domingo, 31 de agosto de 2014

JESÚS, NUESTRO BUEN SAMARITANO

COMENTARIO AL EVANGELIO 
DEL DOMINGO XII DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Forma Extraordinaria del Rito Romano
Quisiera proponer a vuestra consideración la figura emblemática del Buen Samaritano (cf. Lc 10,25-37). La parábola evangélica narrada por san Lucas forma parte de una serie de imágenes y narraciones extraídas de la vida cotidiana, con las que Jesús nos enseña el amor profundo de Dios por todo ser humano, especialmente cuando experimenta la enfermedad y el dolor. Pero además, con las palabras finales de la parábola del Buen Samaritano, «Anda y haz tú lo mismo» (Lc 10,37), el Señor nos señala cuál es la actitud que todo discípulo suyo ha de tener hacia los demás, especialmente hacia los que están necesitados de atención. Se trata por tanto de extraer del amor infinito de Dios, a través de una intensa relación con él en la oración, la fuerza para vivir cada día como el Buen Samaritano, con una atención concreta hacia quien está herido en el cuerpo y el espíritu, hacia quien pide ayuda, aunque sea un desconocido y no tenga recursos. Esto no sólo vale para los agentes pastorales y sanitarios, sino para todos, también para el mismo enfermo, que puede vivir su propia condición en una perspectiva de fe: «Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito» (Enc. Spe salvi, 37).
Varios Padres de la Iglesia han visto en la figura del Buen Samaritano al mismo Jesús, y en el hombre caído en manos de los ladrones a Adán, a la humanidad perdida y herida por el propio pecado (cf. Orígenes, Homilía sobre el Evangelio de Lucas XXXIV, 1-9; Ambrosio,Comentario al Evangelio de san Lucas, 71-84; Agustín, Sermón 171). Jesús es el Hijo de Dios, que hace presente el amor del Padre, amor fiel, eterno, sin barreras ni límites. Pero Jesús es también aquel que «se despoja» de su «vestidura divina», que se rebaja de su «condición» divina, para asumir la forma humana (Flp 2,6-8) y acercarse al dolor del hombre, hasta bajar a los infiernos, como recitamos en el Credo, y llevar esperanza y luz. Él no retiene con avidez el ser igual a Dios (cf. Flp 6,6), sino que se inclina, lleno de misericordia, sobre el abismo del sufrimiento humano, para derramar el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.
Benedicto XVI

EVANGELIO DEL DOMINGO: VETE Y HAZ TU OTRO TANTO


XII DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Forma Extraordinaria del Rito Romano
En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis. Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que  vosotros veis y no lo vieron, oír lo que vosotros oís y no lo oyeron. Levantóse en esto un doctor de la Ley y le dijo por tentarle: Maestro, ¿qué haré para poseer la vida eterna? y él le contestó:¿Qué es lo que se halla es­crito en la Ley? ¿Qué lees en ella? Respondió él: Amarás al Señor, tu Dios, con .todo tu corazón, y toda tu alma, con todas tus fuerzas; y todo tu entendimiento; y tu prójimo como a ti mismo. Bien has respondido, dijole Jesús: haz eso, y vivirás. Mas él, queriendo jus­tificarse, preguntó de nuevo: y ¿quién es mi prójimo? Entonces Jesús, tomando la palabra- dijo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jeri­có y cayó en manos de unos ladrones, los cuales le despojaron y, después de herirle, se fueron, dejándole medio muerto. Llegó a pasar por el mismo camino un sacerdote; y, aunque le vio, pasó de largo. Asimismo, un levita, y llegando cerca de aquel lugar, le vio, y pasó también de largo. Mas llegó igualmente un viajero sama­ritano, y al verle, movióse a compasión. Y acercándose, le vendó las heridas, y echó en ellas aceite y vino; y montándole en su jumento, lo llevó a una venta y le cuidó. Y al día siguiente sacó dos denarios, y dióselos al posadero diciéndole: Cuídamelo, y cuanto gastares de más, te lo abonaré cuando vuelva. ¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Respondió el doctor: El que usó con él de misericordia. Dijole Jesús: Pues vete y haz tú otro tanto.
Lc 10, 23-37 

sábado, 30 de agosto de 2014

EL AMOR A JESÚS EUCARISTÍA DE SANTA ROSA DE LIMA

"Fue devotísima del Santísimo Sacramento. Nunca estaba satisfecha de las  pláticas que de esto trataban. Todas las veces que salía su Majestad fuera (en procesión) u oía la señal que para esto se hacía, era singular la devoción, la alegría y  el gusto que mostraba. Cuando lo nombraban u oía nombrar, humillaba la cabeza y  cuerpo con humillación profunda. Le ofendía cualquier desacato que en su presencia  divina se hiciese. Su consuelo estaba en asistir en su presencia, principalmente cuando  estaba descubierto (expuesto). Decía que, cuando a su Majestad así lo veía, eran  inenarrables los júbilos de su alma. Todos los años que podía, asistía desde el Jueves,  que se encerraba el Señor hasta el Viernes (Santo) sin comer ni beber. Y los viernes, de  rodillas, sin moverse ni acudir a otra acción cualquier del cuerpo; lo cual notaban sus  confesores y, admirados, decían cómo era posible que un cuerpo pudiese estar así  como incorruptible.
Hacía flores y adornaba andas para el día del Corpus Christi y Jueves Santo…  Comulgaba muy a menudo. Domingo y jueves (al principio), después le dieron licencia  para que comulgase más veces. Los días de comunión no comía, porque era tal la  presencia del Señor que no le daba lugar a comer hasta la noche y, entonces, se  desayunaba con un poco de acemita. Para comulgar, se confesaba primero con  muchísimas lagrimas… Esos días, sentía una hartura divina y una suavidad de dulzura  tal que no había acá cosa a qué compararlo. Y, cuando venía al templo y podía, oía  con particular gusto todas las misas que salían y con esto decía que recibía su alma  singular gusto."


EL ROSARIO DE HOY CON SANTA ROSA DE LIMA


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
Santa Rosa de Lima nació en Lima (Perú) el año 1586; cuando vivía en su casa, se dedicó ya a una vida de piedad y de virtud, y, cuando vistió el hábito de la tercera Orden de santo Domingo, hizo grandes progresos en el camino de la penitencia y de la contemplación mística. Murió el día 24 de agosto del año 1617.
Su confianza en la Virgen María era muy grande y gustaba de tejerle espiritualmente vestidos a Nuestra Señora con las muchísimas oraciones que recitaba en su honor. Tan convencida estaba de la intercesión poderosa de la Reina del Cielo que ante el ataque de los piratas a su ciudad decía a su madre: “No se ría, madre mía, vuestra merced verá cómo con este rosario de la  Madre de Dios, los tengo que rendir a todos.” Con sus palabras, meditamos los misterios gozosos.
Señor mío Jesucristo... 

MISTERIOS GOZOSOS
1.- La encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de la Virgen María.
“Ángel de mi guarda, vuela y dile a mi Dios que porqué se tarda..”
"Joven celestial, vuela al Creador, dile que sin vida ya viviendo estoy, dile de mis ansias el grande rigor pues vive el que espera y me muero yo. Ruégale que venga hacia mí veloz, y muéstreme su rostro que muero de amor.”
2.-La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
"Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo, porque en ellos servimos a Jesús.”
3.-El nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén
“Amemos mucho a Dios, a Dios amemos, Amor es Dios, Dios es Amor..”
“Amemos mucho a Dios. ¡Oh, quién le amase! No le aman, porque no saben lo mucho que merece ser amado.”
4.-La purificación de Nuestra Señora y presentación del Niño Jesús en el templo
""Si supieran lo hermosa que es un alma sin pecado, estarían dispuestos a sufrir cualquier martirio con tal de mantener el alma en gracia de Dios". "
5.- El niño Jesús perdido y hallado en el templo

“Señor mío y Dios mío! ¿Cómo es posible que haya quien que deje de amaros?...Pero yo, mi buen Jesús, ¿cuándo comenzaré a amaros como merecéis?... ¡Ay de mí, y qué lejos estoy de aquel amor perfecto, íntimo, robustísimo que os debo!¡Oh, cómo me avergüenza mi tibieza!¿De qué me sirve este corazón que tengo?, ¿Para qué lo quiero si hasta ahora no se ha reducido a cenizas al fuego de tu amor...?”

ACTO DE CONTRICIÓN Y AMOR. SANTA ROSA DE LIMA


Señor mío Jesucristo,
Dios y hombre verdadero, creador y redentor mío,
a mí me pesa de haberos ofendido
por ser Vos quien sois
y porque os amo sobre todas las cosas.
Dios mío y verdadero
esposo de mi alma, alegría de mi corazón,
yo os quiero amar benignísimo Jesús,
con aquel perfectísimo amor, eficacísimo amor,
verdaderísimo amor, inefabilísimo amor,
intensísimo amor, incomparable amor,
incomprensible amor, incontrastable amor,
invencible amor, que todos los cortesanos del cielo os aman.
Y más os quisiera amar,
Dios de mi corazón y de mi vida,
quisiera os amar, regalo mío,
tanto como la santísima  Madre vuestra y Señora mía, Virgen Purísima, os amó,
 y más os quisiera amar, salud y alegría mía y de mi alma.
Quisiera os amar tanto como Vos.
Abráseme yo,  deshágame yo, consúmame yo
en el fuego de vuestro divino amor, benignísimo Jesús.

