martes, 15 de septiembre de 2026

DÍA 3. PADRE PÍO EN SAN GIOVANNI ROTONDO. NOVENA EN HONOR AL GLORIOSO PADRE PÍO DE PIETRELCINA

 


DÍA 3

PADRE PÍO EN SAN GIOVANNI ROTONDO

NOVENA

EN HONOR

AL GLORIOSO PADRE PÍO

DE PIETRELCINA

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACIÓN INICIAL

PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, espero y amo. Os adoro profundamente, bendigo vuestra misericordia y confundido por mi ingratitud, arrepentido de mis pecados, pido perdón y propongo confiando en vuestra gracia y ayudado por la intercesión del glorioso San Pío de Pietrelcina, corresponder a vuestro amor con el mío imitando tan gran ejemplo que me has dado con su vida, enseñanzas, ejemplos y virtudes.

Ofrezco esta novena a mayor gloria de Dios para la salvación de las almas, la conversión de los pecadores y la mía propia.

Y tú, glorioso Santo Padre Pío, defiéndeme de los enemigos de mi salvación e intercede por mis necesidades, obligaciones e intenciones. Amén.

 

♦ Se lee lo propio de cada día.

DÍA 3

PADRE PÍO EN SAN GIOVANNI ROTONDO

En febrero de 1916, fray Pío pudo incorporarse nuevamente a la vida conventual. Después de una estancia en el convento de Foggia, llegó a San Giovanni Rotondo en septiembre de aquel mismo año. El traslado parecía inicialmente provisional, pero aquel pequeño lugar del Gargano terminaría siendo su hogar hasta su muerte en 1968.

San Giovanni Rotondo era un pequeño pueblo. Nada hacía pensar que acabaría convirtiéndose en destino de peregrinos de todo el mundo buscando en el fraile de los estigmas dirección espiritual, confesión, consejo y consuelo.

Padre Pío dedicaba largas horas de su jornada al ministerio de la confesión. Le pesaba el sufrimiento que encontraba en tantas vidas, pero al mismo tiempo se alegraba como el buen pastor al encontrar la oveja perdida, cuando veía a alguien regresar sinceramente a Dios.

Llegaban personas de todas las edades, condiciones sociales y países muy distintos. Al mismo tiempo, millones de cartas dirigidas al Padre Pío llegaron al convento con peticiones de oración y consejo espiritual. Padre Pío gozó en vida de una gran fama de santidad, motivada también con los estigmas y con dones extraordinarios. Gracias extraordinarias que fueron causa de mucho sufrimiento al ser investigado por sus superiores eclesiásticos y habérsele impuesto restricciones al ejercicio de su ministerio sacerdotal.

Él no buscaba seguidores, solamente quería acercar las almas a Cristo mediante la oración, la confesión, la dirección espiritual y la Santa Misa.

Una de sus obras que se extendió por todo el mundo fue los Grupos de oración: "Orad -decía-, orad al Señor conmigo, porque todo el mundo tiene necesidad de la oración. Y todos los días, cuando vuestro corazón más sienta la soledad de la vida, rogad, rogad junto con el Señor, porque también Dios necesita de nuestra oración». A la muerte del Padre Pío, en 1968, los Grupos eran 726 y no han dejado de multiplicarse hasta el presente.

San Giovanni Rotondo se convirtió así en una escuela de oración y fragua de numerosas conversiones.

Oramos poco y oramos mal, tenemos que orar más y orar mejor: nosotros lo necesitamos y lo necesita nuestro mundo. "Lo que falta a la humanidad - repetía con frecuencia el Padre Pío- es la oración.”

Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en esta novena por intercesión del Glorioso Padre Pío.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

 

 

ORACIÓN FINAL

PARA TODOS LOS DÍAS

Glorioso san Pío de Pietrelcina, sacerdote humilde y fiel, tú que amaste profundamente a Jesús crucificado y entregaste tu vida por la salvación y el consuelo de tus hermanos, presenta al Señor las intenciones que te confiamos en esta novena.

Alcánzanos un corazón sencillo para orar, valentía para convertirnos, amor al Santísimo Sacramento y a la santa Misa, confianza filial en la Virgen María y compasión verdadera ante el sufrimiento de los demás.

Enséñanos a no huir de nuestras cruces, sino a vivirlas unidos a Cristo; a buscar siempre la misericordia de Dios y a convertir nuestra fe en obras concretas de amor.

Intercede especialmente por los enfermos, por quienes viven solos, por los que han perdido la esperanza, por quienes viven en pecado alejados de Dios y por todos los que se encomiendan a nuestra oración.

Que, siguiendo tu ejemplo, podamos hacer de nuestra vida una ofrenda de amor y llegar un día a la alegría eterna en la presencia de Dios. Amén.

San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.

San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.

San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.