijo sujeto y obediente a su Madre amantísima.

Y pues tienes, oh excelsa Reina, en tus manos los poderes del Todopoderoso, haced, Señora, que vuestro benditísimo Hijo sea en nosotros y con nosotros; en nosotros por la interior renovación de nuestras almas, y con nosotros por la digna participación de su carne y sangre.

Amén, Jesús.

 

Petición.

Ahora cada uno pedirá aquella gracia o favor que desea conseguir por la intercesión de María Santísima en esta novena; y, para más obligarla, se rezarán tres Ave Marías con tres Gloria Patri, etc., en reverencia de los tres órdenes de misterios del Santísimo Rosario.

 

DÍA 5.º

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres; bendita tú, porque tú sola nada tuviste de maldición, libre del oprobio de la esterilidad y de la pensión del dolor en tu parto feliz; bendita tú, porque socorriste a la universal ruina en la presencia de nuestro Dios y Señor; bendita tú, porque quebraste la cabeza al común enemigo, príncipe de las tinieblas; bendita tú, porque no perdonaste a tu vida por las angustias y tribulación del linaje humano.

Bendita tú, porque acumulaste misericordias a misericordias, las misericordias de los misterios unidos en tu Rosario a las misericordias de los misterios obrados de por sí en el mundo.

Dadnos, Señora, a los que devotos le rezamos, victoria del mundo, demonio y carne; a la Iglesia, triunfo de sus enemigos; extirpación de las herejías; paz y concordia a los príncipes cristianos.

Amén, Jesús.

 

Petición.

Ahora cada uno pedirá aquella gracia o favor que desea conseguir por la intercesión de María Santísima en esta novena; y, para más obligarla, se rezarán tres Ave Marías con tres Gloria Patri, etc., en reverencia de los tres órdenes de misterios del Santísimo Rosario.

 

DÍA 6.º

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres; entre todas, porque tú sola posees con excelencia todo lo bueno que se halla en todas; más que todas, porque tú sola eres privilegiada y preferida a todas.

A las vírgenes, siendo la primera que consagraste tu integridad al Señor; a las casadas, porque tú sola concebiste sin lesión de tu sello virginal; a las viudas, porque tú sola te privaste de tu propio Hijo por adoptarnos como tierna madre a los miserables hijos de Eva.

Sobre todas, porque fuiste escogida desde toda la eternidad para Madre del Todopoderoso, y sentada como Reina a la diestra de tu amantísimo Hijo.

Vuelve, Señora, a nosotros esos tus misericordiosos ojos, y derrama sobre los tristes hijos de Adán el lleno de tus piedades; levanta a los caídos, fortalece a los tímidos, consuela a los afligidos, intercede y ruega por el devoto femenino sexo. Amén, Jesús.

 

Petición.

Ahora cada uno pedirá aquella gracia o favor que desea conseguir por la intercesión de María Santísima en esta novena; y, para más obligarla, se rezarán tres Ave Marías con tres Gloria Patri, etc., en reverencia de los tres órdenes de misterios del Santísimo Rosario.

 

DÍA 7.º

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto; bendito el fruto que, como tierra bendita, sin las espinas de la culpa, diste al mundo; bendito el fruto que hiciste nuestro por la comunicación de nuestro frágil barro; nuestro, porque le ofreciste por nosotros en el templo; nuestro, porque le sacrificaste por nuestra redención en el Calvario; y nuestro, porque desde el cielo nos lo muestras amoroso a los que peregrinos gemimos en este destierro.

Bendito es el fruto que nació del paraíso de tu claustro virginal; bendito el fruto que se cogió para nuestra salud en el árbol de la cruz; bendito el fruto que te trasladó al cielo para colmar la gloria de los bienaventurados.

Suplicámoste, purísima Virgen, que nos des a gustar el precioso fruto de tus entrañas, para que, percibiendo sus dulzuras en la piadosa meditación de los misterios de tu Rosario Santísimo, le gocemos con hartura en el celestial convite de la gloria.

Amén, Jesús.

 

Petición.

Ahora cada uno pedirá aquella gracia o favor que desea conseguir por la intercesión de María Santísima en esta novena; y, para más obligarla, se rezarán tres Ave Marías con tres Gloria Patri, etc., en reverencia de los tres órdenes de misterios del Santísimo Rosario.

 

DÍA 8.º

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre; de tu vientre, animada arca, donde se depositó el maná de la gloria; de tu vientre, vellón purísimo, donde se recogió el rocío de los cielos; de tu vientre, sagrado viril de la más rica prenda, Jesús.

De tu vientre, paraíso hermoso, adornado de rosas y lirios; rosas de la más delicada integridad entre las agudas espinas de dolores en la Pasión de tu amantísimo Hijo, y lirios de eterna claridad en los resplandores de su gloriosa Resurrección.

Concédenos, amabilísima Madre, que, concibiendo en nuestras almas a tu benditísimo Jesús por el dolor de una verdadera contrición, le demos a la luz de la gracia, como fruto de una saludable penitencia.

Amén, Jesús.

 

Petición.

Ahora cada uno pedirá aquella gracia o favor que desea conseguir por la intercesión de María Santísima en esta novena; y, para más obligarla, se rezarán tres Ave Marías con tres Gloria Patri, etc., en reverencia de los tres órdenes de misterios del Santísimo Rosario.