EL AMOR A CRISTO, NO ADMITE COMPONENDAS

Vemos esta gran figura, esta fuerza en la pasión, en la resistencia contra los poderosos. Preguntamos: ¿de dónde nace esta vida, esta interioridad tan fuerte, tan recta, tan coherente, entregada de modo tan total por Dios y para preparar el camino a Jesús? La respuesta es sencilla: de la relación con Dios, de la oración, que es el hilo conductor de toda su existencia. Juan es el don divino durante largo tiempo invocado por sus padres, Zacarías e Isabel (cf. Lc 1, 13); un don grande, humanamente inesperado, porque ambos eran de edad avanzada e Isabel era estéril (cf. Lc1, 7); pero nada es imposible para Dios (cf. Lc 1, 36). El anuncio de este nacimiento se produce precisamente en el lugar de la oración, en el templo de Jerusalén; más aún, se produce cuando a Zacarías le toca el gran privilegio de entrar en el lugar más sagrado del templo para hacer la ofrenda del incienso al Señor (cf. Lc 1, 8-20). También el nacimiento del Bautista está marcado por la oración: el canto de alegría, de alabanza y de acción de gracias que Zacarías eleva al Señor y que rezamos cada mañana en Laudes, el «Benedictus», exalta la acción de Dios en la historia e indica proféticamente la misión de su hijo Juan: preceder al Hijo de Dios hecho carne para prepararle los caminos (cf. Lc 1, 67-79). Toda la vida del Precursor de Jesús está alimentada por la relación con Dios, en especial el período transcurrido en regiones desiertas (cf. Lc 1, 80); las regiones desiertas que son lugar de tentación, pero también lugar donde el hombre siente su propia pobreza porque se ve privado de apoyos y seguridades materiales, y comprende que el único punto de referencia firme es Dios mismo. Pero Juan Bautista no es sólo hombre de oración, de contacto permanente con Dios, sino también una guía en esta relación. El evangelista san Lucas, al referir la oración que Jesús enseña a los discípulos, el «Padrenuestro», señala que los discípulos formulan la petición con estas palabras: «Señor enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos» (cf. Lc 11, 1).
Queridos hermanos y hermanas, celebrar el martirio de san Juan Bautista nos recuerda también a nosotros, cristianos de nuestro tiempo, que el amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad, no admite componendas. La Verdad es Verdad, no hay componendas. La vida cristiana exige, por decirlo así, el «martirio» de la fidelidad cotidiana al Evangelio, es decir, la valentía de dejar que Cristo crezca en nosotros, que sea Cristo quien oriente nuestro pensamiento y nuestras acciones. Pero esto sólo puede tener lugar en nuestra vida si es sólida la relación con Dios. La oración no es tiempo perdido, no es robar espacio a las actividades, incluso a las actividades apostólicas, sino que es exactamente lo contrario: sólo si somos capaces de tener una vida de oración fiel, constante, confiada, será Dios mismo quien nos dará la capacidad y la fuerza para vivir de un modo feliz y sereno, para superar las dificultades y dar testimonio de él con valentía. Que san Juan Bautista interceda por nosotros, a fin de que sepamos conservar siempre el primado de Dios en nuestra vida. Gracias.
BENEDICTO XVI

EL ROSARIO DE HOY CON SAN JUAN BAUTISTA. ROSARIO POR LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS.


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: Se hace hoy memoria del martirio de san Juan Bautista, a quien el rey Herodes Antipas retuvo encarcelado, y mandó decapitar en el día de su cumpleaños, a petición de la hija de Herodías. De esta suerte, el Precursor del Señor, como lámpara encendida y resplandeciente, tanto en la muerte como en la vida dio testimonio de la verdad. Acudiendo a su intercesión, ofrecemos este rosario por los cristianos perseguidos.
Señor mío Jesucristo..
MISTERIOS DOLOROSOS
1.- La Oración de Jesús en el Huerto.
“Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, decía: Arrepentíos, porque el reino de los cielos  se ha acercado.”
En el mundo, 200 millones de cristianos son perseguidos o discriminados por su fe. Recemos por ellos, para que no decaigan ante el sufrimiento y encuentren consuelo y fortaleza, en la confesión de su fe.
2.-La flagelación
“Juan El Bautista decía a los fariseos y escribas: Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.
En más de 40 países los cristianos no puede profesar libremente su fe. Pidamos para que todos los gobiernos respeten este derecho. Pidamos también para que nosotros, que podemos vivir en esta libertad, seamos la voz de aquellos que sufren persecución.
3.-La Coronación de espinas
“Juan El Bautista decía: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.  El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.”
Por todas las víctimas de las guerras –muertos y heridos— y por sus familiares, para que reciban el apoyo solidario de todos y las oraciones fervientes de aquellos que creemos en la paz y en la concordia. Pidamos especialmente por la paz en Siria e Irak.
4.-Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario
“Juan El Bautista al ver a Jesús que venía hacia él, dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”
Para que la Virgen Nuestra Madre interceda ante su querido Hijo por todos los cristianos perseguidos que ponemos en sus manos, para que el mismo Jesucristo les dé fuerzas para permanecer firmes en la fe.
5.-La crucifixión y muerte de Jesús en la cruz
“Juan dio testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.  Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.”
Por todos nosotros, y por todos los hombres y mujeres a quienes Dios ha llamado para que trabajen por la paz, para que con su esfuerzo, y el apoyo y oración de todos nosotros, consigan su objetivo de paz y amor.

ORACION FINAL
Dios nuestro, que en tu misteriosa Providencia
has querido asociar tu Iglesia
a los sufrimientos de tu Hijo,
concede a los fieles
que sufren persecución
a causa de tu Nombre,
el don de la paciencia y de la caridad,
para que puedan dar testimonio fiel
y creíble de tus promesas.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

jueves, 28 de agosto de 2014

ORACIONES A LA VIRGEN DE SAN AGUSTÍN


¡Oh bienaventurada Virgen! Al ofrecer Vos misma nuestras súplicas al Señor, hacedlas menos indignas de que le sean presentadas para que por vuestra intercesión consigamos lo que pedimos con confianza. En vuestra poderosa mediación confiamos para obtener el perdón de nuestros pecados y después la gloria eterna, a fin de tener la felicidad de alabaros, y de ensalzar la misericordia del Señor, por los siglos de los siglos. Amén.
***
Santa María: ¡No rehuséis vuestro socorro a los desgraciados, fortaleced a los débiles; consolad a los afligidos; rogad por todo el pueblo; tomad al clero bajo vuestra especial protección, e interceded por todas las mujeres, vuestras especiales devotas! Haced en fin, que todos los que recurren a Vos en sus necesidades experimenten los efectos de vuestra poderosa protección. Amén.

TAMBIÉN VOSOTROS ESTÁIS DENTRO DEL CÁLIZ. SAN AGUSTÍN

"Puesto que sufrió por nosotros, nos confió en este sacramento su cuerpo y su sangre, en que nos transformó también a nosotros mismos, pues también nosotros nos hemos convertido en su cuerpo y, por su misericordia, somos lo que recibimos. Recordad lo que era antes, en el campo, este ser creado, cómo lo produjo la tierra, lo nutrió la lluvia y lo llevó a convertirse en espiga; a continuación lo llevó a la era el trabajo humano, lo trilló, lo aventó, lo recogió, lo sacó, lo molió, lo amasó, lo coció y, finalmente, lo convirtió en paz. Centraos ahora en vosotros mismos: no existíais, fuisteis creados, llevados a la era del Señor y trillados con  la fatiga de los bueyes, es decir, de los predicadores del Evangelio. Mientras permanecisteis en el catecumenado estabais como guardados en el granero; cuando disteis vuestros nombres comenzasteis a ser molidos con el ayuno y los exorcismos. Luego os acercasteis al agua, fuisteis amasados y hechos unidad; os coció el fuego del Espíritu Santo y os convertisteis en pan del Señor. Veis cómo el conjunto de muchos granos se ha trasformado en un solo pan; de idéntica manera, sed también vosotros una sola cosa amándoos, poseyendo una sola fe, una única esperanza y un  solo amor (…) También vosotros habéis venido a parar, en el nombre de Cristo, al cáliz del Señor después del ayuno y de las fatigas, tras la humillación y el arrepentimiento; también vosotros estáis sobre la mesa, también vosotros estáis dentro del cáliz. Sois vino conmigo; lo somos conjuntamente, juntos lo bebemos, porque juntos vivimos."

LA IMITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA EN SAN AGUSTÍN

La imagen de María ha impresionado siempre a los cristianos por su hermosura, su pureza virginal; por su fe, humildad y dulzura; por su entrega total a Dios, por su dignidad de Madre de Dios. Estas perfecciones y prerrogativas han mirado siempre innumerables cristianos con admiración, respeto y deseo de imitación. Por eso la historia de la espiritualidad cristiana lleva escrito en cada una de sus páginas el nombre de María o el de los que se han santificado en las escuelas de sus ejemplos y virtudes. 
De lo escrito aquí mismo puede colegirse que el mismo San Agustín admiró, exaltó e imitó a la Madre de Dios. La contemplación de María le ayudó a descubrir los semblantes de la Iglesia y del alma cristiana. Las dos imitan y son muy semejantes a María; y, cuanto más se asemejan a ella, son mejores y más perfectas. Ambas llevan impreso su sello o carácter mariano. Imitar a María comprende dos cosas: hacerse virgen y madre por la fe y la confesión de Cristo y la práctica de sus enseñanzas. 
Objeto, pues, de imitación son las dos prerrogativas: la virginidad y maternidad, con el fin de hacerse vírgenes de Cristo y madres de Cristo. Por la fe se recibe a Cristo, se le interioriza, se le hace verbo mental y cordial, objeto de contemplación y al mismo tiempo principio de las acciones más nobles. Por la fe, que es la virginidad de la mente, Cristo habita en nosotros y nos asemeja a María, porque decimos «Sí» a la revelación del Padre, que entrega su Hijo al mundo para que crean en él, lo amen y lo adoren. Y cuando el cristiano da a este mismo Hijo al mundo por la palabra, por los buenos ejemplos, por la confesión de la fe, entonces el cristiano se hace madre de Cristo. Tal es el sentido de los textos agustinianos que se han propuesto y el que éste tiene: «Aquella, pues, cuyos pasos seguís, ni para concebir tuvo concurso de varón ni para dar a luz dejó de permanecer virgen. Imitadla en cuanto os es posible... Lo que os admira en la carne de María, obradlo en lo íntimo de vuestras almas. Pues el que profesa una fe que justifica, concibe a Cristo; y el que confiesa con su boca para salvarse (Rom 10,10), da a luz a Cristo» 62. Concebir y dar a luz a Cristo con la fe y las obras: he aquí la buena imitación de María participada por los cristianos. Ser cristiano, pues, es imitar a María, e imitar a María es recibir a Cristo y darlo a los demás. Todo el cristianismo está en estas dos cosas; en lo que llama San Agustín fide concipere, operibus edere Christum 63. Así interpretó el pasaje del evangelio de San Marcos cuando, señalando a los apóstoles y discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos, y todo el que hiciere la voluntad de mi Padre celestial es mi hermano, mi hermana y mi madre (/Mc/03/31-37). Y San Agustín comenta: «También es madre suya toda alma piadosa que hace la voluntad de su Padre» 64. CR/Esta maternidad espiritual tiene consecuencias misionales, como lo dice este pasaje: «La Iglesia espiritualmente da a luz a los miembros de Cristo, como la Virgen María según la carne. Procread, pues, vosotros en espíritu miembros de Cristo imitando a María, y seréis madres de Cristo. Os hicisteis hijos suyos; sed también madres. Al recibir el bautismo os hicisteis hijos, nacisteis como miembros de Cristo. Atraed al bautismo a cuantos podáis, para que así como os hicisteis hijos al nacer a la gracia, os hagáis madres de Cristo cooperando a su nacimiento espiritual por el bautismo» 65. 


He aquí uno de los rasgos más amables de la espiritualidad cristiana. Por todo lo dicho, ya se puede concluir con un autor: «La interioridad agustiniana, que tiene una importancia histórica mundial y de la cual se ha alimentado una vez aun todo un milenio, y, sobre todo, ha vivido la mística del Medievo, es mariológica» 66.
VICTORINO CAPANAGA, O.R.S.A. - AGUSTÍN DE HIPONA,
MAESTRO DE LA CONVERSIÓN CRISTIANA-BAC, MADRID 1974. Págs. 
72-1851

EL ROSARIO CON SAN AGUSTÍN DE HIPONA


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
Se hace hoy memoria de san Agustín, obispo y doctor eximio de la Iglesia, el cual, después de una adolescencia inquieta por cuestiones doctrinales y libres costumbres, se convirtió a la fe católica y fue bautizado por san Ambrosio de Milán. Vuelto a su patria, llevó con algunos amigos una vida ascética y entregada al estudio de las Sagradas Escrituras. Elegido después obispo de Hipona, en África, siendo modelo de su grey, la instruyó con abundantes sermones y escritos, con los que también combatió valientemente contra los errores de su tiempo e iluminó con sabiduría la recta fe (430).
En una de sus exhortaciones decía: «Aquella, pues, cuyos pasos seguís, ni para  concebir tuvo concurso de varón ni para dar a luz dejó de permanecer virgen. Imitadla en cuanto os es posible... Lo que os admira en la carne de María, obradlo en lo íntimo de vuestras almas. Pues el que profesa una fe que justifica,  concibe a Cristo; y el que confiesa con su boca para salvarse  (Rom 10,10), da a luz a Cristo»
Con sus mismas oraciones tomadas del Libro de las Confesiones meditamos los misterios luminosos del Santo Rosario.
Señor mío Jesucristo... 
MISTERIOS LUMINOSOS
1.-El Bautismo del Señor en el Jordán
“¡Oh Señor!, siervo tuyo soy e hijo de tu sierva. Rompiste mis ataduras, yo te ofreceré un sacrificio de alabanza. Que te alabe mi corazón y mi lengua y que todos mis huesos digan: Señor, ¿quién semejante a ti? Que lo digan, y que tú respondas y digas a mi alma: Yo soy tu salvación.
¿Quién fui yo y qué tal fui? ¡Qué no hubo de malo en mis obras, o si no en mis obras, en mis palabras, o si no en mis palabras, en mis deseos! Pero tú, Señor, te mostraste bueno y misericordioso, poniendo los ojos en la profundidad de mi muerte y agotando con tu diestra el abismo de corrupción del fondo de mi alma. Todo ello consistía en no querer lo que yo quería y en querer lo que tú querías. Pero ¿dónde estaba durante aquellos años mi libre albedrío y de qué bajo y profundo arcano no fue en un momento evocado para que yo sujetase la cerviz a tu yugo suave y el hombro a tu carga ligera, ¡oh Cristo Jesús!, ayudador mío y redentor mío? ¡ ¡Oh, qué dulce fue para mí carecer de repente de las dulzuras de aquellas bagatelas, las cuales cuanto temía entonces perderlas, tanto gustaba ahora de dejarlas! Porque tú las arrojabas de mí, ¡oh verdadera y sana dulzura!, tú las arrojabas, y en su lugar entrabas tú, más dulce que todo deleite, aunque no a la carne y a la sangre; más claro que toda luz, pero al mismo tiempo más interior que todo secreto; más sublime que todos los honores, aunque no para los que se subliman sobre sí. Libre estaba ya mi alma de los devoradores cuidados del ambicionar, adquirir y revolcarse en el cieno de los placeres y rascarse la sarna de sus apetitos carnales, y hablaba mucho ante ti, ¡oh Dios y Señor mío!, claridad mía, riqueza mía y mi salvación.”
2.-El Milagro de las Bodas de Cana
“Nuestra Vida verdadera bajó acá y tomó nuestra muerte, y la mató con la abundancia de su vida, y dio voces como de trueno, clamando que retornemos a él en aquel lugar secreto desde donde salió para nosotros, pasando primero por el seno virginal de María, en el que se desposó con la naturaleza humana, la carne mortal, para que no sea siempre mortal. Y de allí, tal como el esposo que sale de su tálamo exultó como un gigante para correr su camino. Porque no se retardó, sino que corrió dando voces con sus palabras, con sus obras, con su muerte, con su vida, con su descendimiento y su ascensión, clamando que nos volvamos a él, pues si partió de nuestra vista fue para que entremos en nuestro corazón y allí le hallemos; porque si partió, aún está con nosotros. No quiso estar mucho tiempo con nosotros, pero no nos abandonó. Se retiró de donde nunca se apartó, porque él hizo el mundo, y estaba en el mundo, y vino al mundo a salvar a los pecadores. Y a él se confiesa mi alma y él la sana de las ofensas que le ha hecho.”
3.- El anuncio del Reino invitando a la conversión.
“Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo seréis duros de corazón? ¿Es posible que, después de haber bajado la Vida a vosotros, no queráis subir y vivir? Mas ¿adónde subisteis  cuando estuvisteis en alto y pusisteis en el cielo vuestra boca? Bajad, a fin de que podáis subir hasta Dios, ya que caísteis ascendiendo contra él”
4.-La Transfiguración del Señor
“¿Quién me concederá descansar en ti? ¿Quién me concederá que, vengas a mi corazón y le embriagues, para que olvide mis maldades y me abrace contigo, único bien mío? ¿Qué es lo que eres para mí? Apiádate de mí para que te lo pueda decir. ¿Y qué soy yo para ti, para que me mandes que te ame y si no lo hago te aíres contra mí y me amenaces  con ingentes miserias? ¿Acaso es ya pequeña la misma miseria de no amarte? ¡Ay de mí! Dime, por tus misericordias, Señor y Dios mío, qué eres para mí. Di a mi alma: «Yo soy tu  salvación». Que yo corra tras esta voz y te dé alcance. No quieras esconderme tu rostro. Muera yo para que no muera y para que lo vea.”
5.- La institución de la Eucaristía

“Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serian. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed,  me tocaste, y abráseme en tu paz.”

miércoles, 27 de agosto de 2014

EL ROSARIO DE HOY CON SAN JOSÉ DE CALASANZ


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
Se hace hoy memoria en el Calendario de la Forma Extraordinaria, de San José de Calasanz, sacerdote, que puso en marcha escuelas populares para instruir a niños y adolescentes en el amor y la sabiduría del Evangelio, y fundó en Roma la Orden de Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías. Murió nonagenario en 1648.
Sobre la devoción mariana decía: “La Virgen Santísima es tan cortés que acepta toda devoción por pequeña que sea con  tal sin embargo que se haga con gran corazón o gran afecto.”
Señor mío Jesucristo... 
MISTERIOS GLORIOSOS
1.-La Resurrección del Señor.
“Procure estar con alegría, que si junto con la paciencia une la alegría, hará obras de
gran mérito”
2.- La Ascensión del Señor
“Debemos creer que Dios guía todas las cosas a mayor gloria suya y bien nuestro, aunque nosotros, como ignorantes y débiles en sus cosas, algunas veces tenemos por adverso lo que nos es útil, y por conveniente lo que nos es contrario. Dejemos, pues, guiar la barca a su divina majestad y recibamos de su mano santísima todo lo que nos suceda.”
3.- La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en torno a la Virgen María
En la casa en donde se observa el silencio hay óptima disposición para dar al Espíritu
santo la oportunidad de inspirar santos pensamientos a los religiosos."
4.- La Asunción de María Santísima a los Cielos
“Mientras siguen revestidos de esta carne mortal, cultiven la castidad de la mirada, del caminar, de la palabra, de la compostura de todo el cuerpo… Pero ha de saber que es sobremanera reprobable cualquier mancha de esta virtud, don de Dios. Evitarán con empeño el pensamiento impuro, la conversación obscena y cuanto exhale cierto aroma a vanidad de este mundo”
5.- La Coronación De La Virgen Como Reina Y Señora De Todo Lo Creado.
“Solo la perseverancia hasta el final merece la corona.”

LA ÚLTIMA COMUNIÓN DE SAN JOSÉ DE CALASANZ


Narra el P. Berro, testigo presencial aquel dos de agosto de 1648: «El domingo por la mañana fui a su habitación para ayudarle a rezar las Horas del Breviario. Lo encontré todavía en cama. Me dijo que había pasado muy mala noche. Rezamos Horas. Salí de la habitación y se vistió. Volví a entrar y me dijo: <Padre Vicente, me siento mal; no me encuentro con ánimos para decir la santa misa>. Yo le rogué que se metiera otra vez en cama. No quiso, porque decía que quería oír mi misa y comulgar en ella. Díjele que celebraría inmediatamente. <No, no estorbemos en la iglesia, que es domingo. Esperemos y dirá la misa de los niños que hoy la tendrán aquí en el oratorio). Y así fue».
Y el P. Caputi nos cuenta, aunque uniendo la historia a un recuerdo personal: «El 2 de agosto de 1648, el P. Fundador no pudo dormir. A la mañana se quiso levantar y oír la misa de los alumnos que aquella mañana se decía en el oratorio y comulgó en ella, no sintiéndose por el cansancio con ánimos de celebrar. Recibió esta comunión con tanta devoción y espíritu, que todos los alumnos quedaron maravillados. Eran más de setecientos. Terminada la misa les dijo que rezasen un Avemaria por él, para que supiese conformarse con la divina voluntad, pero que la dijesen con toda devoción. Hiciéronlo así los alumnos porque le querían como a un verdadero padre. Pues no sólo enseñaba él personalmente a algunos, sino que visitaba a todos por las escuelas; quería informarse por los maestros de cómo se portaban, si eran devotos, qué devociones rezaban en casa tanto por la mañana como por la noche, y si eran obedientes a sus mayores. A menudo les repartía premios de estampas según su edad; y si había alguien de quien no podían darle buen informe, le reprendía con tales palabras que le hacía arrepentirse y llorar. Preguntábales si tenían papel, plumas, tinta, libros, de lo cual proveía a satisfacción. Y a mí me sucedió varias veces que haciendo la escuela que se llamaba la séptima de dentro, al verle llegar los niños hacían manifestaciones de gozo, y al despedirse se hincaban de rodillas y le pedían la bendición. El les bendecía rogándoles que rezasen por él, como él rezaba por ellos y que fuesen buenos y obedientes. Y la última vez que visitó mi escuela fue dos días antes de enfermar, e hízolo con tanto amor que parecía querer despedirse definitivamente de sus amadas ovejuelas. Pues aunque tenía los noventa y dos años, todavía visitaba las escuelas como de joven, y por ello los alumnos le querían tanto como he dicho.Terminada la misa, se retiró a su cuarto y rogó al Hermano Agapito que saliese y cerrase la puerta y le dejase solo por una hora, sin dejar que nadie entrase a estorbarle».

