viernes, 31 de julio de 2015

ORACIONES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA


ORACIÓN DE ENTREGA
Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad,
mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.
Vos me disteis,
a Vos, Señor, lo torno.
Todo es Vuestro:
disponed de ello
según Vuestra Voluntad.
Dadme Vuestro Amor y Gracia,
que éstas me bastan.
Amén.


ALMA DE CRISTO
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.

HACER ORACIÓN
(Para antes de hacer un rato de oración mental)
Señor, de verdad deseo prepararme bien para
este momento, deseo profundamente que todo mi
ser esté atento y dispuesto para Ti.
Ayúdame a clarificar mis intenciones.
Tengo tantos deseos contradictorios...
Me preocupo por cosas que ni importan ni son
duraderas. Pero sé que si te entrego mi corazón
haga lo que haga seguiré a mi nuevo corazón.
En todo lo que hoy soy, en todo lo que intente
hacer, en mis encuentros, reflexiones, incluso
en las frustraciones y fallos
y sobre todo en este rato de oración,
en todo ello, haz que ponga mi vida en tus manos.
Señor, soy todo tuyo. Haz de mí lo que Tú quieras.
Amén.

SEÑOR, TÚ ME CONOCES
Señor, Tú me conoces mejor
de lo que yo me conozco a mí mismo.
Tu Espíritu empapa
todos los momentos de mi vida.
Gracias por tu gracia y por tu amor
que derramas sobre mí.
Gracias por tu constante y suave invitación
a que te deje entrar en mi vida.
Perdóname por las veces que he rehusado tu invitación,
y me he encerrado lejos de tu amor.
Ayúdame a que en este día venidero
reconozca tu presencia en mi vida,
para que me abra a Ti.
Para que Tú obres en mí,
para tu mayor gloria.
Amén.

ORACION PARA REZAR EN TODO MOMENTO
Ayúdame a clarificar mis intenciones.
purifica mis sentimientos,
santifica mis pensamientos
y bendice mis esfuerzos,
para que todo en mi vida
sea de acuerdo a tu voluntad.
Tengo tantos deseos contradictorios...
Me preocupo por cosas
que ni importan ni son duraderas.
Pero sé que si te entrego mi corazón
haga lo que haga seguiré a mi nuevo corazón.
En todo lo que hoy soy,
en todo lo que intente hacer,
en mis encuentros, reflexiones,
incluso en las frustraciones y fallos,
y sobre todo en este rato de oración,
en todo ello,
haz que ponga mi vida en tus manos.
Señor, soy todo tuyo.
Haz de mí lo que Tú quieras.

Amén.

EL ROSARIO DE HOY CON SAN IGNACIO DE LOYOLA


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: Se hace hoy memoria de san Ignacio de Loyola, presbítero, quien, nacido en el País Vasco, en España, pasó la primera parte de su vida en la corte como paje del contador mayor hasta que, herido gravemente, se convirtió. Completó los estudios teológicos en París y conquistó sus primeros compañeros, con los que más tarde fundaría en Roma la Compañía de Jesús, ciudad en la que ejerció un fructuoso ministerio escribiendo varias obras y formando a sus discípulos, todo para mayor gloria de Dios (1556).
Señor mío Jesucristo... 
MISTERIOS DOLOROSOS
1. La Oración de Jesús en el Huerto
“Pedir lo que quiero, lo apropiado en la Pasión: dolor con Cristo doloroso, quebranto con Cristo quebrantado, lágrimas, pena interna de tanta pena que Cristo pasó por mí.”
2. La flagelación de Jesús atado a la columna.
“Las penitencias externas principalmente se hacen por tres efectos: el primero, por satisfacer los pecados pasados;  2.º, por vencerse a sí mismo, es a saber, para que los sentidos obedezcan a la razón, y el instinto esté más sujeto a las facultades superiores de la persona; 3.º, para buscar y hallar alguna gracia o don que la persona quiere y desea, como si desea tener interna la contrición de sus pecados, o llorar mucho sobre ellos o sobre las penas y dolores que Cristo nuestro Señor pasaba en su Pasión, o por su solución de alguna duda en que la persona se halla.”
3. La coronación de espinas
“Si es de la Pasión, pedir pena, lágrimas y tormento con Cristo atormentado. Aquí será pedir vergüenza y confusión de mí mismo, viendo cuántos han sido condenados por un solo pecado mortal, y cuántas veces yo merecía ser condenado para siempre por tantos pecados míos.”
4. Nuestro Señor con la cruz a cuestas camino del Calvario
“El amor se ha de poner más en las obras que en las palabras.”
5. La crucifixión y muerte del Señor

