jueves, 30 de julio de 2026

Del beneficio de la conservación

 


Viernes de la IX semana después de Pentecostés.

Del beneficio de la conservación

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Viernes de la IX semana después de Pentecostés.

Del beneficio de la conservación

 

PUNTO PRIMERO. Considera que así como Dios te crio con su infinito poder y sabiduría, de la misma manera te conserva y te da el ser que tienes cada día y cada hora, continuándose el primer beneficio y haciéndotele cada día de nuevo por su conservación. Considera lo que debes al Señor, y cuán mal has correspondido y correspondes a tan gran merced, y cómo le debes agradecer en adelante.

 

PUNTO II. Considera que no solo te conserva a ti con su infinito poder, sino también a todas las criaturas para que te sirvan y conserven la vida, porque si ellas faltaran, no te pudieras conservar; y así el aire que respiras, el agua que bebes, el pan que comes, la salud que gozas, el vestido con que te cubres y la casa en que vives, todas son mercedes que recibes de la mano de tu Criador. Pondera en este punto cómo te has ayudado de ellas para servirle, pues antes le has ofendido, cuando él te está haciendo mercedes: ensalza su infinita bondad y paciencia en sufrirte y hacerte mercedes; dale mil gracias por ellas y propón en adelante la enmienda.

 

PUNTO III. Considera la dependencia que tienes de tu Criador, pues no puedes levantar una mano sin su ayuda y sin que obre juntamente contigo, concurriendo con su concurso a todas tus operaciones; encógete en su presencia, reconociendo tu nada y que todo cuanto tienes es de su mano y por su virtud; humíllate más que la tierra, y súplica le que no te deje a tu miseria y poquedad, sino que te ampare y tenga de su mano, para que no caigas en un abismo de pecados.

 

PUNTO IV. Considera los muchos beneficios que se encierran en este de la conservación; porque sin saberlo tú te preserva Dios de muchas enfermedades que te quitaran la vida, y te guarda de muchos enemigos, y de caer en manos de ladrones y de casos desastrados, en que han perecido otros que caminaban contigo. Vuelve los ojos atrás y mira los que dejas sepultados de tus condiscípulos, hermanos y concurrentes: y mira otro sí las enfermedades y trabajos que padecen otros, y las menguas de lo necesario para conservar la vida, y reconoce que todos son beneficios de la mano de Dios, a quien los debes agradecer, y reconocer en todos su infinita bondad y el inmenso amor que te tiene, deseando retornarle otro tanto amor.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones