lunes, 12 de enero de 2026

EL BAUTISMO DE CRISTO #meditation #epifania

13 de enero

Del bautismo de Cristo.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

ORACIÓN PARA COMENZAR

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

13 de enero

MEDITACIÓN

Del bautismo de Cristo.

 

Cristo nuestro bien recibió el bautismo en el Jordán de mano de San Juan Bautista (1): abrióse el cielo, oyóse la voz del Padre (2) que le confesó por Hijo, y bajó el Espíritu Santo en forma de paloma sobre su cabeza.

PUNTO I. Considera cómo predicando San Juan (3) el bautismo de penitencia en remisión de los pecados, siendo Cristo la misma pureza se juntó con los otros pecadores como si fuera uno de ellos, y vino a recibir el bautismo de mano de San Juan. Pondera la humildad del Salvador, que quiso parecer lo que no era, para ser despreciado de los hombres y confundir tu soberbia, que siempre quieres parecer más de lo que eres para ser estimado en el mundo, encubriendo tus faltas y haciendo alarde de tus alabanzas: mira cuán diferente camino llevas del que llevó el Maestro de la vida, y teme tu perdición si no la mudas; llora postrado a sus pies tu vanísima vanidad y dile de corazón: Señor, yo no soy digno de levantar los ojos a miraros ni de estar en vuestra presencia, pues soy la misma altivez; perdonad mi ignorancia y dadme gracia para que siga el camino de vuestra humildad. etc.

PUNTO II. Considera la contienda que tuvieron Cristo y San Juan sobre quien había de bautizar a quien, teniéndose por indigno la criatura de bautizar al Criador, a quien últimamente se rindió, y le bautizó por obedecer su voluntad, Pondera cuán diferentes son las contiendas de los hombres, pues todos sus pleitos son sobre los intereses de la tierra, ya de riquezas, ya de honras, sobre quién será preferido y la tendrá mayor, que es un linaje de locura, pues tanto es uno y no más, cuanto es delante de Dios, en cuyos ojos es mayor el que en los suyos propios es más pequeño y se humilla como un niño hasta la tierra; y menor el que se ensalza más: aprende a no contender sobre cosas tan viles como son las temporales, y a dejar las porfías, aunque sean de materias de virtud, y a rendirte al parecer y voluntad de otro, como se rindió San Juan a la de Cristo.

PUNTO III. Entra, alma mía, despacio en el Jordán y contempla con devoción lo que allí pasa: mira cómo se desnuda Cristo en presencia de aquella multitud de pecadores reputado por uno de ellos, y cómo entra en las aguas del Jordán y cómo humilla su cabeza, y cómo San Juan toma el agua y le bautiza, y en medio de esta humillación alza los ojos al cielo y le verás abierto para honrar al Salvador; toda la gloria baja admirada a venerar tan profunda sumisión, el Padre le confiesa por su Hijo, y el Espíritu Santo baja visiblemente sobre su cabeza a vista de todo el pueblo: gózate de su gloria y de su honra, y mira la que hace Dios a los que se humillan por su amor, y entra con Cristo en el Jordán, y pídele que te lave y purifique todas las manchas de tu alma.

PUNTO IV. Considera cómo por este bautismo que recibió Cristo de mano de San Juan, le dio otro bautismo sin comparación más excelente que quita los pecados y purifica el alma, y la enriquece de gracia e imprime el carácter y señal indeleble de cristianos y soldados de su santa milicia: reconoce la liberalidad del Salvador y gózate de que sea tan bueno, tan santo y tan liberal; y aprende a ser agradecido, y anímate a servir a tan buen Señor que retorna cien mercedes por cualquiera pequeño servicio que recibe.

(1) Mt. 3 (2) Ibid. 1. (3) Lc. 3.

 

ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.

13 de enero SAN FÉLIX PRESBÍTERO #santos #santoral

San Félix, presbítero. — 13 de enero.

(+ 270 ?)