“Imaginando a Cristo nuestro Señor delante y puesto en cruz, hacer un coloquio, considerando cómo de Criador ha venido a hacerse hombre, y de vida eterna a muerte temporal, y así a morir por mis pecados. Otro tanto mirando a mí mismo considerando lo que he hecho por Cristo, lo que hago por Cristo, lo que debo hacer por Cristo; y al fin, viéndole de esa manera y colgado así en la cruz, dejar correr el afecto, expresando lo que se ofreciere.”

PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: DEBAJO DEL AMPARO DEL SEÑOR


PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: DEBAJO DEL AMPARO DEL SEÑOR 
Dios da sus regalos a las personas que han deseado su amor y han procurado disponerse para que sean agradables a Su Majestad todas sus cosas. Cansadas ya de largos años de meditación y de haber buscado a este Esposo, y cansadísimas de las cosas del mundo, se fundan en la verdad, no buscan en otra parte su consuelo ni sosiego ni descanso, sino donde entienden que en verdad lo pueden tener; se ponen debajo del amparo del Señor; no quieren otro (Mdt C 5, 3).

jueves, 30 de julio de 2015

REPORTAJE DE LA SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APOSTOL

Ofrecemos a continuación, por gentileza de Dña. Ana Galvez, algunas fotografías de la Santa Misa Cantada en la Iglesia del Salvador de Toledo en la Solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de España. 
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.1635015353450291.1073741839.100008255256905&type=1&l=d985711de4







EL ROSARIO DE HOY CON SAN PEDRO CRISÓLOGO


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: Se hace hoy memoria de San Pedro, de sobrenombre “Crisólogo”, obispo de Ravena y doctor de la Iglesia, que, desempeñó su oficio tan perfectamente que consiguió capturar a multitudes en la red de su celestial doctrina, saciándolas con la dulzura de su palabra. Recomendaba mucho la comunión frecuente y exhortaba a sus oyentes a convertir la Sagrada Eucaristía en su alimento de todas las semanas. Ante el misterio de la Virgen Inmaculada decía: Ave llena de gracia. Esta gracia es la que dio gloria al cielo. Dios a los hombres, fe a los paganos, fin a los vicios, orden a la vida y a las costumbres.
Señor mío Jesucristo…
MISTERIOS LUMINOSOS
1.-El Bautismo del Señor en el Jordán
“Venga tu reino. ¿Es que acaso no reina? Aquí pedimos que, reinando siempre de su parte, reine en nosotros de modo que  podamos reinar en Él. Hasta ahora ha imperado el diablo, el  pecado, la muerte, y la mortalidad fue esclava durante largo  tiempo. Pidamos, pues, que reinando Dios, perezca el demonio,  desaparezca el pecado, muera la muerte, sea hecha prisionera  la cautividad, y nosotros podamos reinar libres en la vida eterna.”
2.-El Milagro de las Bodas de Cana
“La fuerza del amor no mide las posibilidades. Ignora las fronteras. El amor no discierne, no reflexiona, no conoce razones. El amor no se resigna ante la imposibilidad, no se intimida ante ninguna dificultad.”
3.- El anuncio del Reino invitando a la conversión.
“Tenemos una condición dura y digna de ser llorada: la innata fragilidad nos incita a pecar y la vergüenza, pariente del  pecado, nos prohíbe confesarlo. No nos avergüenza obrar lo que es malo, pero sí confesarlo.”
4.-La Transfiguración del Señor
“El amor engendra el deseo, se crece con el ardor y, por el ardor, tiende a lo inalcanzable. ¿Y qué más? El amor no puede quedarse sin ver lo que ama: por eso lo santos tuvieron en poco todos sus merecimientos, si no iban a poder ver a Dios. Moisés se atreve por ello a decir: Si he obtenido tu favor, enséñame tu gloria.”
5.- La institución de la Eucaristía
“Ponderen los cristianos, que cada día tocan el Cuerpo de Cristo, qué medicina pueden recibir de ese mismo cuerpo, si una mujer recobró completamente la salud con sólo tocar la orla del manto de Cristo.”

PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: MI AMADO PARA MI


PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: MI AMADO PARA MI 
¿En qué seré para Vos, mi Dios? ¿Qué puede hacer por Vos quien se dio tan mala maña para perder las mercedes que me habéis hecho? ¿Qué se podrá esperar de su servicio? Ya que con vuestro favor hago algo, mirad que podrá hacer un gusano; ¿para qué le ha menester un tan poderoso Señor? ¡Oh, Amor!, que en muchas partes querría repetir esta palabra, porque sólo él es el que se puede atrever a decir con la esposa: yo para mi Amado. El nos da licencia para que pensemos que tiene necesidad de nosotros este verdadero Amador, Esposo y Bien mío (Mdt C 4, 5-6).

miércoles, 29 de julio de 2015

FOTOGRAFÍAS DE LA CONMEMORACIÓN DEL PADRE PÍO. JULIO 2015

 Ofrecemos a continuación , por gentileza de Dña. Ana María Galvez, algunas fotografías de la conmemoración mensual del Padre Pio que se realiza el 23 de cada mes en la Iglesia del Salvador, con el rezo del Rosario, Santa Misa y veneración de la Reliquia. Se puede ver más fotografías en este enlace:

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.794318857351734.1073741832.541434892640133&type=1&l=edefbf72ae



EL ROSARIO DE HOY CON SAN PEDRO CASTROVERDE


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: Con algunos pensamientos de San Pedro Poveda Castroverde, sacerdote fundador de la Institución Teresiana destinada a promover la formación cristiana, que al comienzo de la persecución contra la Iglesia en el año 1936 fue asesinado por odio a la religión, dando un claro testimonio de su fe, meditamos el rosario de hoy: 
Señor mío Jesucristo... 
MISTERIOS GLORIOSOS
1.-La Resurrección del Señor.
 “Los hombres y las mujeres de Dios son inconfundibles. No se distinguen porque sean brillantes, ni porque deslumbren, ni por su fortaleza humana, sino por los frutos santos, por aquello que sentían los apóstoles en el camino de Emaús cuando iban en compañía de Cristo resucitado, a quien no conocían, pero sentían los efectos de su presencia.”
2.- La Ascensión del Señor
“Cristo es para nosotros camino, verdad y vida. Camino por donde hemos de ir al Padre, camino único, fuera del cual no podemos caminar. Llegar al término, sin pasar por el camino, es imposible. Cristo es la verdad. Verdad sustancial, increada, eterna. Conociendo a Cristo se conoce toda la verdad, se está libre de todo error, de toda ilusión, se saben apreciar las cosas según lo que valen. Cristo es vida. En Él está la vida, separados de Él no podemos tenerla, cuando nos falta Cristo estamos muertos. Esta vida no es como la del mundo, caduca y transitoria; es eterna.”
3.- La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en torno a la Virgen María
“Creer bien y enmudecer no es posible. Creí, por esto hablé. Es decir, mi creencia, mi fe no es vacilante, es firme, inquebrantable, y por eso hablo. Los que pretenden armonizar el silencio reprobable con la fe sincera pretenden un imposible.”
4.- La Asunción de María Santísima a los Cielos
“Así ha de ser vuestra vida: toda de Dios. Pero siendo de Dios toda, ha de distinguirse por su carácter eminentemente humano, el cual, informado por una vida toda de Dios, se perfecciona, pero no se desnaturaliza..”
5.- La Coronación De La Virgen Como Reina Y Señora De Todo Lo Creado.
“Piensa en que otros, más grandes que tú, claudicaron, y pide al Señor con insistencia, el don de la perseverancia final.”

PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: SANTA ERA SANTA MARTA


SANTA ERA SANTA MARTA
Santa era santa Marta, aunque no dicen que fuera contemplativa; pues ¿qué más queréis que poder llegar a ser como esta bienaventurada, que mereció tener a Cristo nuestro Señor tantas veces en su casa, y darle de comer y servirle y comer en su mesa? Si hubiera estado como la Magdalena, embebidas las dos, no habría habido quien hubiera dado de comer a este divino Huésped (C 17, 5).
 Pues pensad que esta Congregación es la casa de santa Marta y que ha de haber de todo; y las que sean llevadas por Dios por la vida activa, no murmuren de las que se absorben mucho en la contemplación, pues aunque ellas callen porque la contemplación las hace despreocuparse de sí mismas y de todo, saben que el Señor las ha de defender (C 17, 5).
 Recuerde que es necesario que haya quien le guise la comida,  ténganse dichosas por andar sirviendo como Marta. Miren que la verdadera humildad consiste en estar muy dispuestos a contentarse con lo que el Señor quiera hacer con nosotros, y en hallarse siempre indignos de llamarse sus siervos (C 17, 6).
Pues si tanto contemplar como hacer oración mental y vocal y cuidar enfermos y servir en las faenas de la casa, aunque sea en los servicios más humildes, todo es servir al Huésped que se viene con nosotras a vivir y a comer y a recrear, ¿que más da hacer una cosa que otra? (C 17, 6).

Esta es una gran merced que hace el Señor que unifica la vida activa y contemplativa. En todo lo que hacen sirven al Señor contemplando y trabajando a la vez; porque la voluntad está en lo que hace, sin saber cómo lo hace y en su contemplación; la memoria y el entendimiento trabajan como Marta; y así Marta y María andan juntas.

martes, 28 de julio de 2015

CUIDAME MADRE MIA. Oración de San Pedro Poveda


Virgen María, Madre mía,
Tú eres mi reina, mi dueña, mi Madre y todas mis cosas.
Ilumíname, protégeme y nunca dejes que me olvide de ti,
para que tu recuerdo sea mi luz, mi fortaleza y mi consuelo.
Virgen María, me pongo enteramente en tus manos,
y de ahora en adelante, tuyos son mis ojos, mis oídos,
mi voz, mi corazón y todo mi ser.
Cuídame, Madre mía, como cosa tuya mientras viva en esta tierra,
y llévame después contigo para estar con Cristo, para siempre. Amén

EL ROSARIO DE HOY CON SAN PEDRO POVEDA


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: Se hace hoy memoria de San Pedro Poveda Castroverde, sacerdote fundador de la Institución Teresiana destinada a promover la formación cristiana, que al comienzo de la persecución contra la Iglesia en el año 1936 fue asesinado por odio a la religión, dando un claro testimonio de su fe.
En su obra “Máximas para la vida cristiana” decía: “El Santo Rosario, bien rezado, es un excelente ejercicio de oración mental y vocal.”
Señor mío Jesucristo...  
MISTERIOS DOLOROSOS
1. La Oración de Jesús en el Huerto
 “Señor, que yo piense lo que tu quieres que piense; que yo quiera lo que tu quieres que quiera; que yo hable lo que tu quieres que hable; que yo obre como tu quieres que obre. Esta es mi única aspiración”.
2. La flagelación de Jesús atado a la columna.
“¿Quieres adquirir la virtud de la paciencia? Haz estas dos reflexiones: primera, Dios me premiará; segunda, los males en esta vida son inevitables.”
3. La coronación de espinas
“No te quejes de lo que sufres, pues Dios, que te envía los sufrimientos, es padre amantísimo y sapientísimo médico.”
4. Nuestro Señor con la cruz a cuestas camino del Calvario
“Habéis de trabajar, orar, sufrir, como si todo el fruto dependiera de vuestro esfuerzo, pero persuadidos de que ni el que planta es algo, ni el que riega; que nada podréis por vosotros mismos; que Dios es el que da el fruto. A Él habéis de encaminar toda la gloria, a Él debéis referirlo todo, de Él debéis esperarlo todo. Lejos de vosotros la vanidad, la presunción y hasta la satisfacción, si veis el fruto. Mirad que todo es de Dios; temed arrebatarle la gloria que le pertenece. Tened sólo un anhelo; que toda la gloria sea para el Señor, cuyo es el fruto, cuya es la virtud, la potencia, la eficacia.”
5. La crucifixión y muerte del Señor
Jamás des entrada al odio en tu corazón. Perdona generosamente, y sin hacer alarde de ello.”

PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: MI ESPOSO PARA MÍ Y YO PARA MI AMADO


MI ESPOSO PARA MÍ Y YO PARA MI AMADO

 ¡Oh, Jesús mío, y quién pudiese dar a entender la ganancia que hay en arrojarnos en los brazos de este Señor y hacer un compromiso con El y decir con la esposa: mi Esposo para mí y yo para mi Amado! Ya yo veo cómo, Esposo mío, que Vos sois para mí; no lo puedo negar: por mí vinisteis al mundo, por mí pasasteis tan grandes trabajos, por mí sufristeis tantos azotes, por mí os quedasteis en el santísimo Sacramento, y ahora me hacéis grandísimos regalos (Mdt C 4, 6).

lunes, 27 de julio de 2015

INVOCACIÓN AL APÓSTOL SANTIAGO. Oración del Beato Narciso de Estenga


 INVOCACIÓN AL APÓSTOL SANTIAGO. 
Oración del Beato Narciso de Estenga

Santiago y cierra España. Que la cierres a tantas víboras ponzoñosas, a quienes no aprovecha el dolor de tardíos desengaños y cuya vida es ansias y desesperación, higueras estériles de pomposas hojas, cizaña que amarillea alborotando a la miés dorada. Santiago  y cierra España dándonos la paz de los Cielos, la paz abundosa, el remedio y nuestro mayor bien, que sería  el que todos viviéramos con un solo corazón forjado en el amor de todos los corazones españoles. ¿Por qué otra cosa? Cuando la Patria lo demanda todos somos soldados para defender nuestra bandera, porque todos somos hijos que defender debemos nuestra madre. Cuando el ara sacrosanta de los altares lo pide y lo exige no ha de haber ni sacerdotes ni soldados, porque somos todos  cristianos, como lo fueron nuestros benditos padres, como siempre lo fue nuestra bendita madre, la Patria española.

            ¡Oh glorioso Apóstol Santiago, luz de España y guiador y amparador nuestro en las seculares luchas contra la morisma! Sal a recibirnos a la puerta del Cielo, cuando como buenos cristianos allí vallamos. Ármanos a la entrada Caballeros de la Bienaventuranza con el espaldarazo sólo debido al varón fuerte, que pelea sin desmayo. Cíñenos la espada, que para nosotros no será ya sino recuerdo de pretéritas hazañas. Dános el estrecho abrazo de amigos y cálzanos las espuelas, aquellas dos grandes alas de la visión bienaventurada y del amor inacabable, con las que hemos de cabalgar por los anchurosos Cielos. Vístenos luego el manto blanco, que no tenga otra mancilla que nuestra sangre vertida en las horas del sacrificio y del dolor, y acaba tu obra, ¡oh glorioso Apóstol!, cercando esta Cruz, que ostentamos sobre nuestro pecho con los laureles que en la bienaventuranza no hiere ni herir puede el rayo de la venganza ni la carcoma de la villanía.
 INVOCACIÓN AL APÓSTOL SANTIAGO, 25 DE JULIO DE 1934
BEATO NARCISO DE ESTENAGA Y ECHEVARRIA,
OBISPO-PRIOR DE LAS ORDENES MILITARES ESPAÑOLAS

EL ROSARIO DE HOY CON LA BEATA MARÍA DEL PILAR IZQUIERDO


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: Se hace hoy memoria de la beata María del Pilar Izquierdo Albero, virgen, que muy probada por la pobreza y por graves enfermedades, sirvió a Dios mostrado una caridad singular en favor de los pobres y afligidos, para cuyo servicio fundó la Obra Misionera de Jesús y María.
Señor mío Jesucristo... 