ACTO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD. SAN JOSÉ DE CALASANZ


Señor Dios Omnipotente, suma y eterna Providencia, Dios benignísimo y amabilísimo, os ruego y suplico con todo el corazón y el afecto que me es posible, que os dignéis exaltar  vuestra Santa Iglesia Católica; conservar al Sumo Pontífice vuestro Vicario en la Tierra, y  asistirlo continuamente, para que haga siempre vuestra santa voluntad; unir en paz y verdadera concordia a todos los Príncipes Cristianos; extirpar todas las herejías y  errores; iluminar con el conocimiento de la verdadera Fe a todos los Paganos e Infieles;  y finalmente que os dignéis impartir sobre todas las creaturas en este Mundo los rayos de  vuestra Beneficiencia.

domingo, 24 de agosto de 2014

EFFETÁ! ÁBRETE!

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DÍA
DOMINGO XI DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Forma Extraordinaria del Rito Romano
En el centro del Evangelio de hoy (Mc 7, 31-37) hay una pequeña palabra, muy importante. Una palabra que —en su sentido profundo— resume todo el mensaje y toda la obra de Cristo. El evangelista san Marcos la menciona en la misma lengua de Jesús, en la que Jesús la pronunció, y de esta manera la sentimos aún más viva. Esta palabra es «Effetá», que significa: «ábrete». Veamos el contexto en el que está situada. Jesús estaba atravesando la región llamada «Decápolis», entre el litoral de Tiro y Sidón y Galilea; una zona, por tanto, no judía. Le llevaron a un sordomudo, para que lo curara: evidentemente la fama de Jesús se había difundido hasta allí. Jesús, apartándolo de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua; después, mirando al cielo, suspiró y dijo: «Effetá», que significa precisamente: «Ábrete». Y al momento aquel hombre comenzó a oír y a hablar correctamente (cf. Mc 7, 35). He aquí el significado histórico, literal, de esta palabra: aquel sordomudo, gracias a la intervención de Jesús, «se abrió»; antes estaba cerrado, aislado; para él era muy difícil comunicar; la curación fue para él una «apertura» a los demás y al mundo, una apertura que, partiendo de los órganos del oído y de la palabra, involucraba toda su persona y su vida: por fin podía comunicar y, por tanto, relacionarse de modo nuevo.
Pero todos sabemos que la cerrazón del hombre, su aislamiento, no depende sólo de sus órganos sensoriales. Existe una cerrazón interior, que concierne al núcleo profundo de la persona, al que la Biblia llama el «corazón». Esto es lo que Jesús vino a «abrir», a liberar, para hacernos capaces de vivir en plenitud la relación con Dios y con los demás. Por eso decía que esta pequeña palabra, «Effetá» —«ábrete»— resume en sí toda la misión de Cristo. Él se hizo hombre para que el hombre, que por el pecado se volvió interiormente sordo y mudo, sea capaz de escuchar la voz de Dios, la voz del Amor que habla a su corazón, y de esta manera aprenda a su vez a hablar el lenguaje del amor, a comunicar con Dios y con los demás. Por este motivo la palabra y el gesto del «Effetá» han sido insertados en el rito del Bautismo, como uno de los signos que explican su significado: el sacerdote, tocando la boca y los oídos del recién bautizado, dice: «Effetá», orando para que pronto pueda escuchar la Palabra de Dios y profesar la fe. Por el Bautismo, la persona humana comienza, por decirlo así, a «respirar» el Espíritu Santo, aquel que Jesús había invocado del Padre con un profundo suspiro, para curar al sordomudo.

EVANGELIO DEL DÍA. TODO LO HA HECHO BIEN

DOMINGO XI DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Forma Extraordinaria del Rito Romano
En aquel tiempo: Saliendo Jesús de tierras de Tiro, se fue por Sidón hacia el mar de Galilea, atravesando por mitad de la Decápolis. Y le trajeron un sordomudo, suplicándole pusiese la mano sobre él para curarle. Y apartándole del tropel de la gente, metió los dedos en sus oídos y con la saliva le tocó la lengua; y alzando los ojos al cielo, suspiró y díjole: ¡Éfeta!, que quiere decir abríos. Y al punto se le abrieron los oídos y se le soltó el impedimento de su lengua, y hablaba correctamente. Y les mandó que a nadie lo dijesen. Pero cuanto más se lo mandaba, tanto más lo divulgaban, y más crecía su pasmo; y decían: Todo lo ha hecho bien: ha hecho oír a los sordos, y hablar a los mudos.
M. 7, 31-37