          Nació san Félix en Nola de Campania, y perdió sus padres siendo de poca edad. Viéndose huérfano, dio la mayor parte de su patrimonio a los pobres, y se aplicó al servicio de la Iglesia, en la cual tuvo el grado de lector y exorcista con tanta virtud y espíritu, que echaba los demonios de los cuerpos que atormentaban y poseían. Había ya subido al grado del sacerdocio, cuando se levantó una horrible persecución contra la Iglesia, y viniendo a Nola los ministros del emperador, buscaron al anciano y santo obispo de la ciudad, llamado Máximo, el cual por el amor de sus ovejas se había retirado a los riscos de los montes, encomendando a Félix su rebaño. Prendieron, pues, a san Félix, y cargado de cadenas, le echaron en una cárcel muy obscura, llena de pedazos de tejas para que no pudiese dormir ni reposar. Entretanto el anciano obispo se consumía en la soledad, acordándose de su grey y padeciendo los extremos rigores del hambre y del frío. Mas presto consoló el Señor a los dos: porque un ángel desató a san Félix de sus prisiones y le abrió las puertas de la cárcel y le acompañó al monte donde estaba el santo obispo. Hallóle san Félix desfallecido y tendido en el suelo: abrazóle, y haciendo oración por él, vio allí cerca un racimo de uvas, y exprimiéndole en la boca del santo, le volvió en sí. Tomóle después sobre sus hombros, y llevóle secretamente a la ciudad, confiándolo a una santa anciana hasta que cesase aquella persecución. Hallaron un día los ministros del emperador a san Félix en la plaza, sin conocerle; y le preguntaron si conocía a Félix presbítero; y él les respondió que de cara no le conocía, como era verdad, pues de cara nadie se conoce: y como los ministros, mejor informados, corriesen tras él, escondióse entre unas paredes viejas, donde el Señor le ocultó, cubriendo repentinamente aquel escondrijo de unas telarañas muy espesas y cerradas. Calmada aquella borrasca, salió de su secreto retraimiento y comenzó de nuevo a exhortar al pueblo a toda virtud. Murió en este tiempo el obispo Máximo consumido por su larga edad y trabajos que por Cristo había padecido: luego todos pusieron los ojos en san Félix para que fuese su pastor y obispo: más él les persuadió con buenas razones que eligiesen a Quinto, que era un clérigo de santísima vida. Como durante la persecución hubiesen confiscado a nuestro santo todos sus bienes, aconsejáronle que los pidiese por justicia; mas él respondió: «No quiera Dios que yo torne a poseer lo que una vez perdí por Jesucristo»: y así se sustentó de los frutos de una pequeña huerta que cultivaba, hasta que lleno ya de méritos y de virtudes, el día 14 de enero descansó en la paz del Señor, el cual honró su sepulcro con grandes prodigios.

Reflexión: En la vida de este santo hay muchas cosas admirables por las cuales hemos de alabar a Dios, como son: haberle librado de la cárcel por un ángel, como a san Pedro, llegándole al monte donde su obispo estaba pereciendo; haberle proveído del racimo de uvas para su refrigerio; y defendídole con telas de arañas de los que le buscaban para matarle. ¿Quién, pues, desconfiará en sus trabajos, de Dios nuestro Señor? El cual, aunque mortifica para darnos ocasión de mérito, también da la vida; y después de haber dejado llegar al hombre a lo más profundo del abismo, le saca, le levanta, le anima, y le da al fin la corona de la gloria.

Oración: Oye, Señor, las súplicas que te hacemos en la fiesta de tu bienaventurado confesor san Félix, para que los que no confiamos en nuestros méritos, seamos ayudados por las oraciones de este santo, que fue de tu agrado. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

domingo, 11 de enero de 2026

LA RELIGIÓN QUE PROFESÓ CRISTO #epifania #meditacion

12 de enero

De la religión que profesó Cristo viviendo.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

ORACIÓN PARA COMENZAR

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

12 de enero

MEDITACIÓN

De la religión que profesó Cristo viviendo.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo Cristo predicó tres años de palabra y treinta de obra con su ejemplo, y pondera cuánto más eficaz y provechosa es esta predicación que la otra, pues Cristo la usó tanto tiempo; y con ser tan útil es común a todos, porque cada uno puede dar ejemplo en su estado a sus prójimos, viviendo santamente y guardando con exactitud la ley santa de Dios y las reglas y ordenaciones de su profesión, y convierte esta doctrina a ti mismo; mira si la cumples y qué ejemplo das en tu estado, si exhortas con tu vida a la virtud o si escandalizas con ella; si atraes a tus hermanos al servicio de Dios, o si los apartas de él por tu mal proceder: considera la cuenta que has de dar a Dios de esto, y qué cargo sería tan grande contra ti si alguno o algunos se hubiesen condenado por tu mal ejemplo; y humíllate y compúngete delante de Dios, y pídele gracia para seguir su enseñanza y los pasos de su santa vida, y dar el ejemplo que debes según tu estado y profesión.

PUNTO II. Considera que, como dicen Justino mártir y Nicéforo Calixto (1), Cristo nuestro Señor en llegando a los diez y nueve años de su edad abrazó la religión de los Nazarenos, que fue perfectísima en la ley antigua, y se consagró a Dios con voto perpetuo, como lo probamos en el segundo tomo de la Guía de la virtud (2), y la imitación de nuestra Señora, a donde conviene ponderar cómo el Redentor del mundo nos enseñó a aspirar siempre a lo más perfecto y no contentarnos con la medianía en la virtud; porque los que no aspiran a lo más, raras veces alcanzan lo menos: anímate con el ejemplo de Cristo a abrazar lo más perfecto, y ofrécete a su servicio en lo que te quisiere emplear; y si te llama para ser religioso, óyele y síguele con toda presteza, y confía que te dará fuerzas para lo que te ordenare, y no descaezcas en su santo servicio .

PUNTO III. Considera cómo Cristo, según enseñan los autores citados, se retiró de veinte y cinco años al desierto, y estuvo en él hasta los veinte y nueve de su edad, dándose a la contemplación y penitencia y echando los fundamentos de la vida eremítica y monástica que había de establecer en su Iglesia, honrando todos los estados que hay en ella y autorizándolos con su persona y dejándoles forma de vivir perfectamente con su ejemplo: acompáñale con el alma y no le dejes ir solo; considera las inclemencias de los tiempos a que se sujetó por ti; mira la vida que allí hace retirado de toda conversación humana por gozar de la divina; atiende a su oración y penitencia, y aprende a vivir a Dios, retirándote de todo lo que te puede impedir el aprovechamiento de tu espíritu, y pídele que te lleve consigo y que te admita en su escuela y se digne de enseñarte ofreciéndote a su servicio perpetuamente: agradécele lo que pasa por ti y esfuérzate con su ejemplo a padecer todo lo que se ofreciere según tu estado por su amor.

PUNTO IV. Carga el peso de la consideración sobre todo lo dicho, y mira en qué gastas el tiempo de tu vida que Dios te concede para que en él ganes el cielo : mira cuáles son tus obras y cuáles deben ser la ley de discípulo de Cristo; coteja tu vida con la suya, su penitencia con tu regalo, su silencio con la soltura de tu lengua, su oración con tu divertimiento, su modestia con tu inmodestia, su paciencia con tu ira, su obediencia con tu libertad y su humildad con tu soberbia, y confúndete en su acatamiento y toma nuevos modos de vida; corrige tus costumbres con el ejemplo de las santas suyas, y entra en nuevos fervores abrazando con aliento la penitencia, mortificación, oración, silencio y todas las virtudes que resplandecen en su santa vida: pídele con lágrimas perdón de lo pasado, y ofrécete a seguirle y renovar la vida con resolución firme de morir mil muertes antes que apartarte de su santo servicio.

(1) Niceph. lib. 11, cap. ult. (2) Lib. 4, cap. 16, par. 2.

 

ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.