MISTERIOS GOZOSOS
1.- La encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de la Virgen María.
“Para mí la obediencia es lo más sagrado que tengo y, obedeciendo a mi confesor, obedezco a Dios.” “Quiero ser obediente y humilde con mis Superiores y abrazarme a ellos como si fueses tú, Jesús.”
2.-La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
“Siempre ha sido mi ilusión ser la criadilla de todo el mundo ¡Ay, hijas mías, con qué gusto lo seré de vosotras!”
3.-El nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén
 “El misterio para mí es Jesús que, con su inmenso poder, nos da tantas cosas. ¡Bendito sea por todo! Me dicen que soy tontica y eso me alegra muchísimo.”
4.-La purificación de Nuestra Señora y presentación del Niño Jesús en el templo
"El sufrimiento es la puerta más real y verdadera para entrar en el templo de la santidad. Sin cruz no puede haber amor, y, sin amor, no puede haber cielo."
5.- El niño Jesús perdido y hallado en el templo
“Hijas, es tan dulce respirar por Jesús, vivir en Jesús, desear en Jesús, andar en Jesús, tocar a Jesús. ¡Cómo debiéramos acostumbrarnos a mirar siempre a los ojos de Jesús! En esas miradas encontraríamos el consuelo para nuestra alma.”

PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: AMOR FUERTE DE DIOS

AMOR FUERTE DE DIOS

¡Oh, amor fuerte de Dios, que cree que no hay cosa imposible a quien ama! ¡Oh, dichosa alma que ha llegado a alcanzar esta paz de su Dios, que esté tan por encima de los trabajos y peligros del mundo, que no le impidan servir a tan buen Esposo y Señor...! (Mdt C 3, 5).

domingo, 26 de julio de 2015

LAS LÁGRIMAS DE JESÚS. Homilía IX domingo después de Pentecostés


 Homilía
IX domingo después de Pentecostés
Jesús al ver la ciudad de Jerusalén, lloró sobre ella.
Dios ha dispuesto en nuestra naturaleza un mecanismo que todos hemos experimentado y que normalmente no nos detenemos a reflexionar: el llanto, -el lloro-: derramar lágrimas a causa de la experimentación de una determinada emoción.
Llorar es un rasgo exclusivamente humano, una de las “expresiones específicas del hombre”, un hecho universal que en todas las culturas y tiempos se ha dado y que todas las personas experimentan.
Los motivos son muy diferentes y a veces incluso contradictorios: el exceso de pena, nos provoca a veces risa, y el exceso de dicha, nos hace llorar…
El llanto como rasgo propio del hombre, apenas se encuentra estudiado, y a pesar de que se conoce el funcionamiento fisiológico de las lágrimas e incluso podríamos enumerar las motivaciones psicológicas que llevan al llanto, el llorar sigue siendo en gran parte un misterio relacionado con nuestra fragilidad y debilidad, con nuestra capacidad de sentir y amar.

Jesús al ver la ciudad de Jerusalén, lloró sobre ella.
En los evangelios se recogen tres ocasiones donde explícitamente se nos dice que Nuestro Señor Jesucristo lloró: ante la tumba de su amigo Lázaro, en la Agonía en el Huerto de los Olivos y en el Evangelio que hemos proclamado en este domingo: cuando al acercarse a Jerusalén y contemplar la ciudad; Jesús llora sobre ella.
Jesús es verdadero hombre y, a pesar de ser Dios verdadero, experimenta la debilidad y fragilidad de la naturaleza humana. ¡Qué hermosos son esos villancicos que cantamos en navidad que nos habla de esas lágrimas como cristales transparentes que caen de los ojos del niño Jesús!
Jesús, siendo Dios, experimenta la pena, el dolor, el sufrimiento y el miedo… Es el misterio de su Encarnación, de su abajamiento, “siendo Dios, quiso hacerse hombre”, no un superhombre o superhéroe, quiso vivir nuestra misma vida, quiso ser “como uno de tantos”.
El mismo Señor Jesucristo aceptando la fragilidad de nuestra carne quiso enseñarnos que Dios ha querido hacer nuestra naturaleza así: frágil, débil, limitada,  no como algo malo o negativo,  como dicen ciertas ideologías idealistas –que sobreviven siempre transformadas- en donde el verdadero hombre es el fuerte, el poderoso, el sano, el joven, el genéticamente y físicamente perfecto…  
Jesús, al llorar, nos enseña también que Dios es compasivo, que se compadece de los que lloran y sufren… El mismo llama bienaventurados a los que sufren porque ellos serán consolados. El Dios cristiano, no es un Dios lejano y ajeno a la vida del hombre… Es un Dios atento, cuya mirada de bondad nos cuida, nos acompaña y nos serena en nuestras penas.

Jesús al ver la ciudad de Jerusalén, lloró sobre ella.
Si ver a cualquier persona llorar provoca en nuestro corazón la compasión y nos mueve a consolarlo, ese movimiento todavía se hace más grande cuando la persona es más indefensa y frágil: el llanto de los niños, el llanto de las mujeres, el llanto de las víctimas de las guerras y de las injusticias humanas…
¿Cómo, entonces, habría de movernos a compasión el llanto del buen Jesús, el llanto del mismo Dios? Nuestro corazón debería estremecerse al escuchar que Jesús, el Hijo eterno de Dios, lloró.  Debería nacer en nosotros un inmenso deseo de consolar al buen Jesús, de manifestarle nuestro amor y amistad, nuestro deseo de tranquilizar su pena, de secar sus lágrimas… Decirle: ¡Jesús mío, ¿por qué lloras? ¡Jesús mío, no llores más!
Si nuestro corazón fuese compasivo y amásemos a Jesús de verdad no habría fuerza humana que nos detuviese en deseos de consolarlo.
Por el contrario, podemos constatar nuestra frialdad o al menos nuestra indiferencia o nuestro pobre amor que se queda impasible ante las lágrimas del buen Jesús. ¡Ojalá nuestro corazón se encendiese en vivos deseos de amor hacia Aquel que nos ha amado primero y con un amor tan infinito y manifiesto!

Jesús al ver la ciudad de Jerusalén, lloró sobre ella.
¿Por qué llora Jesús ante Jerusalén? Las palabras que el mismo pronuncia acompañando su llanto, nos dicen cuál es el motivo: ¡Ah, sí conocieses también tú, en este día, el mensaje de la paz! Mas ahora está oculto a tus ojos.
Jesús llora sobre Jerusalén, la capital del pueblo elegido, de Israel, la ciudad santa elegida por Dios para habitar en medio de su pueblo, porque Jerusalén no quiere conocer el don de la paz que Jesús mismo ha traído consigo. Jerusalén se encierra en sí misma y en sus propias tradiciones, no escucha la voz de los profetas sino que los persigue y mata, y cierra sus oídos al mismo Verbo de Dios maquinando como silenciarlo y acabar con su vida.
Jerusalén ha cerrado sus ojos ante el misterio de Dios hecho hombre: no entiende las profecías antiguas que hablan de Jesús, no reconocen sus signos y milagros que de forma patente manifiestan que él es el Mesías esperado… Jerusalén se ha cegado ante los faros deslumbrantes del poder, del dinero, de la relevancia. En definitiva, de las luces deslumbrantes de la tentación y el pecado.
Las consecuencias son tremendas: “Vendrán días sobre ti, en que te circunvalaran tus enemigos y te rodearán y te estrecharán por todas partes, y te arrasarán con tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por no haber conocido el tiempo en que Dios te ha visitado.”
Jesús, anuncia proféticamente la destrucción de Jerusalén y como hasta nuestro días, aquella cuyo nombre significa “ciudad de paz” estará enredada en continuos conflictos y guerras, porque no ha conocido el tiempo en que Dios le ha visitado.
La oración universal del Viernes Santo no invita a pedir por la conversión del pueblo judío: una oración que hemos de hacer también nosotros todos los días. Es de justicia: por medio de ellos –el pueblo judío-, nos ha venido a nosotros, pueblos de la gentilidad, la fe, la salvación.