jueves, 21 de agosto de 2014

EL ROSARIO DE HOY CON SANTA JUANA FRANCISCA DE CHANTAL


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
Se hace hoy memoria en el calendario tradicional, de Santa Juana Francisca Frémiot de Chantal, religiosa, que siendo primero madre de familia, tuvo como fruto de su cristiano matrimonio seis hijos, a los que educó piadosamente, y muerto su esposo, bajo la dirección de san Francisco de Sales abrazó con decisión el camino de la perfección y realizó obras de caridad, en especial para con los pobres y enfermos. Dio comienzo a la Orden de la Visitación de santa María, que dirigió también prudentemente, y su muerte tuvo lugar en Moulins, junto al Aller, cerca de Nevers, en Francia, el día trece de diciembre (1641).
Pidamos como ella ser conscientes de que estamos llamados "a renovar constantemente en nosotras la actitud de María en el Misterio de la Visitación:  servicio, humildad, dulzura, abandono y sencillez.”
Señor mío Jesucristo... 
MISTERIOS LUMINOSOS
1.-El Bautismo del Señor en el Jordán
“"Jesucristo es un Señor tan grande, rico y poderoso, que no tiene necesidad de nuestros bienes. ¿Qué presentes podremos, pues, hacerle, si todo el mundo es suyo? Es preciso ofrecerle almas puras y corazones limpios y blancos y vacíos de todas las cosas terrenas; fijaos que nuestras almas han de estar muy limpias para ser ofrecidas a este Niño divino, el cual es Autor de toda pureza y santidad. He aquí el más grato presente que podemos hacerle: un corazón limpio, contrito y humillado. Él no quiere de nosotras más que el corazón.”
2.-El Milagro de las Bodas de Cana
“Tomad por Madre a la Santísima Virgen, y experimentaréis el poder de su intercesión con los que recurren a su protección.”
3.- El anuncio del Reino invitando a la conversión.
“La reforma del alma comienza: por el conocimiento de sí misma y la confianza en Dios; el propio conocimiento nos hará ver que hay en nosotras muchas cosas que corregir y reformar, y que, sin embargo, no podremos llevarlo a cabo por nosotras mismas; la confianza en Dios nos hará esperar que todo lo podemos en Él y que, con su gracia, todas las cosas nos serán posibles y fáciles.”
4.-La Transfiguración del Señor
“Pensamos a veces que nuestros afectos son muy puros; pero delante de Dios es muy diferente; el afecto que es del todo puro no mira más que a Dios, no aspira más que a Dios y no pretende más que a Dios.”
5.- La institución de la Eucaristía

“Yo deseo ser fiel,  pero imposible explicar lo que siento. ¡Ah! Que mis palabras ni pueden expresar las obras de Dios: vemos de día en día abundar sus misericordias sobre nosotros y esto exige mayor fidelidad; por lo que de nuevo le consagro mi alma, mi voluntad y mi obediencia, y con este deseo me voy a recibirle en la Santa Eucaristía.”

miércoles, 20 de agosto de 2014

EL ROSARIO DE HOY CON SAN BERNARDO


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
Se hace hoy memoria de san Bernardo, abad y doctor de la Iglesia, el cual, habiendo ingresado con treinta compañeros en el nuevo monasterio del Cister, fue después fundador y primer abad del monasterio de Clairvaux (Claraval), dirigiendo sabiamente a los monjes por el camino de los mandamientos del Señor, con su vida, su doctrina y su ejemplo. Recorrió una y otra vez Europa para restablecer la paz y la unidad e iluminó a la Iglesia con sus escritos y sabios consejos, hasta que descansó en el Señor cerca de Langres, en Francia (1153).
Se puede decir de San Bernado que ha sido el que mejor ha hablado con más cariño y emoción acerca de la Virgen. Con él, la invocamos: "Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María."
Señor mío Jesucristo...
MISTERIOS GLORIOSOS
1.-La Resurrección del Señor.
“El Hijo único de Dios y Sol de justicia, como inmenso y radiante cirio luminoso, está encendido y ardiendo en la prisión de este mundo, dispuesto a compartir su luz con cuantos quieran acercarse a él y vivir totalmente unidos a él. Nuestros pecados crean la separación entre Dios y nosotros. Pero si los quitamos, nos uniremos, nos encarnaremos y nos fundiremos en la verdadera luz. La luz extinguida se une directamente para encenderse en la luz que arde y brilla; es decir, por las formas visibles conocemos la realidad de lo invisible..”
2.- La Ascensión del Señor
“Los Apóstoles cuando vieron subir a aquel Jesús tan amado, y elevarse tan  gloriosamente  al  cielo,  ninguno  necesitó preguntarle: ¿dónde vas. No: la fe, convertida ya en pura visión por así decirlo, les había enseñado a levantar humildemente los ojos al cielo, extender sus manos limpias y pedir los dones prometidos. Y de repente se oyó un ruido del cielo, como de viento recio, un viento de fuego que Jesús arrojaba a la tierra con ansias de que prendiera.”
3.- La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en torno a la Virgen María
“Si tarda espérale, que ha de llegar sin retraso. Los Apóstoles permanecieron diez días en esta espera: se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, además de María, la Madre de Jesús. Aprende tú también a orar, a buscar, a pedir y a llamar, y hallarás, recibirás y te abrirán. El Señor conoce tu barro: es fiel y no permitirá que la prueba supere tus fuerzas.”
4.- La Asunción de María Santísima a los Cielos
“Subiendo, pues, a lo alto, la Virgen bienaventurada otorgará copiosos dones a los hombres. ¿Y cómo no dará? Ni le falta poder ni voluntad. Reina de los cielos es, misericordiosa es; finalmente, Madre es del Unigénito Hijo de Dios. Nada hay que pueda darnos más excelsa idea de la grandeza de su poder o de su piedad, a no ser que alguien pudiera llegar a creer que el Hijo de Dios se niega a honrar a su Madre o pudiera dudar de que están como impregnadas de la más exquisita caridad las entrañas de María, en las cuales la misma caridad que procede de Dios descansó corporalmente nueve meses.”
5.- La Coronación De La Virgen Como Reina Y Señora De Todo Lo Creado.

“No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón; y para conseguir los sufragios de su intercesión, no te desvíes de los ejemplos de su virtud. No te descaminarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en ella piensas. Si ella te tiene de su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás, si es tu guía; llegarás felizmente al puerto, si ella te ampara; y así, en ti mismo experimentarás con cuánta razón se dijo: Y el nombre de la virgen era María.”