 

DÍA 9.º

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Jesús anunciado a ti por el arcángel san Gabriel; Jesús hecho hombre en tu claustro virginal; Jesús nacido al mundo para ser su luz, medicina y salud; Jesús aclamado Rey de los judíos; Jesús entregado en sus manos por nuestro amor; Jesús muerto por nuestra salvación; Jesús resucitado del sepulcro; Jesús exaltado triunfante a los cielos; Jesús sentado a la diestra del Padre, coronándote por Reina y Princesa; Jesús rogando al Padre nos haga participantes de sus glorias.

Jesús, el más incomparable tesoro; todo Jesús, Señora, os lo ofrecemos en las brillantes piedras de vuestro Santísimo Rosario; recibidlo como prenda de nuestro mayor agrado, y remunerad, clementísima María, nuestra ofrenda, otorgando la petición de nuestro corazón, con que humildes concluimos tu angélica salutación y novena.

Santa María, mar de piedades, Madre de Dios y nuestra, ruega, Señora, por nosotros, tus hijos pecadores; ahora alcanzándonos la gracia, y la gloria en la hora de nuestra muerte.

Amén, Jesús.

 

Petición.

Ahora cada uno pedirá aquella gracia o favor que desea conseguir por la intercesión de María Santísima en esta novena; y, para más obligarla, se rezarán tres Ave Marías con tres Gloria Patri, etc., en reverencia de los tres órdenes de misterios del Santísimo Rosario.

 

GOZOS

A MARÍA SANTÍSIMA DEL ROSARIO

Con dulce amor cada día
y con tierno corazón,
rezaré con devoción
el Rosario de María.

 

La suprema Trinidad
escogió el Rosal mariano,
y su poder soberano
hizo trono a su piedad;
y pues muestra cristiandad
quien te alaba, Virgen pía,
rezaré con devoción, etc.

 

Se encarnó el divino Verbo
en el vientre virginal,
y en su centro celestial
tomó la forma de siervo;
como en el Ave conservo
escrita esta dicha mía,
rezaré con devoción, etc.

 

Este místico Rosal
llevó una Rosa fragante,
cuyo olor sintió al instante
el Precursor sin igual;
para que libre de mal,
como él, quede en este día,
rezaré con devoción, etc.

 

Nació Jesús muy gracioso
de Madre llena de gracia,
remedio de la desgracia
que al mundo volvió el reposo;
si queremos que amoroso
nos mire con vista pía,
rezaré con devoción, etc.

 

En el templo lo ofreció
como víctima sagrada,
que en verla sacrificada
el Padre se complació;
y pues su enojo acabó
con una ofrenda tan pía,
rezaré con devoción, etc.

 

Tres días del Hijo ausente
padeciste soledad,
aun antes que la impiedad
lo tratase inicuamente;
para que yo eternamente
lo encuentre en vos, Madre mía,
rezaré con devoción, etc.

 

En el huerto de su amor,
con la sangre que sudaba,
color de nácar te daba,
Rosa de eterno esplendor;
en memoria del rigor
que este paso te ofrecía,
rezaré con devoción, etc.

 

El rostro abofeteado
del Cordero tan sufrido,
de azotes su cuerpo herido,
de rosas está adornado;
de espinas es coronado,
pues por mi amor sufría,
rezaré con devoción, etc.

 

En un madero clavado
a manos de la impostura,
derrama su sangre pura
este Cordero encarnado;
con cinco rosas que ha dado
este riego al alma mía,
rezaré con devoción, etc.

 

Siendo vos mística Aurora,
el Sol de justicia hermoso,
resucitado y glorioso,
os visitó, gran Señora;
y pues en tan feliz hora
fue inmensa vuestra alegría,
rezaré con devoción, etc.

 

Con rosas sube vestido
hasta el reino de la gloria,
ofreciendo la victoria
al cristiano arrepentido;
por su Madre protegido
y esperando sea mi guía,
rezaré con devoción, etc.

 

La rosa es símbolo amado
del Dispensador de dones,
que vino a los corazones
en incendios transformado;
misterio tan elevado
venerando con fe pía,
rezaré con devoción, etc.

 

Ya disuelto el mortal velo,
como rosa entre jazmines,
sube con los querubines
a la morada del cielo;
para que alcance mi anhelo
gozar en su compañía,
rezaré con devoción, etc.

 

En el cielo coronada
con una gloria inefable,
para el mortal miserable
hace oficios de abogada;
y pues que tanto le agrada
la angélica melodía,
rezaré con devoción, etc.

 

Con dulce amor cada día,
y con tierno corazón,
rezaré con devoción
el Rosario de María.

 

 

INDULGENCIAS

CONCEDIDAS A ESTA NOVENA

El Emmo. y Excmo. Sr. D. Francisco Javier, cardenal Cienfuegos, arzobispo de Sevilla, concede cien días de indulgencia a todos los fieles que devotamente hicieren cada día cada una de sus oraciones.

El Excmo. e Ilmo. Sr. D. Fray Rafael de Vélez, arzobispo de Santiago, concede ochenta días; y los Excmos. e Ilustrísimos señores D. Fr. Domingo de Silos Moreno, obispo de Cádiz; D. Severo Andriani, obispo de Pamplona; D. Antonio Pérez de Irias, obispo de Mallorca; D. Cipriano Varela, obispo de Plasencia; D. Pablo Luis Abella, obispo de Calahorra; D. Juan Barragan y Vera, obispo de Ceuta; D. Fr. Juan Antonio Díaz Merino, obispo de Menorca; D. Carlos Laborda, obispo de Palencia, y D. Basilio Antonio Carrasco Hernando, obispo de Ibiza, respectivamente, cada uno concede en los mismos términos cuarenta días por cada una de sus oraciones.