Jesús al ver la ciudad de Jerusalén, lloró sobre ella.
Las lágrimas que Jesús derrama sobre Jerusalén tienen todavía un sentido más profundo y universal. No podemos limitarlas solamente a la ciudad física, a aquellos ciudadanos del momento y al acontecimiento histórico de su destrucción.
La lágrimas de Jesús son lágrimas de también que el derrama al contemplar el mundo, al contemplar su Iglesia, al contemplar a cada alma.
Jesús llora por el mundo, por nuestro hoy, por toda la historia. La palabra de Dios vino al mundo y el mundo no la conoció. Desde el primer pecado de Adán y Eva, el mundo ha vivido en constante rebelión contra su Creador. Y a pesar de que Dios ha venido a nosotros y se ha manifestado, el mundo tiene a Dios por enemigo: estorba su presencia, se hace molesto su amor y su misericordia, su Palabra es rechazada. El mundo vive enfangado en el pecado –como señala el Apóstol en la epístola- el mundo vive en la idolatría, la impureza y en la lucha contra Dios.
Hemos de pedir por la conversión del mundo y para que el artífice de todo mal, Satanás, el príncipe de este mundo, sea reprimido y arrogado al infierno para que cese su acción maléfica sobre las almas.
Jesús llora por su Iglesia, esa Iglesia Inmaculada que él ha purificado por el agua del Bautismo, pero que llevada también por el espíritu mundano en muchos de sus miembros ha cedido ante los criterios modernos de popularidad silenciando y adulterando el único Evangelio de Jesucristo y la fe de siempre y que –en expresión del Cardenal Ratzinger en aquel Viacrucis del año 2005- parece una barca que va al naufragio. Hemos también de pedir por la conversión de la Iglesia, de sus pastores y de los fieles.
Jesús llora al contemplar a cada alma rescatada no con oro ni plata sino al precio de su preciosísima sangre. Cada infidelidad, cada omisión, cada silencio, cada pecado, cada cosa de esas que “decimos que no tienen importancia” son motivo para que Jesús vuelva a llorar amargamente por la dureza de nuestro corazón y nuestra impiedad.

Jesús al ver la ciudad de Jerusalén, lloró sobre ella.
Queridos hermanos:
En este domingo; pidamos al Señor la gracia de compadecernos de sus lágrimas y llenos de su amor  y sus mismos sentimientos también  nosotros lloremos por el pueblo de Israel, por el mundo que vive olvidado de Dios, por la Iglesia en tantos aspectos mundanizada, por los pobres pecadores, y también por nosotros mismos, por nuestros pecados.
Que las lágrimas, sino de nuestros ojos, al menos de nuestro corazón, acompañen nuestra oración y nuestros sacrificios, nuestra esfuerzo por vivir nuestra vocación cristiana,  nuestra lucha contra el pecado, nuestro arrepentimiento y deseos del bien.
A María Santísima, Nuestra Señora de las Lágrimas, que al pie de la cruz llorosa, supo acompañar a su Hijo, que por su intercesión nosotros vivamos también así unidos a Jesús.

Termino con esa composición poética que suele escucharse en el tiempo Cuaresmal y que puedo ayudarnos a expresar nuestra oración:
Los hombros traigo cargados
de graves culpas, mi Dios;
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Yo soy quien ha de llorar,
por ser acto de flaqueza;
que no hay en naturaleza
más flaqueza que el pecar.

Y, pues andamos trocados,
que yo peco y lloráis vos,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Vos sois quien cargar se puede
estas mis culpas mortales,
que la menor destas tales
a cualquier peso excede; '

y, pues que son tan pesados
aquestos yerros, mi Dios,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Así lo pedimos. Que así sea.